
Interpelamos a Domingo Giménez Torres, ya no por
las leyendas urbanas o cuentos de camino que al mejor estilo Tim Burton,
nos mantenía soñadores en la niñez; sino por un hecho
concreto y fáctico: la creación de la Naranja Caracara
Fue en una librería del estado de Florida donde realmente nos
percatamos de la mutación, de la especialidad de la variedad, del
importante aporte de un agricultor que conocíamos perfectamente,
que admirábamos por otras cosas menos profesionales y más
personales y, además, queríamos profundamente. Vagando por
la librería Borders, obstinados de esperar la confirmación
de un vuelo retrasado, encontramos el libraco: Citrus: guía completa
de selección y crecimiento de más de 100 variedades de naranjas
de California, Arizona, Texas y Florida. La portada, salpicada de amarillo,
verde, naranja y roja nos llevó hacia adentro: Sweet Oranges: Cara
Cara Pink Navel: mutación natural del árbol madre que crece
en Venezuela y tuvo su introducción en el estado de Florida en 1987.
Sorprendidos y francamente ruborizados por
el rojo que emanaba de la naranja, emprendimos el viaje de vuelta, con parada
obligada en el municipio San Diego del estado Carabobo, en la hacienda La
Caracara, donde la naranja roja había sido parte del hábitat
natural de nuestra infancia, donde no significaba nada extraordinario, sino
parte de la cotidianidad. En ese momento entendimos por qué se mantenían
formando una especie de escultura multicolor sobre una fuente de hierro
en el medio del patio, por qué sus fotos llenaban el caney como obras
de arte y por qué el olor a cítrico se había instalado
desde muy temprano en nuestras vidas.
A pesar de todos los cuentos de mi abuelo, ése no lo había
contado. Posiblemente su modestia era exagerada y ahora temblamos al pensar
que en el más allá pudiera leer esta crónica. Llegamos
a interpelar a Domingo Giménez Torres, ya no por las leyendas urbanas
o cuentos de camino que al mejor estilo Tim Burton, nos mantenía
soñadores en la niñez; sino por un hecho concreto y fáctico:
la creación de la Naranja Caracara. De periodistas a entrevistado
de lujo, supimos la historia de otro gran pez.
LA LUISA SE PINTO DE NARANJA
Para enfatizar en la tradición naranjera de la familia Giménez,
el entrevistado que en aquel momento desempolvó notas de prensa,
estudios agropecuarios y fotos experimentales de la fruta, comenzó
hablando de la casa Luisa, ubicada en la entrada de la finca La Caracara
y construida por don Miguel Giménez Fumero -su padre-, quien compró
la hacienda en el año 1936. Padre e hijo iniciaron esta obra, muy
semejante a la casa de habitación de los Giménez ubicada en
la avenida Montes de Oca y elaborada con materiales provenientes de la misma
hacienda: bloques de adobe, caña amarga y madera de samán.
El cuento apegado a la realidad, pero tocado con la varita mágica
del hacedor de historias que por momentos rezagaba un chiste o sentenciaba
un veredicto indiscutible, es que cuando se compró La Caracara tenía
una pequeña siembra de café en la zona donde está ahora
la casa. Enseguida, se adquirieron unas cuantas vacas, compradas a un señor
Sandoval, a las que pusieron nombres como Chocolate, Vino Tinto y otros
placeres sibaritas que siempre cautivaron a la familia en todas sus generaciones.
La producción de leche de los animales aumentó paulatinamente
hasta llegar a la cantidad de seis mil litros, pero luego el ganadero decide
cambiar de actividad debido a políticas económicas desfavorables
para la producción y venta de leche. Más adelante, Domingo
Giménez anima a su padre a sembrar esas tierras de naranjas, de las
que resultó una producción excelente, siendo uno de los medios
de sustento del hogar. Dentro de la cosecha, se produjo "La naranja
roja", la variedad de La Caracara que le dio color a esta casa anclada
en el valle fértil de Carabobo.
LA MUTACION HISTORICA
Los papeles danzan sobre la cama, habría que armar el rompecabezas
con las piezas voladoras que provienen de sus palabras y con las menos dinámicas,
las que en algún momento fueron escritas y ahora
buscan informar a la mente impaciente de un par de periodistas.
Valencia y los espacios o municipios aledaños considerados en
términos coloquiales también Valencia, ha sido la ciudad de
las naranjas. Este dogma popularizado por sus nativos y visitantes, está
basado en una herencia cítrica que data de viejos tiempos.
No en vano, se construye un poema que transporta la fruta al occidente
tropical: "Naranjas de Valencia, Naranjas de cuando el sol, parece
que en la alborada, va a salir del horizonte, y sale de las Naranjas...
