
Entre la década de los treinta y los albores de
los sesenta, hombres y mujeres llenaron de ilusiones las mejores horas de
sus oyentes. Ninguno se hizo rico, pero de seguro que no hay nadie que haya
disfrutado más de la vida.
Para el prólogo de mi libro, escrito a dos manos con Wilmer Rafael
Hernández, mi sobrino David Ruthman Cisneros escribió un prólogo
lleno de candidez interpretativa del mundo que me ha tocado vivir por cincuenta
años de mi existencia. Dijo David: "La comunicación como
manifestación y necesidad del hombre, a lo largo de su existencia,
ha sido la maravillosa herramienta de su propio desarrollo. 'Aires de Radio'
es un libro que guarda los recuerdos de los pioneros de la radiodifusión
en nuestro estado Carabobo. Es la lección de la historia pequeña".
La primera etapa de la radio en Carabobo nace bajo el dominio
del caudillo del siglo XX, Juan Vicente Gómez. Valencia no era más
que una pequeña ciudad de techos rojos, de tranvía, de azahares
y de zaguanes amplios, del pumpá y la cortesía, de los bailes
en el Centro de Amigos y de aquellas famosas y traicioneras bolitas negras
que impedían el ingreso del "indeseable". El río
bajaba presuroso lleno de sardinas y hasta peces de regular tamaño;
los muchachos de La Candelaria venían a bañarse y a pelear
con los dueños del patio, "los morreños, mata santos".
"Era la villa mediana de medianos medios", que definió
Pocaterra. Se acudía a ver la Mujer X, y los adolescentes del Cine
Mundial trepaban las barreras para encontrarse furtivamente con las muchachas
de entonces. Eran aquellas parroquias tranquilas, de pulperías y
de cerros, de samanes, de Perfecto Mendoza, de Lázaro en sus calles,
de Luis Augusto Núñez recogiendo la angustia de su pecho para
incrustarla en sus versos.
Es en este ambiente donde debuta la radio con el nacimiento de La Voz
de Carabobo. El 2 de febrero de 1935 sale al aire y es captada por quienes
poseen un radio receptor La Voz de Carabobo. Con ella se iniciaría
la historia de la radiodifusión valenciana y Hermán y Guillermo
Degwitz, sembrarían en el fértil suelo de la conciencia ciudadana
y de la recreación popular una semilla que con el riego de las voces
cambiaría el destino de la ciudad.
Valencia es una ciudad de tranvías, de caballeros que se inclinan
al paso de las damas, de piropos elegantes y de rezos en la iglesia más
cercana. Se abre paso lentamente hacia el norte y en el sur alegran las
sementeras. Huele a trabajo y a paz, la cultura busca sus viejas huellas
y la poesía encuentra abrigo en la musa de los vates populares. La
Voz de Carabobo prácticamente irrumpe en aquella sociedad que se
esconde tras las puertas y los zaguanes apenas se marcha el sol. Pero ya
para el año 1936 una empresa se impulsa para crear la segunda emisora,
la Radio Valencia. Los hermanos Cróquer y los hermanos Aché
Gubaira son los protagonistas de esta nueva aventura y ya habrá oportunidad
de competir y de poner de manifiesto la creatividad de los profesionales
de ambas estaciones.
Eran jóvenes los precursores de aquella radiodifusión en
pañales: Ramón Núñez, Pedro Henríquez
Peraza, Miguel Eduardo Vásquez Romero, Miguel y Teodoro Aché,
Santiago Sánchez González, Armando y Héctor Hernández
Vera, Eduardo Divo, José Isaac, Luis Rafael Betancourt y Galíndez,
Eugenio Cortez (Zonhamir), el bachiller Burgos, Rafael Zerpa, Francisco
Guédez Martínez, Félix Roberto Turiaf, Diego Luis Pereira,
Pablo Morales Oviedo. Luego vendrían: José Luis Zarzalejo,
Eduardo Zárraga Seittiffe, Manolo Fachín, Jorge Lamas, Emilio
Griswold La Cruz, Francisco Morales Ruthmann, Hipólito Vásquez
y los nuevos valores de entonces: Luis Segundo Pérez Lara, Alberto
Ochoa Rotjes, Carlos Bello González, José Manuel González
Palacios, Luis Paredes, Carlos Tovar Bracho, Saúl Martínez,
Pedro Miguel Suárez, Gustavo Pineda, Jesús Matos, Armando
Olavarría Iturriza, Juan Leonardo Nazar, Freddy Olavarría
Iturriza, Pepe Vitale, Luis Cisneros Cróquer, José Luis Zurita,
Joaquín Jiménez González, José Ramón
Minguet, Eligio José Tortolero.
