Por
Lourdes Rojas/Foto: Harold Escalona
Lope
Mendoza
No cargo preso amarrado
"Instituciones y gremios deben
convertirse en parte de la solución de los problemas"
Metódico,
inquieto y directo en sus respuestas. Demócrata cien por ciento.
Responde con orgullo al legado que le dejaran sus padres: ser una persona
con una profunda sensibilidad social. El presidente de Conindustria, Lope
Mendoza, sostiene que la reconstrucción del país comienza
con la independencia de los poderes, enviando a los militares a sus cuarteles,
llegando a acuerdos en cuanto a políticas monetarias y fiscales e
incentivando al aparato productivo a través de la participación
de las empresas nacionales y extranjeras. También, reactivando aquellos
programas sociales que el Gobierno ha dejado de lado y que sin duda, son
necesarios para erradicar la pobreza en Venezuela.
Opina que la crisis venezolana tiene un peso importante
en la desconfianza y en la ingobernabilidad existente. A su juicio, se deben
analizar e implementar medidas económicas y sociales "urgentes"
como paso fundamental para darle una salida a esta situación.
Mendoza considera que no necesariamente desde una función
pública es desde donde se aportan las soluciones a los problemas
del país. Resalta que particularmente "Conindustria contribuye
de forma colectiva al desarrollo del país".
A pesar de que persista un panorama económico negativo
para los empresarios y se cierren aún más las puertas a los
industriales, Mendoza asegura: "Yo no me voy del país".
Es un hombre dedicado al trabajo, graduado en Administración
Comercial. En la actualidad es Consejero de la Corporación Grupo
Químico donde fue presidente por más de 15 años. Esta
Corporación que fabrica pinturas y resinas, reúne empresas
como: Pinta Casa, Venezolana de Pinturas, C.A. Química Integrada
y Pinturas International C.A., concentrados en su mayoría en Valencia.
Este es un exitoso negocio que se ha sabido mantener en el mercado por más
de 50 años, basándose en la calidad de sus productos y la
competitividad en sus precios.
Nació en Caracas y tiene dos hijos de un único
matrimonio. Considera que una familia bien constituida "es la pieza
fundamental para hacer grande a un país". Relata que en lo posible,
trata de aplicar una máxima que le inculcó su padre desde
muy pequeño y esto es: "No cargo preso amarrado" lo que
significa, "hacer lo posible por no tener asuntos pendientes sino resolverlos
a la brevedad posible".
El empresario precisa un país en paz, una Venezuela
que se ocupe de la educación, la salud, vivienda y seguridad personal.
Un Estado que incentive la inversión nacional y extranjera. Igualmente,
desea un país donde se pueda desarrollar el recurso humano de una
forma adecuada para participar en la reconstrucción del país.
ELEMENTOS PARA LA RECONSTRUCCION
Por otra parte, resalta la necesidad de la independencia
de los poderes, que tengamos unos partidos políticos fuertes y modernos.
En el que las personas puedan desarrollarse integralmente con oportunidades
de empleo, con salarios justos. Donde existan unos gremios fortalecidos
con una infraestructura que les permita participar activamente en las propuestas
de políticas públicas para el desarrollo del país.
Una Venezuela que pueda nuevamente reinsertarse en la comunidad internacional
y rescatar el prestigio que como país democrático tuvimos
en el pasado.
Mendoza no está de acuerdo con los escenarios violentos.
Espera que la salida política sea pacífica, democrática
y constitucional, pero a la mayor brevedad y a través del Referéndum
Revocatorio. Lo cual según su criterio, podría lograrse con
un CNE integrado por personas objetivas, honestas, con experiencia y que
sean conscientes de la gran responsabilidad que asumen al formar parte de
ese cuerpo colegiado.
Luego de materializada la salida electoral, el segundo
paso es pensar en la candidatura presidencial para un período de
transición que debería durar un espacio de dos años
y puntualiza que debe darse una "candidatura unitaria" a través
de unas elecciones primarias. Para luego crear un pacto de gobernabilidad
que permita soluciones en lo político, económico y social,
donde intervengan todos los actores y, "a través de acuerdos
concretos, comenzar la anhelada reconstrucción del país".
Aunque no descarta la posibilidad de que pudiera surgir
alguna tercera opción, el empresario considera que las personas que
reúnen las características adecuadas para dirigir los destinos
de Venezuela son: Henrique Salas Römer y Enrique Mendoza. No obstante,
recalca que la responsabilidad de reedificar a Venezuela está en
manos de cada uno de los ciudadanos de este país.
DESARROLLO EMPRESARIAL
Programas como el plan de desarrollo presentado por Conindustria
en su Congreso Internacional 2003, es una manera de dar inicio a ese proceso
de reconstrucción. No obstante, está claro que reconstruir
al país no será una tarea "nada fácil".
Rechaza el calificativo de "golpistas" que desde
el Gobierno se le endilga a los empresarios, pues es el mismo "con
el aumento del desempleo, con las empresas cerradas, con el incremento de
la informalidad y la pobreza; utilizando mecanismos políticos de
retaliación hacia el sector productivo represando la entrega de divisas,
importando productos de otros países, creando empleo para nuestros
países vecinos, que le han propinado un golpe a los venezolanos".
Pese a todas estas trabas "somos muchos los que estamos
dispuestos a continuar en nuestro país luchando por su desarrollo
y su democracia de Venezuela".
Su aspiración es continuar trabajando en Conindustria
donde fue reelegido para el período 2003-2005, en concordancia con
otras instituciones y otros gremios, no solamente sugiriendo alternativas,
sino buscando convertirse en parte de la solución de los problemas.
Es decir, "no sólo dejar plasmados en documentos nuestros planteamientos
sino ir a los hechos, porque serán muchas las cosas que habrá
que hacer en el país para comenzar su reconstrucción".

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