Esas chinas encontraron suelo en Valencia, en San Diego, en la Caracara"...
El ingeniero agrónomo Diego Serpa Arcas, relata que hacia el año
1950 una rama de un árbol de Naranjo California injertado sobre patrón
cajero, comenzó a producir frutas de igual apariencia que las otras
del árbol, pero la corteza de aquella rama era de color rojizo y
las naranjas de color rojo encendido. Aun cuando esta característica
es común en algunas variedades de grapefruit, la california roja
es el primer caso conocido en las llamadas naranjas de ombligo, constituyendo
un ejemplo único en la historia de la citricultura tropical. Agrega
el doctor Serpa que es muy cierto que en las regiones mediterráneas
existen las naranjas sanguíneas, pero su coloración se debe
a un compuesto químico (Antocianina) diferente al que colorea (Lipoceno)
la california roja del trópico que muestra un tono más auténtico,
más natural. Esa mutación de Domingo Giménez Torres
da lugar a una nueva variedad: la sanguínea Caracara, apta para la
explotación comercial por lo novedoso de la fruta, pero con un valor
como fruta digna de estudios botánicos, principalmente en referencia
a su origen mutante...
Según la revista trimestral del Fondo Nacional de Investigaciones
Agropecuarias de Maracay en su edición de octubre del año
2000, el naranjo Caracara es una mutación realizada en una rama de
un árbol de naranjo "california" o "Washington Navel",
en el cual el endocarpio o pulpa del fruto es de color rojo pálido
(aunque puede ser más intenso cuando las temperaturas promedio están
alrededor de los 25 grados centígrados) y la madera de las ramas
también puede ser de color rojo a blanco. Esta mutación apareció
anterior al año 1972 en la finca de los Giménez Torres en
el municipio San Diego del estado Carabobo. A pesar de que se sabía
de la existencia de esta mutación, sólo se le dio importancia
a partir de 1972 cuando el doctor Ary Salibe visitó la finca en compañía
del profesor Juan de Dios Holquist.
Aunque en el país no se le ha dado
importancia a este material citrícola nativo, en Europa se plantea
que lo ideal para el mercado es que haya fruta los doce meses del año
y que para el caso de las naranjas se debe incluir los tipos de ombligo
(navels) y las de pulpa roja como "Sanguinelli" o inclusive Caracara.
El cuento se balanceaba entre el relato fantástico que construía
mi abuelo y, el resultado fáctico que expresaba la seria investigación:
la creación de una nueva variedad de naranja california llamada sanguínea
roja llevada a cabo por un agricultor nacido en Ocumare de la Costa en 1919,
casado con una caraqueña, Josefina Penzini de Giménez y, radicado
en la hacienda La Caracara, donde trabajó la tierra y... dio sus
frutos: los que estamos de paso y la eterna cosecha...
Naranja roja desconstruida
Morfología de la California Sanguínea Caracara, siguiendo
las normas establecidas en el Descriptor para Cítricos del International
Board for Plant Genetic Resources.
-Arboles de 8 años de edad injertados sobre citrange Carrizo son
de forma esferoide erectos, ramas densas, con promedio de 3,58-3,81 metros
de alto.
-El tronco presenta surcos y salientes.
-Los retoños son de color verde.
-Las hojas son elípticas simples con bordes ondulados, de color
verde pálido. Las espinas de las hojas son rectas.
-Las flores son en inflorescencia terminal en racimo con yemas florales
de color blanco. La flor abierta es blanca con pétalos largos y anchos.
-El fruto fuertemente unido a la planta es esferoide, con base convexa
y ápice truncado. El color del epicarpio del fruto posee una tonalidad
amarillenta. La adherencia del fruto al mesocarpio es fuerte, con un moderado
contenido de glándulas de aceite y de color blanco.
-La pulpa del fruto es de color rojo pálido, uniforme y firme,
con vesículas grandes pero delgadas. El contenido del jugo en el
endocarpio es rosado medio, sabor regular, aroma débil. Las pocas
semillas que ocasionalmente se encuentra en el fruto son de color globosa,
textura lisa, de color crema, y cotiledones de color blancos, pero chalaza
de color rojiza.
Glosario:
Carrizo: planta gramínea de Europa que se cría a
la orilla de los ríos.
Epicarpio: telilla o piel fina que cubre el fruto.
Mesocarpio: sustancia carnosa contenida entre la epidermis y la
película interna de ciertas frutas.
Endocarpio: nombre de la capa interior del pericarpio.
Pericarpio: envoltura de una semilla.
Globosa: que presenta figura de globo, esférico, redondo.
Chalaza: filamentos que mantienen la semilla.
Inicio |