Los Valencianoides prehispanicos en el archipielago de Los Roques
Un hecho extraordinario: La cesación ad Divinis
Sobre la historia de la Nueva Valencia
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Valencia
Anécdotas taurinas de Arenas y otras plazas valencianas
De la Cosiata a la Constituyente valenciana
La huella más antigua del hombre en Valencia
El obispo mártir
La ciudad ingresa a la historia del arte mundial
Aires de Radio: Novela de sueños que no tiene final
El Bar Filarmónico, guarida musical de Valencia
Reverón sembró su corazón en Valencia
La Historia Industrial de Valencia, sus líderes y sus obras
La valencianidad: El signo histórico de la ciudad
Un puente que cambio el rumbo de Valencia
La cuestión religiosa (1900 - 1903): Su repercusión en Valencia
Periódicos y periodistas
La naranja roja que creció en La Caracara
Antonio Herrera Toro y el Teatro Municipal de Valencia
Valencia: La Heredad de Atenea
Magallanes, un Sentimiento Nacional que se hizo valenciano
Valencia: La novia del Centauro
La Universidad de Valencia: Riqueza intelectual y solera académica
Juan Antonio Michelena: precursor de la fotografía
En el Psiquiátrico de Bárbula se tejieron miles de historias
Cuando el invento de Edison ilumino a Valencia
In-fórmate, albacea de los recuerdos valencianos
El Salón Michelena, sesenta y tres años después
   Gallarda Gente de Valencia
   
De cómo nuestra ciudad casi fue la primera con alumbrado eléctrico en Venezuela

Cuando el invento de Edison iluminó a Valencia

  Mariela Amaro

Un presupuesto mal calculado y quizá un retraso burocrático le costaron a Valencia, a finales del siglo XIX, la primicia de ciudad venezolana con alumbrado eléctrico, a pesar de haber sido pionera en la firma de un contrato para tal fin, el 10 de noviembre de 1887.

Entre la fecha de esta iniciativa y la auténtica puesta en marcha del servicio, dos años después, pudo pasar que otras localidades nacionales de cierto empuje lograran alcanzar este sueño de modernidad antes que nosotros. Maracaibo, Mérida y hasta Ciudad Bolívar se disputan aún ese primer lugar.

Con relación a este punto, tomamos referencia de un reportaje dominical publicado en el diario Panorama, el 29 de septiembre de 2002. En él, Enio Meleán se apoya en datos recogidos por el joven historiador Esteban Velásquez y hace mención, también, a una publicación aniversaria de Enelven. Afirma que el 24 de octubre de 1888 Maracaibo se convirtió en la primera ciudad venezolana con servicio eléctrico "continuado" y la segunda en Latinoamérica, después de Buenos Aires. La responsabilidad del servicio había quedado establecida en un contrato firmado en junio de ese mismo año -a propósito del centenario del prócer regional Rafael Urdaneta- con el comerciante Jaime Felipe Carrillo, quien viajaba constantemente a Nueva York y conocía de los avances que en materia de alumbrado eléctrico había logrado Thomas Alva Edison.

 

SESENTA LAMPARAS

Estudiosos del tema de la electrificación de Valencia como Néstor Torres Pérez -quien estuvo 15 años en la jefatura del Archivo del estado Carabobo, es miembro de la Asociación de Escritores e individuo de número de la Academia de la Historia del estado Carabobo- nos orientaron al respecto con detalles reveladores, extraídos de distintas fuentes, tanto primarias como secundarias. Básicamente, documentos tomados del Registro, ediciones de la Gaceta Municipal y citas de libros, como "Carabobo histórico y pintoresco", de Miguel Colombet.

En sus gentiles declaraciones nos comentó que Francisco González Guinán, en "Tradiciones de mi pueblo", recoge que en 1887 el Gobierno Nacional decidió dotar de luz eléctrica a una serie de ciudades del país. Hermógenes López era presidente de la República y González Guinán, ministro del Interior (ambos carabobeños). Ellos indicaron a las empresas contratadas que empezaran por Valencia, "y por allí arrancaron", manifiesta.

El documento inicial se firmó el 10 de noviembre de 1887, con Mr. Miguel Dooley, representante de la compañía American Telephone Co. "Pero se comenzó a ejecutar y el Concejo Municipal, al parecer, no cumplió con su compromiso de irle pagando semanalmente, se atrasó y también se atrasó la instalación de la luz. Este contrato debía ser ejecutado en 6 meses, eso es lo que probablemente confunde a Valencia como la primera ciudad que tuvo luz eléctrica".

El convenio contemplaba la instalación de sesenta lámparas de luz eléctrica en los puntos más importantes, ubicados en la llamada cuadrícula citadina, señalados por el Concejo Municipal, "y el resto de la ciudad con el mismo número de lámparas de kerosene que existen actualmente en los barrios adonde no llegue la luz eléctrica" -según apuntaba el documento- por un monto de 6 mil bolívares mensuales.

