 |
Por
Domingo Alfonso Bacalao/Foto: Harold Escalona
Enrique
Mendoza
La gorra y la paz
"Tenemos que romper ese viejo
modelo económico estatista, crear una economía libre, en donde
los particulares puedan desarrollar sus propias iniciativas sin que el Estado
las obstaculice"
La
retina nacional está impregnada con su sello, las gorras de viseras
invertidas, germinadas en los empinados imposibles de los 680 barrios petareños,
los mismos que se encuentran comunicados por una enmarañada red de
estrechas graderías: "Cuando voy subiendo una escalera y alguien
me llama desde algún punto del cerro, si tengo la visera hacia delante
debo dar un viraje de 90 grados, poniéndomela como en el béisbol,
sólo debo voltear la vista". Agrega con humor: "De visita
en Alemania, lo primero que me dijo un viceministro fue: y no trajo su gorra
pa'atrás, jajaja".
Nació en Caracas el 11 de Agosto de 1945, cursó
sus estudios de primaria y secundaria en el Colegio La Salle, comenzó
a estudiar Derecho en la Universidad Central de Venezuela, carrera que no
sellaría por su temprana incursión en política. De
concejal suplente pasó a ser Presidente del Consejo Municipal de
Sucre, luego en 1989 el primer Alcalde del mismo municipio, reelecto en
1992. En 1995 es electo Gobernador del estado Miranda, reelecto en 1998,
relegitimado junto con el resto de los gobernadores y el Presidente en julio
de 2000. Nada mal para el breve currículum.
Enrique Mendoza es la antípoda de la moda, un reloj,
majaderamente de goma, cuelga de su muñeca, un bolígrafo "Kilométrico"
se asoma del bolsillo, más allá del marketing es un problema
de comodidad, en todo caso, quién dice que para lo de las ideas hay
que andar de maniquí. Nos confronta cuando de las relaciones Estado-Sociedad
inquirimos: "El modelo de sociedad que se ha formado en nuestro país,
es producto, si se quiere, de las corrientes en la Europa post guerra, cuando
se diseñó ese concepto del Estado paternalista, el Estado
dueño y señor de todas las cosas, concebido como un instrumento
para sustituir la iniciativa de los particulares y de la sociedad. Esta
corriente de pensamiento llegó a América Latina, de ahí
todos estos partidos populistas que existen en la actualidad en casi todo
el continente americano, que han hecho de este absurdo, su modelo de desarrollo.
Tenemos que romper ese viejo modelo económico estatista, crear una
economía libre, en donde los particulares puedan desarrollar sus
propias iniciativas sin que el Estado las obstaculice". En la central
telefónica que hace las veces de oficina, una de tantas oficinas,
en el edificio Menegrande de la avenida Francisco de Miranda, Caracas, los
rines no cesan, uno tras otro se suceden, a veces el celular, y otras, la
más de las veces, su extensión Cantv... "Espérate
un segundo, me están avisando sobre una invasión... Aló!...
¿qué es lo que está pasando?...". De vuelta: "Te
decía que ahí radican los fracasos, y seguiremos fracasando,
a menos que se invierta la pirámide, que se coloque la sociedad como
un elemento activo dentro del proceso. Para que la sociedad pueda tener
presencia en un modelo nuevo tiene que abrírsele camino a lo que
hemos llamado nosotros la participación ciudadana".
Jamás ha perdido una elección popular, su
carrera política es de pasos firmes, un workaholic próximo
a la gente, en la que se apoya, para llevar adelante su labor como Gobernador
de Miranda: "La participación de los ciudadanos no es una utopía,
nosotros somos el único estado en todo el país que tiene su
propia ley de participación ciudadana, el 70% de ambulatorios lo
administran las asociaciones civiles, y el 90% de la vialidad rural la hacen
las asociaciones civiles".
La participación ciudadana y sus almíbares
es el tema central, su tema central, el Estado asfixiante sería de
fácil enroque para él, está convencido de marchar hacia
una concepción de país que sea, a final de cuentas, la sumatoria
de un proceso de abajo hacia arriba, donde la descentralización más
allá de lo teórico, sea una respuesta para que los ciudadanos
administren su destino. Conoce la importancia de los partidos políticos,
no aquellos vacíos de ideas y sentimiento, desplazados temporalmente
por organizaciones intermedias y ONG's. Se refiere a estructuras de obligatorio
adeudo: "Nuestro problema, en esencia, es el concepto que de ellos
tenemos, ningún partido puede estar en la palestra pública
si no tiene sentido de compromiso con la gente. Y el compromiso no es con
particulares, con individualidades o grupos de presión o de interés,
sino con los ciudadanos".
Harold Escalona, fotógrafo en nuestra Casa Editora,
hace bromas con el Gobernador, coinciden en las viseras volteadas. Milagros
Durán, coordinadora de medios de su despacho, hace rato se ha mimetizado
con el decorado minimalista, cuyo único accidente es un Arcángel
Gabriel. Está de pelos que es un hombre con agenda atiborrada, nos
dice que la música antiestrés tiene efecto contrario, le restaura
el estrés (como si de cuadros habláramos), en cambio la instrumental
venezolana, de la que nos confía es apasionado fan, esa si le calma,
temporalmente, al menos: "Venezuela necesita una respuesta social,
el 48% de la población puede entrar en un nivel de pobreza crítica,
el 26% de la población está desempleada y 4 millones de venezolanos
fuera de los índices internacionales aceptables en materia nutricional.
La respuesta social no puede ser dádivas, eso fracasó en la
IV y en la V República, hay que acostumbrar al ciudadano a que se
le puede ayudar sin crear un sentido de dependencia".
Desde ya intuimos, el tiempo, ese tirano de fracciones
eternas, volverá a celarnos, no nos quiere dejar libres en la faena
de resolver el mundo. Enrique Mendoza igual lo distingue, se apresura a
señalar la importancia de la tolerancia, ese correaje de lujo que
permite la convivencia de los que hoy son gobierno y mañana serán
oposición, y de los que hoy son oposición y mañana
serán gobierno. Ha resultado ser el entrevistado, un formidable conversador,
con puntos de vista controvertidos en cuanto a la tele -la imagen que transmite
de intransigente opositor- se refiere: "Cuba ha tenido logros y desaciertos,
como cualquier sociedad, ahora, la libertad tiene un precio que va más
allá de esos logros. Mi visión de lo que ocurre con Cuba,
es que no es tan peligroso, no nos están vendiendo su revolución,
el problema es otro, el pueblo cubano necesita dólares, necesita
divisas, para poder subsistir y como no fabrican aparatos Sony, venden lo
que pueden vender al mundo: su recurso humano, médicos, entrenadores,
por ejemplo".

|
|