En
la historia de Carabobo existen muchas lagunas, se han fijado datos que
se tienen por ciertos cuando realmente no están bien fundamentados,
ya que, lamentablemente, a lo largo del tiempo, muchos historiadores se
han dedicado a repetir esas informaciones erróneas, porque no acuden
a las fuentes primarias de documentación, como es el caso del Archivo
Histórico de la Arquidiócesis de Valencia. Por ello, el mejor
regalo que podemos dar a la ciudad en sus 450 años es disipar todas
esas dudas y contradicciones a partir de la consulta de las fuentes originarias
para despejar los enigmas sobre nuestro pasado y perfilar la Valencia que
queremos para el futuro.
Tal es la principal inquietud que manifiesta el presbítero Luis
Manuel Díaz, quien hasta hace poco se desempeñó como
canciller de la Arquidiócesis y actualmente, además de las
investigaciones históricas, es director espiritual del Seminario
de Valencia. Como historiador, ha desarrollado una inestimable labor en
la preservación y sistematización del Archivo Arquidiocesano,
tarea en la que ha contado con la eficiente colaboración del paleógrafo
Freddy Yván Hernández Peralta. Parte de este valioso trabajo
está plasmado en el libro Notas para la Historia de la Arquidiócesis,
publicado por la Alcaldía de Valencia en 2002, con motivo de cumplirse
el 80 aniversario de la Arquidiócesis de Valencia.
Conversamos con el padre Luis Manuel Díaz y el paleógrafo
Freddy Yván Hernández Peralta para conocer mayores detalles
sobre el Archivo Arquidiocesano, una institución donde reposan documentos
definitorios de nuestra identidad regional, pero desconocidos para la mayoría
de los carabobeños, además de ignorados u olvidados por los
investigadores. Es decir, tan cerca y tan lejos a la vez.
ANTECEDENTES HISTORICOS
El padre Luis Manuel Díaz comienza
por indicar que a partir del siglo IV, con el papa San Dámaso se
tiene conocimiento de los Archivos Eclesiásticos en la Iglesia Católica.
Luego adquieren carácter de obligatoriedad como norma universal con
el Concilio de Trento en el siglo XVI. Así llegan a América
y a nuestro país, desde el momento en que se decreta la Erección
Canónica del primer Obispado de Venezuela. Los Archivos Diocesanos
forman parte de la historia de la institución misma, pero tienen
también la enorme importancia de que permiten conocer mejor la historia
y el desenvolvimiento de la región dentro de la cual están
ubicados.
El iniciador del Archivo fue monseñor Dr. Gregorio Adam, tercer
obispo de Valencia (1937-1961), quien como historiador se preocupó
mucho por investigar los orígenes de Valencia. Con el primer arzobispo
de Valencia, monseñor Dr. Luis Eduardo Henríquez (1974-1990),
se da inicio a la recuperación de los libros y documentos de las
parroquias. Esta feliz iniciativa hizo que los párrocos enviaran
todo el material a la Curia Arzobispal para evitar, como venía ocurriendo,
el deterioro y la pérdida de libros parroquiales, por descuido o
negligencia de los mismos párrocos.
Actualmente, gracias a la iniciativa del arzobispo monseñor Dr.
Jorge Urosa Savino, individuo de número de la Academia de Historia
del Estado Carabobo, se viene realizando un excelente trabajo de organización,
clasificación y catalogación de los documentos que reposan
en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Valencia.
-La Iglesia, más que conservar libros, tiene un sentido trascendente.
Una de las múltiples preocupaciones de la Iglesia en el campo pastoral
es la conservación y mantenimiento de su patrimonio histórico,
artístico y documental. Guardamos la memoria de la evangelización,
el registro de la obra de quienes nos antecedieron en la tarea pastoral,
de allí la importancia de conservar estos documentos que legamos
a la posteridad y que también arrojan luces sobre la historia regional,
puntualiza el padre Luis Manuel Díaz.
CONTENIDO DEL ARCHIVO
Respecto al contenido del Archivo Arquidiocesano,
explica que existen documentos pontificios, que vienen directamente del
Santo Padre; documentos episcopales, emanados de la Diócesis, que
son documentos parroquiales. Los libros parroquiales son aquellos donde
se recopilan las partidas de bautismos, de matrimonios y, más recientemente,
de confirmaciones. También están los libros de entierros,
de testamentería, de fábricas, de inventarios, de cofradías
y, los más importantes, libros de gobierno, relacionados directamente
con las actividades y funcionamiento de la parroquia. Los libros de registro
sacramental son los más comunes, para la investigación del
desarrollo y origen de nuestros pueblos son los primeros censos poblacionales
que tenemos.
El padre Díaz recuerda que en la época colonial y antes
de la creación del Registro Civil, bajo el gobierno de Guzmán
Blanco, existía una integración entre lo civil y lo eclesiástico.
En el caso de la iglesia parroquial de la Catedral de Valencia, a comienzos
de la colonia fue también centro de los Tribunales Eclesiásticos,
por eso se encuentran documentados casos que se manejaban a nivel judicial,
como disputas matrimoniales, robos, asesinatos. Valencia era el eje e incluso
venían pobladores de Maracay para resolver sus problemas, hasta que
se forman las respectivas parroquias en otras localidades.
REVELACIONES DOCUMENTALES
El padre Díaz manifiesta que su mayor inquietud es que en la historia
de Carabobo existen datos no fundamentados que se siguen repitiendo porque
los historiadores no acuden a las fuentes originales. Por eso resalta la
importancia de la labor de rescate y preservación del Archivo Arquidiocesano,
donde se dispone de documentos inéditos relacionados con la historia
de nuestra región.
