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Sobre la historia de la Nueva Valencia
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El Salón Michelena, sesenta y tres años después
   Gallarda Gente de Valencia
   
La voz de un viajero

Gallarda gente de Valencia

  Asdrúbal González

"Hay tantos árboles y jardines alrededor de Valencia, que ésta permanece casi invisible hasta que uno comienza a entrar en ella. Sin embargo, y largo trecho antes de la ciudad, comenzamos a ver grupos de lindas damas criollas que se paseaban o estaban sentadas para tomar el fresco, frente a posadas semejantes a los tea-gardens de Inglaterra".

Recoge la visión anterior una imagen que considerábamos reciente, esto es, de ahora, de este tiempo, que hacía de Valencia un lugar de naranjas dulces y mujeres bellas. El verdor era una característica, y la hermosura de las valencianas un blasón. Pero sucede que quien escribió lo anterior fue un viajero inglés caminante del mundo, nada más ni nada menos que hace ciento cuarenta años, un siglo y cuatro décadas, veintiocho lustros, como si dijéramos: ayer!

Edward Backhouse Eastwick llegó a Venezuela a comienzos del mes de julio de 1864, y a Valencia el trece de Agosto de ese mismo año. Autor de crónicas y libros de viajes, periodista, diplomático, vino al país en representación de la General Credit Company, grupo financiero inglés que contrataría un empréstito con el gobierno recién instalado por la triunfante Revolución Federal (léase general Juan Crisóstomo Falcón). Valencia lo cautivó para siempre...: "Es la perla de las ciudades venezolanas", escribió. Y agregaría conceptos enaltecedores sobre sus habitantes: "La gente de Valencia es la más gallarda, bondadosa y hospitalaria que pueda imaginarse. Estoy obligado a hablar de los valencianos en elogiosos términos, pues en ninguna otra parte recibí jamás mayores atenciones".

Cuatro años después de realizar su viaje, apareció en Londres, bajo el sello editorial: "Champan & Hall", el libro que recogería su visión viajera: Venezuela o Apuntes sobre la Vida de una República Sudamericana.

 

 

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