Excelente
y más que propicia la ocasión para dejar en esta nueva edición
aniversaria de Notitarde algunos sucesos ocultos o semiocultos, y tantos
otros que fueron matizados por la agradable anécdota, pero que en
el transcurrir del tiempo no dejaron de tejer historia en el mundo taurino
valenciano, connotándose, la mayoría de ellos, porque no tuvieron
repercusión, y si la llegaron a tener alguna vez, una densa cortina
los tapó por cualquiera de las razones o criterios que les asistieron...
SUCEDIO A PRINCIPIOS DE SIGLO EN LA PLAZA DE DON BENIGNO MARQUEZ SUSTITUCION
TESTICULAR!
Entre las calles Rondón y Montes de Oca, hubo varias plazas de
toros y una de ellas fue propiedad del acaudalado comerciante y entusiasta
taurino don Benigno Márquez, quien presentó destacados toreros
españoles en su arena entrados los años de mil novecientos.
Uno de ellos se dejaba llamar Luis Rodríguez "Alegrías".
A este mozo lo prendió un toro astifino de Sagarzazu y le desprendió,
de una cornada, los dos testículos, siendo conducido al nosocomio
de ley e intervenido por un galeno apellidado Rivolta Andrade. Curado a
los tres meses y medio, el valiente "Alegrías" se dispuso
a torear de nuevo... pero, se preguntó el día anterior a la
corrida, palabras más, palabras menos, ¿Joder, y cómo
se verá un traje de torear sin que se le noten a uno los cojones
debajo de la seda, eh? Su mozo de espadas, un criollo que lo apodaban "Majarete",
por su afición incontenible al manjar elaborado con el refrescante
coco y conocido el hombre, además, por sus "prontas y eficaces
soluciones", le dijo a su matador: -"Maestro, eso lo arreglamos
mañana cuando lo ayude a vestirse".
Llegó el día. Hizo el paseíllo. Fue
recibido con una gran ovación del soberano. Dio una vuelta al ruedo
en su primero y dos en el segundo, mostrando ufanamente sus atributos masculinos
debajo de la sedosa tela color azul celeste y oro. Pero, mala suerte para
"Alegrías", cuando se dispuso a hacerle un quite a un banderillero
que salía en apremios luego de un par, el animal lo alcanzó
a la altura del muslo izquierdo y sin hacerle daño, le abrió
la seda, y vaya sorpresa, señores!, la gente se horrorizó,
cuando vio un par de bolitas cayendo en el arenal marquero, gritando entre
otras exclamaciones: -Le volvieron a quitar los testículos, qué
mala pata, Dios mío!
"Majarete", más que pronto, saltó al ruedo, y
recogiéndolas, asistía a su matador quien se miraba nerviosamente
el vestido de torear para ver si el pitón le "había hecho
carne" y cuando se disponía a llevárselo vía hospital,
inopinadamente, cambió de rumbo y se dirigió hacia el hotel
donde se hospedaba. Llegaron, el maestro se echó a la cama con un
largo suspiro de gracias a Dios y entretanto, el gracioso y locuaz "Majarete",
lanzando las dos bolitas sobre la mesita de noche, que dicen que estaba
"hecha de caoba pura", dijo con un dejo de salvación: -"Cará,
maestro, si el público hubiese sabido que en lugar de sus testículos
eran dos pepas grandes de almendrón que bien entrada la anoche las
fui a buscar a la Plaza Candelaria, mire, nos incendian a los dos solitos
enchuzados sin aceite en una misma vara de un solo coñ--"!!!
CABALA PARA NGEL SORIA Y LO QUE LE DIJO A "EL LOCO" MUÑOZ
EN EL HOSPITAL
Angel Soria Velasco fue víctima mortal de la res criolla
que se llamó "Pollo Pelón", perteneciente a las
dehesas de los Hermanos Márquez. Sucedió en la Plaza de Toros
"Arenas de Valencia", el domingo 18 de junio de 1948. Ocurría
el fatal y desafortunado percance en su actuación número 13.
