Por
Janet Yucra M./Foto: Harold Escalona
Gerardo
Blyde
Control social
"El único proyecto que
nos sacará de la crisis debe incluirnos a todos"
Cuando
Gerardo Blyde Pérez interviene en la plenaria de la Asamblea Nacional,
hay que poner atención y no porque se caracterice por su discurso
político, sino porque siempre dicta una cátedra de Derecho,
con conceptos precisos que demuestran sus profundos conocimientos y manejo
de la materia legal y en especial la que se relaciona con la Constitución.
Cuando él habla en la Cámara, casi nunca
es rebatido por sus adversarios del oficialismo y arranca aplausos por parte
de sus compañeros de la oposición.
Así es este abogado, egresado de la Ucab, especializado
en Derecho Constitucional y prestado a la política desde hace cuatro
años, quien con su apariencia de "muchacho", forma parte
de la bancada de Primero Justicia. Nació el 23 de marzo de 1964,
en el asiento trasero del carro de su padre, rumbo a la clínica Santiago
de León, en Caracas. Es el segundo de cinco hermanos, hijos de una
bibliotecóloga y un ingeniero, descendiente de holandeses. Dice orgulloso
que recibió de sus padres la mejor formación para su desarrollo
profesional, para su desempeño como ciudadano y como ser humano,
formación que fue reforzada por los padres maristas del Colegio Champagnat
de Caracas, quienes eran muy libres con la enseñanza y le permitieron
explotar sus cualidades.
Desde que definió que lo suyo era el Derecho, no
ha parado de aprender, de estudiar ni de enseñar esta disciplina.
LE GANO DOS A CHAVEZ
Fue en febrero de 1999, luego que Hugo Chávez dictó
el decreto presidencial, convocando a referéndum consultivo para
la Constituyente, que el nombre de Gerardo Blyde se hizo famoso, pues demandó
por inconstitucionalidad, ante el Tribunal Supremo de Justicia, la segunda
pregunta de la consulta y ganó, al igual que lo hizo con la demanda
que entabló para que Chávez se ajustara a las reglas de la
Ley Orgánica del Sufragio, en cuanto a la campaña electoral
para la Constituyente.
Para él, estos hechos le cambiaron la vida. No solamente
porque le dieron a conocer, sino porque despertaron su vena de servidor
público. Fue así como le convencieron y ayudaron para que
presentara su candidatura como constituyente, que no logró por apenas
unos votos. "Me lancé como independiente, solito. Pero conocí
a una gran mujer, a Soledad Morillo, quien me ayudó a organizarme
con la campaña y los viajes y el manejo de los medios".
Sin embargo, a partir de allí ya no pudo parar y
luego de pensarlo bien, decidió acercarse a los líderes de
Primero Justicia y unirse a este partido. Confiesa que no conocía
personalmente a Julio Borges, ni a los alcaldes Henrique Capriles y Leopoldo
López, pero sentía que compartían maneras de pensar,
ver y buscar soluciones a los problemas del país. Así las
cosas, decidió lanzarse como candidato a diputado y ganó con
una de las votaciones más altas.
ESTE PARLAMENTO ES TRISTE
Desde agosto de 2000, Gerardo Blyde se ha dedicado a su
labor como parlamentario y destaca que una de las mejores cosas que le ha
pasado en estos años, es poder conocer y tener como amiga y maestra
a Liliana Hernández, a quien respeta como política, como persona
y como parlamentaria.
Lamenta que en la Asamblea no se cumpla con las labores
básicas de esta institución, como son legislar, controlar
y debatir. "Esta Asamblea da tristeza". Sin embargo, considera
que ha aprendido mucho y está seguro que se quedará como diputado,
salvo que la salida a la crisis que vive el país amerite la renuncia.
"Si es necesario que renunciemos para contarnos todos, lo haría".
Siente que tiene un compromiso con todos aquellos que confían
en él, aunque no se cree un líder. "Soy un ser normal,
común y corriente, que me tocó asumir un papel en un momento
determinado. Estoy en la política de tránsito".
UN PAIS QUE NECESITA DIRIGENCIA
Blyde no se ve con un cargo ejecutivo en un eventual gobierno
de transición, pero sí estará dispuesto a colaborar
con su conocimientos "a devolverle a Venezuela su régimen de
libertades". Cree que al país le hacen falta dirigentes, que
dejen atrás sus aspiraciones personales y son precisamente estas
personas las que deberían asumir la transición hasta el 2006.
"Ese presidente de la transición no debe aspirar a ser reelecto
en el 2006, porque su única función es llevar el buque a puerto,
y eso se traduce en llevarnos a un proceso electoral sano".
Le parece "extraordinario" como la gente se ha
dado cuenta que no puede seguir indiferente ante los problemas del país,
por lo que afirma que el mejor control del ejercicio de la función
pública "es el control social y eso no se debe perder".
Está convencido de que la reconciliación
entre los venezolanos será una realidad, "porque los violentos,
los que odian, serán aislados". En consecuencia, "el único
proyecto que nos sacará de la crisis es la que no incluya a todos,
también a los que tiene su corazón chavista".
Considera necesaria "una profunda reforma en la Constitución,
porque nos dibuja un país extremadamente estatista, presidencialista
y militarista".

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