Pero el asunto es que el 8 de junio de 1888 llegó a Valencia el superintendente general de la mencionada empresa norteamericana, Theodore W. Tyrer, encargado del suministro de máquinas, postes y demás materiales necesarios para hacer realidad el contrato, y le expuso directamente al presidente del Concejo la imposibilidad de ejecutarlo. "Estoy convencido de que Valencia necesita de una luz buena y segura; y no querrá que la compañía le suministre una mala, o que perdiendo dinero quiebre, como está actualmente sucediendo en Maracaibo. La compañía no puede comprometerse a suministrar luces de kerosene, porque ése no es ramo de sus negocios; ni puede producir los sesenta focos de la luz eléctrica por la cantidad que Ud. convino en pagar al señor Dooley", expuso, junto a una lista detallada de los gastos.

Finalmente, la negociación se cerró el 9 de julio de 1889, tomando la última oferta del gringo, en los términos expuestos por él: "Puedo suministrar 60 focos de luz de arco de la intensidad de 1.200 bujías cada uno, desde las seis y media de la noche hasta las dos de la madrugada, por la cantidad de 7.200 bolívares mensualmente; y por cada hora más después de las 12 a.m. a razón de 400 bolívares por mes cuando así tenga a bien disponerlo la Municipalidad". Y de acuerdo a testimonios de cronistas -según Torres Pérez- el encendido oficial se llevó a cabo el 22 de septiembre de 1889, "lo que hace pensar que para la firma de este segundo contrato, ya todas las instalaciones estaban más o menos listas".

De allí en adelante sucedieron muchos inconvenientes con el Concejo Municipal. De repente, la planta paraba la luz porque no le pagaban, y hasta estuvieron en juicio para rescindir el contrato. Estos constantes cortes eléctricos estimularon a muchos carabobeños, inclusive de Puerto Cabello, a ofrecer los servicios de instalación de luz eléctrica.

El 22 de septiembre de 1904, Carlos Stelling registra una empresa llamada Stelling y Cía., y el 10 de noviembre de ese mismo año el representante de la Thomson Houston International Electrics Company -dueña para la fecha de la American Telephone Co.- anuncia al Concejo el traspaso a los señores Stelling y Cía. de "todos sus derechos en la planta eléctrica de esta ciudad y la acreencia que dice tener la compañía contra esta Municipalidad; remite adjunta la cuenta especificada, montante a Bs. 50.564, 94".

Con esta venta -y como bien asegura nuestro entrevistado- "ya pasa la iluminación eléctrica a manos de la gente radicada en Valencia, pasa a manos de los valencianos y desde ese momento tiene menos problemas el servicio". Sin embargo, la gente comenzó a exigir cada vez con más derecho y ahínco que le cambiaran la luz de kerosene por la eléctrica. Es muy interesante ver en los Archivos del Concejo Municipal cómo las comunidades, los barrios, peleaban por este asunto -acota Torres Pérez- "póngame la luz, aunque sea de kerosene" y después iban por la segunda etapa que era la luz eléctrica. Es muy interesante revisar estos datos porque los problemas que se presentaban eran muy similares a los de ahora, con la diferencia de que era una pequeña población, porque en los campos la gente no pensaba sino en iluminarse con velas.

 

ELECTRICIDAD PARA TODOS

Una nueva etapa en la prestación del servicio se inicia en 1913 con la incorporación, en el negocio de la electrificación de Valencia, de Guillermo Degwitz y Ernesto Branger, quienes ofertan instalar la luz a las casas de familia. Se dice que la rivalidad comercial era tanta entre ellos y Stelling, que si uno establecía una tienda en un lugar, el otro la montaba enfrente. Por décadas, ambos se disputaron la prestación del servicio eléctrico.

Del contrato fijado entre la Municipalidad y Guillermo Degwitz se pueden extraer los artículos que mejor ilustran las condiciones del servicio autorizado, como el cuarto de ellos, donde queda bien claro que el contratista "se compromete a dar luz eléctrica a los particulares al precio máximo de dos bolívares mensuales por cada foco de filamento metálico de fuerza lumínica de dieciséis bujías 'Heiner' y los de mayor y menor potencia a precios proporcionales. Los suscriptores por más de ocho focos pueden usar medidores con aparato mecánico y pagarán a cincuenta céntimos de bolívar por cada kilovatio hora".

