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Exposición Internacional de Valencia

La ciudad ingresa a la historia del arte mundial

  Arnaldo Rojas

La vocación cosmopolita y la tradición de ciudad artística le vienen a Valencia de tiempo atrás. Uno de los hitos más importantes en la historia cultural no sólo de la región sino del país, fue marcado con motivo del cuatricentenario de la fundación de la ciudad, en 1955.

Entre las conmemoraciones de tan significativa fecha, desde el Ateneo, un grupo de soñadores organizó un evento artístico sin precedentes en el país: La Exposición Internacional de Valencia.

Cuatro personajes son claves en la materialización de esta iniciativa: Frida Añez, presidenta del Ateneo, y los artistas plásticos Braulio Salazar, Luis Eduardo Chávez y Oswaldo Vigas.

Frida Añez y Braulio Salazar tuvieron a a su cargo las gestiones administrativas y gubernamentales correspondientes.

Luis Eduardo Chávez, artista plástico e incondicional colaborador con las actividades del Ateneo de Valencia, cumplió una labor muy particular: para que no se cayera la muestra, hipotecó su casa que serviría como fianza para poder trasladar las obras.

En una entrevista con el periodista Alfredo Fermín, publicada el 15 de julio de 1985 en el diario El Carabobeño, el maestro Chávez expresa:

"La Exposición Internacional de Valencia ha sido el más grande esfuerzo que se ha hecho en Venezuela para hacer una verdadera confrontación artística entre Europa y América. Aquello era una empresa sumamente difícil. Lo primero que nos pedían era una fianza de 300 mil bolívares, por lo cual decidimos en la Junta Directiva, presidida por Frida Añez, solicitar la colaboración de los banqueros de la ciudad. Frida y yo nos reunimos con aquellos señores podridos de plata y les expusimos la idea. Nos oyeron, se vieron las caras y no dijeron ni sí ni no. Muy decentemente se despidieron y nos dejaron totalmente desencantados. Yo no aguantaba la rabia. ¿Cómo aquellos hombres, y me provoca decir sus nombres, porque ahora los tienen como benefactores de Valencia, podían ser tan indiferentes con esta ciudad a cuyas costillas continuaban enriqueciéndose y ser tan indiferentes en momentos en que nos preparábamos para la celebración del cuatricentenario?".

La posibilidad de traer a Valencia a los más grandes artistas plásticos de la época dependía tan sólo de una fianza. Pero Chávez no se amilanó, contactó a la compañía de seguros, ofreció como hipoteca su casa de herencia, ubicada frente a la plaza Bolívar, la cual fue más que suficiente. De manera que fue cerrada la negociación y vencido el último obstáculo para montar la muestra.

Por su parte, Oswaldo Vigas es reconocido como otro gran propulsor del proyecto, al desplegar, desde París, una labor muy valiosa, sirviendo de contacto para recopilar obras de los artistas más reconocidos del momento. Tuvo que persuadir a los pintores de los países comunistas para que enviaran al salón, ya que se negaban, por repudio a la dictadura de Pérez Jiménez que imperaba en Venezuela.

Vigas también logró convencer para que participara, nada más y nada menos, que a Picasso, algo que parecía imposible. De allí en adelante el sueño comenzó a tomar forma y aquella ciudad de provincia se convirtió en centro de atención de la plástica mundial.

La muestra se montó con 30 naciones y 260 obras. Fue inaugurada el 25 de septiembre de 1955 y clausurada el 30 de noviembre del mismo año.

Entre los artistas internacionales participantes se encontraban: Leger, Buffet, Hartung, Siqueiros, Rivera, Portinari, Petorutti, Guayasamín, Wilfredo Lam, Herbin, Magnelli, Viera Da silva, Peláez, Roault, Dewasne, Ernest, Nicholson, Soulages, Masson, Karel Appel y Vasarely. Picasso figuró como invitado especial.

Contó con dos secciones: internacional y nacional, para artistas nativos o residentes en el país. La sección internacional fue ganada por el francés Alfred Mannessier con su obra "Despertar de primavera", mientras que Pascual Navarro recibió el premio correspondiente al arte nacional por su obra "Otoño". Otros premios correspondieron a Enrique Sardá, Héctor Poleo, Oswaldo Vigas, Angel Hurtado y María Elena Viera Da Silva.

La primera obra vendida fue "Recuerdos", de Héctor Poleo. El cuadro más caro era de Ferdnand Léger, cotizado en treinta mil bolívares, seguido por el de Picasso, "Retrato de Madame D.", valorado en veinte mil bolívares.

Tras su clausura, la Exposición Internacional de Valencia fue llevada a Caracas para ser exhibida en el Museo de Bellas Artes, por gestiones conjuntas del Ministerio de Educación y el Ateneo de Valencia.

En la entrevista citada anteriormente, el maestro Luis Eduardo Chávez manifestó una inquietud que es oportuno recordar: "Con el tiempo me ha quedado el pesar de que la exposición no fue evaluada en su justa dimensión, pues dio la impresión que pasó por debajo de la mesa, en relación con otras habidas en el país. Quizás se debió a que la crítica de arte en el país se encontraba en pañales".

Precisamente, con esta modesta reseña, buscamos reivindicar tanto el esfuerzo de quienes motorizaron esa iniciativa como la importancia del evento en sí mismo. Por ello, parafraseando a Neruda, podemos decir: Exposición Internacional de Valencia, no invocamos tu nombre en vano.

 

 

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