El
Teatro Municipal de Valencia fue declarado como monumento histórico
nacional desde el 2 de diciembre de 1964 debido a "su valor arquitectónico,
realzado por el valor artístico de las pinturas del grande artista
Antonio Herrera Toro"
El Teatro de Valencia dentro del proyecto de modernización de
Guzmán Blanco.
Construido por iniciativa de Antonio Guzmán Blanco, con la intención
de inaugurarlo bajo las festividades del centenario del Libertador, la realización
de los planos del teatro fue encargada en 1879 al ingeniero Navas Spínola,
quien muere repentinamente, ocasionando una de las tantas causas de la larga
espera de su edificación, finalmente inaugurado en 1894.
Entre las razones de levantar un teatro en Valencia, además de
ser entre todas las ciudades de Venezuela la más favorecida por las
atenciones del gobierno de Guzmán Blanco (después de Caracas),
también jugó un papel importante su tradición escénica.
Gracias al estudio de Luis Cubillán podemos conocer la primera actividad
teatral en Valencia, un ensayo en casa de doña María de Carrillo,
registrada en 1720 a través del Archivo Histórico de la Arquidiócesis
de Valencia, sin referencia al nombre de la pieza o el autor. Seguramente
debió ser extranjera, porque según Manuel Pérez Vila
y Olga Santeliz Cordero, la obra más antigua escrita por un autor
venezolano es "Venezuela consolada", de Andrés Bello, estrenada
en Caracas en 1804, la cual es una pieza breve en la cual participan tres
personajes alegóricos: Venezuela, el tiempo y Neptuno.
Una de las historias que se repiten con mayor simpatía en Valencia
es la práctica teatral del general José Antonio Páez,
quien montó en su casa de habitación "Otelo" de
Shakespeare, donde actuó como personaje principal. A partir de aquí
son diversos los lugares que sirvieron de teatro durante el siglo XIX en
Valencia: el Teatro del Coronel Celis, el Teatro del Mercado, el Teatro
de Zoilo Hernández, el Teatro de Víctor Villanueva y el Teatro
de Martínez y Guzmán.
SE REINICIA LA CONSTRUCCION DEL TEATRO DE VALENCIA
En 1887 se decide continuar el proyecto de
edificación del teatro, bajo la presidencia de Hermógenes
López con la participación del ingeniero Núñez
de Cáceres y del arquitecto Antonio Malaussena, cuyo diseño
fue inspirado en el esquema del Teatro de la Opera de París, de Charles
Garnier, inaugurado unos treces años antes y gozaba de merecida fama.
El reinicio de las obras contó con la participación del escritor
e historiador Francisco González Guinán, ministro de Relaciones
Interiores, conocido también por sus actividades periodísticas
al frente del diario local "Voz pública" y sus inclinaciones
teatrales, al ceder su casa de habitación para la interpretación
de la zarzuela "Las Amazonas". Las decoraciones y bambalinas fueron
pintadas por Arturo Michelena, quien siguió la costumbre familiar,
tal como fue la intervención de su abuelo Pedro Castillo en la escenificación
de las obras que se hacían en la casa del general Páez.
La participación del pintor Antonio Herrera Toro en la decoración
del teatro pudo realizarse debido a la extraordinaria bonanza económica
que vive Venezuela por el alza del precio del café durante el gobierno
de Raimundo Andueza Palacios. Además de la vinculación del
artista con el presidente Guzmán Blanco, quien le otorgó becas
para estudiar en París (1875) y luego en Roma (1876), y su cercana
relación personal registrada en diversas correspondencias, o como
el hecho de compartir juntos la celebración de la Navidad de 1879.
ANTONIO HERRERA TORO EN EL TEATRO MUNICIPAL DE VALENCIA
Antonio Herrera Toro llega a Valencia en 1891, tenía dieciséis
años de ausencia de su ciudad natal. Instaló un taller de
pintura en la calle Marte No. 41, donde también trabajaba el artista
Anselmo Uzcátegui. A través del diario local "Voz pública"
(julio 1981), conocemos el perfil del taller: se ejecutarán toda
especie de retratos fotográficos, al óleo, al creyón
y "trabajos de pelo". El 21 de septiembre del mismo año
comienza a realizar el plafond del actual Teatro Municipal de Valencia,
el cual culmina el 17 de febrero de 1892. Seguidamente es nombrado director
de Edificios y Ornato de Poblaciones y Vías de Comunicación
y Acueductos, y paralelamente publica sus poemas en "El Cojo Ilustrado".
Para la realización del decorado del plafond, una estructura radial
ubicada por encima de la sala principal, con forma de cúpula achatada
de 16 metros de diámetro, Antonio Herrera Toro divide el círculo
en tres áreas. En la primera, del centro hacia afuera, aparecen medallones
con retratos de los cuatro famosos dramaturgos del siglo XVII: Shakespeare,
Calderón, Moliäre, Goethe; y los cuatros músicos célebres
del siglo XVIII: Rossini, Beethoven, Meyerbeer, Auber. En la siguiente franja
circular se representa de forma alegórica la personificación
de la Pintura, la Comedia, la Tragedia, la Danza, la Poesía y la
Música, unidas entre ellas por guirnaldas de frutas y flores. El
uso de la alegoría era un tema frecuente a finales del siglo XIX,
el cual venía de la tradición grecorromana, en personificar
ideas abstractas por medio de la representación de figuras humanas.
Según la historiadora de arte Marian Caballero, llama la atención
que estas alegorías hayan sido representadas con niños junto
a putti, y no a través de una figura femenina como indicaba la tradición.
Herrera Toro había estudiado decoración mural en Italia hacia
1880, donde quizás pudo conocer el famoso fresco para Santa María
Novella, donde el pintor florentino Andrea da Firenze, con un sentido ordenador
y decorativo a la vez, ubicó las personificaciones de las Artes Liberales
y de las Ciencias Teológicas con sus respectivos representantes históricos.
Finalmente en la franja externa culmina con una serie de arcos ojivales
en cuyos centros destacan nombres de figuras emblemáticas como: Byron,
Lope de Vega, Bellini, Andrés Bello, Dumas, Breton, Gluck, Moratín,
Goldoni, Larra y Donizetti. Como dato curioso, aparece la sombra del autorretrato
de Antonio Herrera Toro dentro de los semicírculos por donde se asoman
amorcillos, cestas de flores y frutas y en uno de los extremos cercano al
escenario.
JOAQUIN CRESPO CEDE EL TEATRO A LA CIUDAD DE VALENCIA
Después de haber sido concluido el
plafond, la construcción del teatro con su respectiva dotación
de mobiliario en 1892 y bajo el gobierno de Raimundo Andueza Palacios, estalla
la Revolución Legislativa y las tropas invaden el teatro. Dos años
más tarde son reparados los desperfectos ocasionados durante la administración
del presidente Joaquín Crespo, quien decide transferirlo a la municipalidad
de Valencia. Desde entonces es llamado Teatro Municipal de Valencia, antiguamente
llamado "Teatro López" por la promoción que recibió
del gobernador Hermógenes López. Hoy es considerado una de
las más importantes edificaciones de su tipo en Venezuela, la cual
se encuentra bajo el resguardo de la Fundación Teatro Municipal de
Valencia, bajo la administración de la Alcaldía de Valencia.
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