Continúa dicho artículo haciendo referencia al suministro de la energía para las industrias, usos domésticos o científicos, en cuyos casos y "en las horas hábiles del día se cobrarán a razón de quince céntimos de bolívar por kilovatio-hora, siendo las horas de trabajo de seis y media de la mañana a doce del día y de una a cinco de la tarde, pero también puede cobrar fijo, sin medidor, a razón de un bolívar por cada caballo de setecientos treintiséis wates por las dichas diez horas de trabajo y por cada día, haciendo excepciones de los domingos y días de fiesta nacional que no se suministrará energía para usos industriales, sino en caso de muy urgente necesidad comprobada y a precios convencionales". Inmediatamente después de firmado este convenio, Degwitz y Branger registraron, en 1915, la Compañía Anónima de Electricidad "La Cumaca". Pero previo a la generación de energía, firmaron convenio con Josefina Cazorla de Agudelo, Tomás Lago y Vicente López, dueños de las fincas La Cumaca y La Josefina, en San Diego, para usar las aguas de los ríos localizados allí para la generación de electricidad. En el convenio quedaron obligados a dotar de luz eléctrica a San Diego, lo que lo convierte en el primer pueblo de Carabobo con luz eléctrica, después de Puerto Cabello.

"La Cumaca" se une posteriormente a Hidroeléctrica El Pao, y comienza a llamarse Pao-Cumaca, en 1944. En 1945 promueve una suscripción pública de mil acciones, a mil quinientos bolívares cada una; y en 1965 se reúnen los accionistas de esta empresa y aparece como su principal accionista la Corporación Venezolana de Fomento, "lo que nos dice que las acciones vendidas en 1945 las compró el Gobierno. En esta reunión cambia de nombre a Compañía Anónima Electricidad de Carabobo. Como presidente aparece el Dr. Antonio Cárdenas Becerra, funcionario de la CVF", cita Torres Pérez.

Y para nada sorprende tener conocimiento de la constante competición entre estos dos grandes grupos inversionistas de la industria y el comercio regional. La presencia de uno sirvió siempre de estímulo para la mejora de los servicios del otro. Aún están vivos sus esfuerzos. La original firma que diera luz eléctrica a las calles de Valencia se transformó, con el paso de los años, en la moderna empresa Electricidad de Valencia, Eleval. Y de aquella que se estableciera en 1915 con el nombre de Compañía Anónima de Electricidad "La Cumaca", pasó a ser una empresa del Estado venezolano, registrada desde hace un buen tiempo como Eleoccidente, parte de la electrificadora nacional Cadafe.

 

 

"Póngame la luz, aunque sea de kerosene"

La primera luz pública de Valencia se ubica en 1836, con bombillos que usaban manteca de puerco, aceite y agua. Una segunda etapa comienza en 1864, al irse iluminando la ciudad con kerosene; y la tercera -ya comentada suficientemente en este trabajo- en 1889, cuando vino la luz eléctrica. No obstante, hasta bien entrado el siglo XX, alrededor de 1945, parte de la ciudad se alumbraba con luz eléctrica y parte aún con kerosene, esta última iluminación administrada directamente por el Concejo Municipal.

En cada sesión de este organismo se trataba algo del tema, ya que al instalarse la luz eléctrica en las calles céntricas, empezaron los sectores marginales a pedirla. "Las actas están llenas de solicitudes y protestas. San Blas, por ejemplo, luchó que dio tristeza para que le instalaran su luz eléctrica", expresa el entrevistado.

A continuación, algunos ejemplos recogidos de distintas sesiones del cabildo:

31 de diciembre de 1888, al considerar una solicitud del señor Lorenzo Escorcha, el Concejo sancionó el siguiente acuerdo: "que se conteste al señor Escorcha para que continúe prestando el servicio de alumbrado público de esta ciudad hasta tanto se establece definitivamente el eléctrico, aumentándosele la asignación en 400 bolívares mensuales".

10 de septiembre de 1889, el Concejo resuelve "que se conteste a los peticionarios de San Blas que el Concejo accede a su solicitud y que tan pronto quede establecida la luz eléctrica en la parte de la ciudad que para ellos por ahora está designada, se procederá a resolver la colocación de los faroles que han pedido".

Oficio del señor Mariano Espinal hijo dirigido al jefe municipal, excitándole para que haga al señor Pablo F. Arocha, en su carácter de apoderado de la compañía contratista, el cargo correspondiente por el pésimo servicio de alumbrado eléctrico, ya que requiere que éste manifieste por escrito los motivos de las interrupciones e irregularidades de que adolece el mencionado servicio, a fin de que someta a Concejo la consideración y resolución de este importante asunto.

14 de enero de 1893, "el presidente puso a consideración del cuerpo la necesidad en que estaba el Concejo de proveer alumbrado de los barrios y en consecuencia el diputado Iribarren propuso que se excite por la prensa a la licitación del alumbrado de los barrios por kerosene, durante 185 horas en el mes, distribuidas según las fases de la luna, de cuyos datos se informará el propio proponente en secretaría".

22 de noviembre de 1898, "se recibe una carta del encargado de alumbrado por kerosene en los barrios de la ciudad, cobrando la suma de 172,50 bolívares gastados en la completa reparación y aumento del alumbrado que está a su cargo y pidiendo se ordene el pago de los 12 faroles instalados en Pueblo Nuevo que excede del número que le corresponde alumbrar".

 

 

 

Inicio