En tardes anteriores en la plaza Josefina, se le adivinaban sus faltas de
facultades y había sido avisado con un puntazo hondo en la ingle
siendo atendido por el Dr. Guada Alvizu, llamado "El Médico
de los Toreros".
El viernes anterior a la trágica tarde, llegaba a Valencia desde
Caracas, pero por un error, su traje de luces se lo llevaba "el carro
de línea" no se sabía dónde, y al final se supo
que, en su periplo, llegó a Coro y dicen hubo de pedir uno prestado.
Llegó tarde, para añadir, a la misa del domingo en la mañana
en la Catedral, como acostumbraba hacerlo cada vez que iba a torear. En
la plaza, vestido de hueso y azabache, le pidió al célebre
"Ratón", quien también prestó sus servicios
en la Plaza de Toros Monumental de Valencia, una" chupadita" de
su cigarrillo "Jonrón" sin filtro, "para calmar los
nervios porque hoy no me siento a gusto y ando medio raro y fatá".
Y luego de esa serie de "sucesos que vuelan"... ya moribundo en
una cama del Hospital Civil, hoy edificio de los tribunales en el sector
de El Palotal, en los estertores de la parca, llamó a Salvador "Loco"
Muñoz", diciéndole con su marcado acento español:
-"Muñocito, hombre, traerme la ropa de toreá y a vestirnos
pronto que llegamos tarde a la plaza y pasarme un prájo (cigarrillo)
pá carmá esta esaborición (mal momento)". Muñoz
no pudo responderle ni una palabra, "porque un fuerte e incontenible
llanto me ahogó totalmente el pecho". Salvador Muñoz
y Gustavo Pedroza eran banderilleros esa negra tarde, cuando un torero dejaba
su vida en el ruedo de la hermosa Plaza de Camoruco, llamada, igualmente,
por otros "La Tacita de San José" o "La Plaza Josefina".
LA GRACIA Y EL TALENTO DE JOSE BERMUDEZ MERENTES "CHICUELO DE CARACAS"
O SIMPLEMENTE "EL VIEJO" CHICUELO
Todo un personaje este valiente matador venezolano que se
dio el lujo dee estoquear al toro más grande lidiado en redondel
venezolano alguno, "Tigrón", de 600 kilos de peso, del
general Batalla y sucedido el hecho en el Circo Teatro Valencia, situado
en la misma dirección donde estaba ubicada la Plaza de Benigno Márquez.
Con el tiempo fue Asesor Técnico en "Arenas", crítico
taurino, poeta, admirado y respetado por su talento e inteligencia, como
un eficaz y solicitado probador de toros como furibundo cogedor de pájaros
hasta el punto de llegar a tapar los bloques de ventilación de su
casa para ver volando a todos sus pájaros.
Hombre menudo a quien tuvimos la fortuna de conocer en la desaparecida
Plaza de Camoruco junto a José Rodríguez Parra "Parrita",
por los años sesenta, como en sus agradables tertulias en la candelareña
tasca "La Españolita", siempre al lado de nuestros amigos
de taurinerías, Humberto "Monseñor" Pérez
y Pablo González "Pablón", quien ejecutaba unas
reboleras increíblemente artísticas a lo León Espinoza,
cuando ejecutaba el toreo de salón en el solar de mi casa natal,
situada en la avenida Bolívar, a la altura de "Los Sauces",
donde operaron las compañías Kola "G", la Embotelladora
Nichol Kola, Kola 5 y frente al callejón "El Trigal"...
¿Y los recuerdos qué, valen o no?
Bien, en una ocasión, un "cronista" taurino se metió
feamente con "Chicuelo" escribiendo en el diario al que pertenecía,
entre otros improperios... "que era un viejo cogedor de pájaros
feamente vestido y lleno de excrementos". El veterano matador "lo
esperó en la bajadita", y en el momento más apropiado,
le contestó con su habitual y agudísimo talento revestido
de mordacidad: -"Sí, es verdad, hombre aseado, pulcro e higiénico,
sé que eres un dandy, sin mancha alguna e impoluto por demás,
educadísimo en el hablar como de notables y refinadísimos
modales en los gestos, sí es verdad. Yo sigo siendo, a mucho orgullo
y preciado honor, un viejo cogedor de pájaros, pero este viejete
a diferencia de ti, únicamente coge pájaros con plumas...!".
