Valencia, 7 de Agosto de 2003

Editorial
Notitarde
C.A

Por Domingo Alfonso Bacalao/Foto: Harold Escalona


Enrique Mendoza

La gorra y la paz

"Tenemos que romper ese viejo modelo económico estatista, crear una economía libre, en donde los particulares puedan desarrollar sus propias iniciativas sin que el Estado las obstaculice"

La retina nacional está impregnada con su sello, las gorras de viseras invertidas, germinadas en los empinados imposibles de los 680 barrios petareños, los mismos que se encuentran comunicados por una enmarañada red de estrechas graderías: "Cuando voy subiendo una escalera y alguien me llama desde algún punto del cerro, si tengo la visera hacia delante debo dar un viraje de 90 grados, poniéndomela como en el béisbol, sólo debo voltear la vista". Agrega con humor: "De visita en Alemania, lo primero que me dijo un viceministro fue: y no trajo su gorra pa'atrás, jajaja".

Nació en Caracas el 11 de Agosto de 1945, cursó sus estudios de primaria y secundaria en el Colegio La Salle, comenzó a estudiar Derecho en la Universidad Central de Venezuela, carrera que no sellaría por su temprana incursión en política. De concejal suplente pasó a ser Presidente del Consejo Municipal de Sucre, luego en 1989 el primer Alcalde del mismo municipio, reelecto en 1992. En 1995 es electo Gobernador del estado Miranda, reelecto en 1998, relegitimado junto con el resto de los gobernadores y el Presidente en julio de 2000. Nada mal para el breve currículum.

Enrique Mendoza es la antípoda de la moda, un reloj, majaderamente de goma, cuelga de su muñeca, un bolígrafo "Kilométrico" se asoma del bolsillo, más allá del marketing es un problema de comodidad, en todo caso, quién dice que para lo de las ideas hay que andar de maniquí. Nos confronta cuando de las relaciones Estado-Sociedad inquirimos: "El modelo de sociedad que se ha formado en nuestro país, es producto, si se quiere, de las corrientes en la Europa post guerra, cuando se diseñó ese concepto del Estado paternalista, el Estado dueño y señor de todas las cosas, concebido como un instrumento para sustituir la iniciativa de los particulares y de la sociedad. Esta corriente de pensamiento llegó a América Latina, de ahí todos estos partidos populistas que existen en la actualidad en casi todo el continente americano, que han hecho de este absurdo, su modelo de desarrollo. Tenemos que romper ese viejo modelo económico estatista, crear una economía libre, en donde los particulares puedan desarrollar sus propias iniciativas sin que el Estado las obstaculice". En la central telefónica que hace las veces de oficina, una de tantas oficinas, en el edificio Menegrande de la avenida Francisco de Miranda, Caracas, los rines no cesan, uno tras otro se suceden, a veces el celular, y otras, la más de las veces, su extensión Cantv... "Espérate un segundo, me están avisando sobre una invasión... Aló!... ¿qué es lo que está pasando?...". De vuelta: "Te decía que ahí radican los fracasos, y seguiremos fracasando, a menos que se invierta la pirámide, que se coloque la sociedad como un elemento activo dentro del proceso. Para que la sociedad pueda tener presencia en un modelo nuevo tiene que abrírsele camino a lo que hemos llamado nosotros la participación ciudadana".

Jamás ha perdido una elección popular, su carrera política es de pasos firmes, un workaholic próximo a la gente, en la que se apoya, para llevar adelante su labor como Gobernador de Miranda: "La participación de los ciudadanos no es una utopía, nosotros somos el único estado en todo el país que tiene su propia ley de participación ciudadana, el 70% de ambulatorios lo administran las asociaciones civiles, y el 90% de la vialidad rural la hacen las asociaciones civiles".

La participación ciudadana y sus almíbares es el tema central, su tema central, el Estado asfixiante sería de fácil enroque para él, está convencido de marchar hacia una concepción de país que sea, a final de cuentas, la sumatoria de un proceso de abajo hacia arriba, donde la descentralización más allá de lo teórico, sea una respuesta para que los ciudadanos administren su destino. Conoce la importancia de los partidos políticos, no aquellos vacíos de ideas y sentimiento, desplazados temporalmente por organizaciones intermedias y ONG's. Se refiere a estructuras de obligatorio adeudo: "Nuestro problema, en esencia, es el concepto que de ellos tenemos, ningún partido puede estar en la palestra pública si no tiene sentido de compromiso con la gente. Y el compromiso no es con particulares, con individualidades o grupos de presión o de interés, sino con los ciudadanos".

Harold Escalona, fotógrafo en nuestra Casa Editora, hace bromas con el Gobernador, coinciden en las viseras volteadas. Milagros Durán, coordinadora de medios de su despacho, hace rato se ha mimetizado con el decorado minimalista, cuyo único accidente es un Arcángel Gabriel. Está de pelos que es un hombre con agenda atiborrada, nos dice que la música antiestrés tiene efecto contrario, le restaura el estrés (como si de cuadros habláramos), en cambio la instrumental venezolana, de la que nos confía es apasionado fan, esa si le calma, temporalmente, al menos: "Venezuela necesita una respuesta social, el 48% de la población puede entrar en un nivel de pobreza crítica, el 26% de la población está desempleada y 4 millones de venezolanos fuera de los índices internacionales aceptables en materia nutricional. La respuesta social no puede ser dádivas, eso fracasó en la IV y en la V República, hay que acostumbrar al ciudadano a que se le puede ayudar sin crear un sentido de dependencia".

Desde ya intuimos, el tiempo, ese tirano de fracciones eternas, volverá a celarnos, no nos quiere dejar libres en la faena de resolver el mundo. Enrique Mendoza igual lo distingue, se apresura a señalar la importancia de la tolerancia, ese correaje de lujo que permite la convivencia de los que hoy son gobierno y mañana serán oposición, y de los que hoy son oposición y mañana serán gobierno. Ha resultado ser el entrevistado, un formidable conversador, con puntos de vista controvertidos en cuanto a la tele -la imagen que transmite de intransigente opositor- se refiere: "Cuba ha tenido logros y desaciertos, como cualquier sociedad, ahora, la libertad tiene un precio que va más allá de esos logros. Mi visión de lo que ocurre con Cuba, es que no es tan peligroso, no nos están vendiendo su revolución, el problema es otro, el pueblo cubano necesita dólares, necesita divisas, para poder subsistir y como no fabrican aparatos Sony, venden lo que pueden vender al mundo: su recurso humano, médicos, entrenadores, por ejemplo".

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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