Por
Janet Yucra M./Foto: Harold Escalona
Liliana
Hernández
No pierdan sus cacerolas
"A Venezuela le costará
recuperarse económicamente, todo depende de lo que hagamos ahora"
Liliana
de los Angeles Hernández Soto es una reina entre sus compañeros
de Primero Justicia, Causa R y Convergencia, pues es la única dama
que ocupa una curul en el lado derecho del hemiciclo de sesiones de la Asamblea
Nacional. Su figura menuda y de rasgos finos contrasta con la acidez de
su discurso, su verbo encendido y el sarcasmo con que siempre se refiere
a "Hugo Rafael", palabras que molestan mucho a sus compañeros
oficialistas.
Sin embargo, a Liliana Hernández la respetan, no
solamente sus colegas de oposición, sino los contrarios, porque siempre
que interviene lo hace con base, con datos precisos. Solamente hay que afinar
el oído, porque habla muy rápido.
"Nací en Caracas, pero soy de La Pascua",
recalca y explica que siempre estuvo tan apegada a las raíces de
su padre, quien fue Gobernador del estado Guárico. Su padre, José
Angel Hernández, como buen líder de Acción Democrática,
sufrió el exilio en Costa Rica, pero esta circunstancia le trajo
como premio conocer a su esposa, con quien se vino a Venezuela para levantar
a su familia.
Se inclinó hacia las actividades comunitarias, sociales
y las relacionadas con política desde muy pequeña, no tanto
por la influencia de su padre, sino por iniciativa propia. En su trabajo
como guía scout en los campamentos del IAN, porque conoció
"los asentamientos campesinos de la cuarta, pero de los primeros 20
años".
Desde muy joven también se involucró con
AD, participaba en familia en las romerías y en las campañas
presidenciales de Gonzalo Barrios y Carlos Andrés Pérez. Y
al llegar al liceo "Gustavo Herrera" comenzó a involucrarse
mucho más con la política, ya por sí misma.
Es abogada egresada de la UCAB. Se casó a los 18
años y se divorció a los 21, pero asegura que fue una excelente
experiencia. Estando en la universidad se dedicó de lleno al partido,
tanto, que logró ocupar varios cargos, entre ellos la Secretaría
Juvenil. "Tengo mucho que agradecerle a Acción Democrática".
Ejerció el Derecho por algunos años y trabajaba como abogado
con su papá, pero a los 25 años comenzó a trabajar
como parlamentaria y era una de las más jóvenes. "Cuando
quedé electa, mi padre me dijo: Si vas a ser diputada no puedes ejercer
el derecho, no es ético. Eso se me grabó".
DECEPCIONES
A estas alturas, Hernández tiene más de 15
años de experiencia como parlamentaria y le tocó vivir la
transición entre el viejo Congreso y la Asamblea Nacional. Para ella,
el año 99 cambió su vida, pues ese año renunció
al que fue su partido de toda la vida y, de paso, cerraron el Parlamento
que tanto conocía, para darle paso a una institución que,
en esencia, debía mantener el mismo objetivo, pero que en la práctica
no es así.
"En el último Congreso comenzó mi decepción
con AD, por la forma como los líderes del partido se comportaron
ante el gobierno chavista". Recuerda que cuando lo cerraron se decepcionó
más del partido y sobre todo de los líderes de esa época
y por eso se fue, acompañando a Antonio Ledezma, quien formó
ABP.
Una vez electa diputada a la Asamblea Nacional por ABP,
comenzó a coincidir con sus colegas de Primero Justicia y por ello
ahora forma parte de esa organización. Sin embargo, a los efectos
formales dentro del Parlamento, sigue siendo diputada por ABP, "por
respeto a mis electores". Actualmente, sostiene que "renunciaría
al Parlamento únicamente si esto representa una salida a la crisis".
Sin embargo, considera que debe quedarse allí "para defender
la dignidad de mis electores y la mía propia. Ellos (el chavismo)
me pueden haber quitado muchas cosas, pero no mi vocación parlamentaria,
mi sentido de pertenencia al parlamento venezolano y al de mis electores,
porque ellos me pusieron allí para que les defendiera ".
DISPUESTA A PARTICIPAR EN LA TRANSICION
Es optimista ante el futuro de Venezuela, pues ve al país
"en un ambiente de libertad y democracia". No obstante, aclara
que "todo depende de lo que hagamos ahora. No la veo recuperada económicamente,
porque vamos a tardar más. Creo que todos estamos dispuestos a sacrificarnos,
con tal de que nos digan que habrá cuatro o cinco años de
planificación que nos va a llevar a un crecimiento económico
importante y la superación de los niveles de pobreza que es lo que
todos estamos esperando.
A su juicio, la solución a la crisis venezolana
no solamente radica en que el presidente Hugo Chávez se vaya. Cree
que para recuperar a Venezuela hace falta un acuerdo de gobernabilidad a
mediano plazo. Tampoco cree en los mesías, ni en los candidatos a
destiempo. "El país no está para que compitamos para
ver quién tiene el mayor afecto. El que tiene que tener el mayor
afecto es el venezolano".
Para ella es necesario que el equipo que maneje la transición
no tenga aspiraciones futuras, "para que de verdad sea una transición
seria, que no esté sometida al ir y venir de las encuestas".
Si esto ocurre, estaría dispuesta a participar en la transición.
Otro elemento indispensable para que se superen los problemas del país,
es que "el gobierno de transición debe convocar a la constituyente.
Creo que se tienen que reformar muchos aspectos de la Constitución,
como la parte económica, hay que sincerar la parte social".
Le parece fenomenal la presencia de la sociedad en la calle
y la presión social como forma de sancionar moralmente a los corruptos.
"Cuando asisto a las asambleas de ciudadanos le digo a la gente que
no pierda sus cacerolas".

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