A esta etapa de la radio que se prolonga
hasta la década del 50 le sigue la "revolución de la
radio" con el nacimiento de Radio 810, una empresa que emprenden: Santiago
Sánchez González, Miguel Eduardo Vásquez, Atilio Ormezano
y José Francisco Morales Ruthmann. Noticias, novelas, música
de primera calidad, conforman la tarjeta de presentación. La radio
se hace calle e interviene, con la decisión de su fundador-director,
en la tarea del desarrollo regional. Toda una cátedra de radio participativa.
Más tarde y por iniciativa del padre Bernardo Heredia se instala
la Radio América. El sacerdote, que tenía un programa religioso
en Radio Valencia, se lleva a Manolo Fachín, quien era la voz taurina
a las seis de la tarde en la misma emisora de los Aché. Comienza
otra etapa que no ha terminado de una emisora que usa un lenguaje de pueblo
y que se mete por los nacientes barrios para mantener una onda de alegría
y de alta sintonía. Años más tarde y cuando Alí
Caccavale ha salido de Miraflores y del Diario Hoy, surge la Radio Mía,
que instrumenta una programación juvenil que luego se convertiría
en el cartel musical de las FM. Años después algunos propietarios
de Radio 810 deciden vender, con la oposición de Sánchez.
Esta emisora pasa al bloque de RadioVisión, de los Cisneros Rendiles.
Santiago no cesa, sigue empeñoso y con el poco dinero que le ha quedado
logra obtener el recurso para instalar y poner en el aire una nueva emisora,
Radio Latina AM y, como es su costumbre, la emisora viene para innovar,
para sentar cátedra de buena radiodifusión. Las emisoras FM
llegan con retardo, pero es nuevamente Santiago Sánchez el gran propulsor.
Había comprado equipos con antelación y le regala a Valencia
su tercera emisora: Latina 99. FM, otra victoria del gran promotor que nacido
en Aragua de Barcelona, la Atenas de Oriente, llegó a Valencia y
de empleado de la tienda de Pepito Prieto, El Pabellón Rojo, se convirtió
en locutor de La Voz de Carabobo y al lado de Pedro Henríquez Peraza
y Eduardo Zárraga Seittiffe, inició una brillante y ejemplar
carrera de promotor radiofónico.
LLEGO LA TELEVISION
Valencia fue la tercera ciudad en tener un canal de televisión
propio. Primero fue Caracas y luego Maracaibo. Dos grandes e inolvidables
personajes hacen posible el sueño: Miguel Aché Gubaira y Teodoro
Gubaira Bajos. Ocurre en 1958 al poco tiempo del derrocamiento de Marcos
Pérez Jiménez. Radio Valencia Televisión se llamó
este Canal 13. Allí ingresó Fernando Rodríguez Lira,
recién salido de la Escuela Técnica Industrial para laborar
durante dos años como asistente técnico en aquellos equipos
de la marca inglesa Marconi. En la llamada Esquina de La Concha, Calle Michelena,
se instalaron los equipos. No había mucho dinero, de modo que la
moderna unidad móvil que se había adquirido servía
de garantía para los préstamos bancarios. No hubo tampoco
apoyo económico, Valencia apenas comenzaba el gran desarrollo industrial
que vino después, así que los propietarios, con mucho dolor,
aceptaron la propuesta de don Diego Cisneros Bermúdez y vendieron
la frecuencia que entonces, con un edificio moderno en la Urbanización
Los Colorados, pasó a llamarse Teletrece, hoy NC Televisión
de los Niños Cantores.