GUSTAVO PEDROZA: -"USTED ME PERDONA, DON ERNESTO, PERO YO"...
Con ochenta y tantos años sobre su generosa y muy
descansada humanidad, no en balde le dicen "Cacha Floja", este
hombre de mil leyendas fue protagonista de un momento que muy pocos llegaron
a enterarse en las añoradas "Arenas de Valencia". Corrida
grande la de los Carteros, donde Alí Gómez "El León
de Camoruco" era la estrella del momento y había salido a hombros
con las cuatro orejas en las manos. Y aquí viene la cosa. Se lidiaron
seis armadísimos toros de los Hnos. Márquez de "La Isabela"
que causaron pavor desde que llegaron a los corrales de la pagoda de San
José. Las reses las habían probado en los potreros Edgar Pérez
"Perecito", "El Loco" Muñoz y el mismo Pedroza,
quien al probar el último animal le dijo a su compadre y ganadero
Carlos Márquez: -"Compadre, el domingo le apuesto que corre
más de uno".
Bien. Llegó el día del tatarí. Los toros bravísimos
y sin dejarse tomar el pelo. El banderillero Domingo Torres Falcón
"Dominguín", lo cogió el tercero de la tarde y lo
paseó -dice Pedroza- por todo el ruedo y la gente asustada que no
vea. Otro fue volteado y cayó en picada. A Muñoz quien se
disponía a banderillear, le dijo Gustavo que no lo hiciera, pero
Salvador Muñoz hizo caso omiso a las recomendaciones de su amigo
y salió bien del trance. Cuál no sería la sorpresa,
que en uno de los pasajes de la lidia, Pedroza presintiendo tanto olor a
tragedia y cloroformo, con el rostro desencajado y temblando con un color
verde pálido y oro, se le acercó al empresario don Ernesto
Romero, diciéndole con voz entrecortada: - "Usted me perdona,
don Ernesto, pero yo me voy de aquí ya". El señorial
empresario le contestó con su peculiar manera de hablar: - "Está
bien, mijo, váyase aunque sea sin cobrar". Gustavo Pedroza voló.
Se fue hasta la esquina vestido de luces y con el capote de paseo en la
mano, montera puesta y lleno de pánico! y como conocía a todos
los autobuseros, porque autobuses también manejó, pidió
una "colita" y lo dejaron frente a su casa en Santa Rosa.
Sí, el mismo hombre que le dijo a su compadre Carlos Márquez,
el día de la prueba, que ante ese poderoso encierro de toros iba
a correr más de uno, pero lo que no dijo el caro amigo fue... "incluyéndome
a mí". No obstante, Gustavo Pedroza Oliveros es una institución
taurina en el país, manejó con decisión los palos,
eficiente con el capote a una mano como solía hacerlo otro buen peón
de brega, Siso Gago, y apuntilló toros con señalada prontitud.
Construyó plazas de toros al lado de su hermano "Nino",
fue empresa con Luis Quintana y se ha granjeado el cariño y el respeto
de toda esa legión de aficionados venezolanos. Bien, Gustavo, bien!
CAYETANO PASTOR ALI Y SUS HABILIDADES COMO "COSTURERO"
Fue, Cayetano, un novillero español sin mucha fortuna,
la que consiguió en otras actividades de la fiesta. Toreó
en las "Arenas". Se mostró como organizador de festejos
en distintos cosos patrios. Conoció a una mujer llanera propietaria
del fundo "Banco Largo"- de los Torrealba, Juan Vicente y cía-
y la hizo su esposa. Trabajó la estancia, crío toros bravos
y los corrió en tardes toreras. Seleccionó toros en México
para las distintas empresas venezolanas, sobre todo para la empresa de Chopera
y Sebastián González en la Monumental Plaza de Toros de Valencia.