Tanto él como el paleógrafo Freddy Yván Hernández
Peralta coinciden en que el documento más revelador que poseen en
el Archivo es uno relacionado con la imagen de Nuestra Señora del
Socorro, patrona de la ciudad. Algunos historiadores suponen que la imagen
de la Virgen llegó a Valencia a finales del siglo XVII, otros a principios
del siglo XVIII. Pero recientemente descubrieron un inventario de 1694,
donde se rematan las andas de la imagen de la patrona. Para la época
se llamaba "remate" el derecho a cargar la imagen. Por tanto,
si en aquella fecha se gestionaba este derecho, quiere decir que la imagen
ya estaba aquí.
Otro aspecto que reitera el padre Díaz es que monseñor
Adam, en sus escritos históricos, indagó sobre los orígenes
de Valencia.
-Es necesario volver sobre ese material investigado por él y que
lo tenemos aquí. Además de que están asentadas investigaciones
hechas en el Archivo de Indias. Todas estas informaciones se deben confrontar,
complementar y organizar para no quedarnos anclados en el pasado y esclarecer
los orígenes de nuestro pueblo, concluye el padre Luis Manuel Díaz.
Detective del pasado
Freddy Yván Hernández Peralta
es valenciano nato, nacido en la tradicional parroquia San José.
Desde hace ocho años se desempeña como director técnico
del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Valencia. Freddy
es paleógrafo, es decir, se ocupa de descifrar las escrituras antiguas
contenidas en los documentos del Archivo.
Refiere que muchas veces realiza tareas de traducción ya que en
los documentos antiguos abunda la terminología en latín. Entre
las trabas más comunes a su labor se cuentan los trazos ilegibles,
debido al inexorable desgaste provocado por los años. También
el despejar las "escrituras corridas" que se practicaban antiguamente
cuando se utilizaban plumas de ave y para rendir la tinta se pegaban las
palabras unas con otras. Estas plumas también dañaban el papel
porque sus puntas eran cortantes.
"Para mí la historia es una pasión", proclama
Freddy, y por eso disfruta su trabajo que viene a ser como el de una especie
de "detective del pasado histórico". Comenta que, de una
u otra forma, a lo largo de su vida ha estado vinculado con labores donde
imperan las claves, los signos raros. Ya desde su época de estudiante
en el liceo "Fermín Toro", con el conocimiento de la taquigrafía,
se despertó su interés por los signos escriturales y sus secretos.
Al iniciar su trabajo en el Archivo Arquidiocesano, elaboró un
informe donde señalaba que "una cantidad apreciable de documentos
se encuentran en estado de deterioro, muchos de ellos en avanzado estado
de oxidación, otros rotos, amputados, carcomidos muchos otros, por
efecto de la polilla y el comején". Desde entonces ha emprendido
el rescate de los mismos junto al padre Luis Manuel Díaz.
Entre los muchos documentos importantes que se han encontrado destaca
uno que da cuenta de la invasión de los piratas franceses a Valencia
en 1677, cuando se produjeron saqueos y quemaron muchos archivos. Se tienen
testimonios de fe, en inventarios de algunos notarios de esa época
y posteriores, donde se asienta que se trata de "inventarios de libros
y documentos que pudimos recoger en las calles y zaguanes de la ciudad".
-Por eso tenemos algunos períodos vacíos. Incluso es preocupante
que de una década tan importante como 1820 a 1830 no dispongamos
de casi ninguna documentación, advierte Freddy.
Aparte del saqueo de los piratas indica que la disputa por la propiedad
de la tierra ha motivado la desaparición de documentos.
Para ilustrar este hecho, cita un pasaje de la novela Tierra de Marqueses,
del escritor y médico barinés José León Tapia:
"Esta guerra es de los vivos, mi general; si queremos un buen reparto
de tierras, vamos a quemar los archivos que es donde está la propiedad".
También del mismo autor, en La Heredad: "Por eso cuando vi
el peligro acercándose a mi casa, me dejé de tonterías
y ensillé la mula que mantenía escondida en el traspatio para
cualquier emergencia, y corrí calle arriba hasta la plaza donde Martín
Espinoza dirigía la quema de los archivos de la Iglesia y de la Casa
Municipal. Estamos quemando los archivos, la única manera de acabar
con la propiedad y que la tierra no sea de nadie, decía el saqueador".
Señala que tienen documentos firmados
por los generales Páez y Rafael Urdaneta, autorizando los matrimonios
de sus oficiales, ya que éstos debían contar con el permiso
de sus respectivos comandantes. También se encuentra la fe de bautismo
de Arturo Uslar Pietri y de su hermana.
Mientras que el documento más antiguo que poseen es un libro de
matrimonios desde 1660 a 1689.
Freddy confiesa que uno de los documentos más impactantes que
ha encontrado corresponde al siglo XVII, es una "anatematización"
contra una persona, donde además de múltiples maldiciones,
se registra una ceremonia de fuegos que son lanzados al agua, para simbolizar
la extinción de aquella vida.
"Leerlo implica andar un poco nervioso después. Tenía
que ser una falta muy grave la que cometió aquella persona para ser
condenada de tal manera", acota Freddy.
Finalmente, informa que ya adelantan un proyecto para digitalizar el
Archivo Arquidiocesano. "La Alcaldía de Valencia, a través
de la ingeniero Lucy Giugni, manifestó su disposición a digitalizarlo
como lo hicieron con las antiguas actas del Cabildo de Valencia. Por otra
parte, Monseñor Urosa autorizó a una institución para
que se encargue sólo de la parte correspondiente a Registro Civil:
entierros, bautismos y matrimonios. Está pendiente el resto del material,
que debe procesarse con urgencia porque hay documentos demasiado deteriorados
y por más que tratemos de cuidarlos se maltratan".
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