El medio de las anécdotas
No se puede hablar de radio sin caer en la anécdota,
en la entraña misma de la vida de los hombres y mujeres, felices
digo yo, aunque la paga sea poca. La radio era un instituto tecnológico.
Juan Ramón Castellanos, "Juan Chivita", un humilde hombre
del pueblo, se hizo técnico. A los nueve años Aldemaro Romero
empuñaba la guitarra. Los Aché y sus primos Gubaira deleitaban
a los radioescuchas con canciones y comedias, Mauricio era "el cantante
incógnito" y Teodoro tenía una comedia donde él
era Fun Chan y hablaba como los chinos: "Yo le vengo a decil que no
se pleocupe Fun Chan! Y sonaba un tremendo y vibrante gong que opacaba los
tambores de Fu-Man-Chu.
Un personaje de quilates con cuyas actuaciones y amistad nos sentimos
gratamente halagados es sin duda Eduardo Zárraga Seittiffe. El mismo
narra sus comienzos como anunciador de los precios de los artículos
en el Mercado Libre de La Candelaria. Como tenía buena voz, los estudiantes
lo escogieron para que leyera el Boletín Cultural que redactaban.
Así que como don Guillermo Degwitz dio el permiso, Eduardo combinaba
su lectura de precios en el mercado con la lectura del boletín. En
eso lo descubrió Santiago Sánchez, quien tenía ya formada
su Publicidad Sango y lo metió oficialmente en la radio al lado de
Pedro Henríquez hasta que se marchó a Caracas llevado de la
mano de José Marcano Cuello. Llegaría muy lejos Eduardo, hasta
La Voz de los Estados Unidos, la BBC de Londres y como estrella indiscutible
de la casa de Radio Caracas... Las cuñas de entonces se redactaban
a dos voces y se transmitían en vivo. Vaya este ejemplo entre Pedro
Henríquez, Eduardo y Santiago: Uno decía: "La Farmacia
Miranda siempre llega primero"... y el otro contestaba: "Y en
eso está de acuerdo el mundo entero".
"El Niño en la Radio" fue un programa estelar de los
domingos en La Voz de Carabobo, primero con su fundador, Miguel Eduardo
Vásquez, y después con el incansable Emilio Griswold La Cruz,
acompañado por la guitarra y la docencia de Julio Centeno. Miguel
Aché fue genial, lo quisimos mucho; llegó a transmitir juegos
de bolas criollas y finalmente partidas de dominó.
Por las emisoras valencianas desfilaron los más grandes artistas
nacionales e internacionales. El récord lo tuvo Radio 810, pero en
el comienzo, tanto La Voz de Carabobo como Radio Valencia montaron muy buenos
programas musicales. Para no quedarse atrás, Radio América
tenía su orquesta de planta y allí descollaron el maestro
Casas y Paco Guillén. La radio era vida de familia, de barriada,
de comentario, de amistad; el locutor era apreciado grandemente y se esforzaba
por pronunciar bien, por mantener el equilibrio necesario para ser un comunicador
cultural. Hay que recordar hoy, pasados tantos años, aquellas voces
de: Miguel Toro, Gregory Moreno, Pepe Morales, Gustavo Pineda y el propio
Santiago Sánchez, Pedro Miguel Suárez, Chang de Alessandro,
Manolo Fachín de Bonni, Alberto Ochoa Rotjes, Luis Segundo Pérez
Lara, Apitz Rodees, Armando Olavarría Iturriza, Freddy Olavarría
Iturriza, José Luis Seijas Núñez, Miguel Halabí,
Gerardo Saer, Manuel Felipe Núñez, Fernando Alvarado Machado,
Alfredo Rivero Nadal, Fernando Rodríguez Lira, Eligio José
Tortolero, Jose Luis Zurita, Jesús Matos, Olga Sánchez, Yolanda
Sánchez, Rosita España, Carlos Miguel López, Juan N.
Jaimes, Joaquín Jiménez González, Carlos Bello González,
Andrés Pérez Oráa, Carlos Viso del Prette, Luis Paredes,
Carlos Tovar Bracho, Ernesto Ruiz, Héctor Haro, José Manuel
González Palacio, Haidée Cadet. êsa fue la escuela que
nos enseñó y nos dio tanto...
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