Una tarde de abril de l953 , Pastor, actuando como empresa en las arenas
valencianas, se encontró con la desagradable noticia de que un toro,
peleando con otro, "le quitó los testículos de cuajo
al toro barroso". Los pocos amigos de Don Caye -como le llamaban- que
se encontraban en el sector arenero, le advirtieron, muy seriamente, que
"Perecito", el delegado de la autoridad," era un hombre demasiado
correcto y que no le iba a permitir que ese toro saliera sin bolas al ruedo".
Era el día sábado víspera de corrida, el cartel
era atractivo, con tirón de taquillas por lo que se había
vendido bastante entradas. Cayetano Pastor Alí, no podía disimular
su cuadro nervioso y prácticamente se comía el cigarrillo
que acostumbraba a dejarse en la comisura del labio izquierdo. Se fue Cayetano
para el Hotel "Central", donde se hospedaba, echando al aire esta
frase: -"Mañana domingo será otro día, algo tendrá
que suceder, pero esto tiene que arreglarse porque no hay más toros
en los potreros". Y así fue. Se dio la corrida, el toro de pinta
barrosa que había perdido sus "cojinetes" salió
de bandera. Armando Martín -aún vive en Puerto Rico- apodado
"Armillita de España", le cortó las dos orejas saliendo
a hombros hasta su hospedaje en el Hotel "Comercio". La tarde
fue de triunfo redondo.
A la salida de la jornada, Antonio Klie, excelente banderillero, quien
estaba el día de la pelea de las reses con el resultado ya anotado,
sorprendido, le preguntó a Cayetano: -¿Oye, "Caye",
qué vaina es ésa, ese toro no tenía bolas ayer por
la tarde y ahora lo veo como si nada le hubiese pasado?, a lo que le respondió
el zorro de las mil estepas: - "Jodé, Antoñito, las agujas
grandes no son sólo para coser sacos y las friiillas madrugás
no son solamente para dormir a placé; no mi arma, las agujas cosen
de tó, hasta carne, y con un poco de este betún marroncillo
y neutro, la cosa ha salido bien al pasárselo por la cicatriz que
le ha dejáo el hilo de suturá. Ya yo te lo había dicho,
Antonio Klie, que hoy domingo era otro día y como me he levantáo
mú de madrugaílla pues, he cogío agua mú clarita
y tó se ha arregláo mu divinamente"...
Sólo los toros les embestían a "Los
Locos del Ruedo"
Cuadrilla famosa desde los años 40 hasta finalizados los 70. Llenaban
los cosos del país con su dossier de temas "que hacían
plenas las delicias de chicos y grandes", como se solía escribir
en los diarios de pasadas épocas.
Pero, muchas otras cuadrillas cómicas taurinas no tenían
el señaladísimo éxito de "Los Locos del Ruedo",
plantilla compuesta por "El Loco" Muñoz (Cantinflas), Gustavo
Pedroza (Chaplin), Guillermo Montenegro (Doña Ramona) y otras veces,
acompañada por "Pericás", porque los novillos no
embestían y se deslucía la actuación. "Los Locos"
llenaban las plazas porque... "sus toros les embestían".
Una noche de tradicional tertulia en la Plaza Bolívar, uno de
los integrantes de otra troupé bufa le preguntó a Salvador
"Loco" Muñoz el porqué de tanta suerte en las embestidas
repetidas de sus toros, a lo que el nunca bien llorado "Loco",
con sus frecuentes y ocurrentísimas salidas, le espetó: -
"Mira, torero, ésa no es suerte, es que nosotros probamos a
los toros muy responsablemente". Su amigo interlocutor lo atajó,
interrumpiéndolo: - "Pero nosotros también lo hacemos
con el mismo esmero". "Bueno, le dijo Muñoz, eso no lo
sé yo, pero nosotros sí lo hacemos". Una vez terminada
la tertulia nocturna, Pedroza y Salvador se fueron a sus casas. Cruzando
la Esquina de Chávez, Salvador no aguantó su "pillería"
y colocándole la mano derecha en el hombro izquierdo a su querido
amigo, le dijo al compás de esa gracia en el andar..."Coño,
Gustavo, si ese tipo supiera las maravillas que hace el ácido muriático
en las bolas de los toros antes de salir, nos quita el pan y el guarapo!".
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