Alejandrina Uribe-Betancourt
Fotos: Jorge Cera |
Alicia
García de Nichols
La dama de la justicia
Nacida en un hogar humilde, ella es ejemplo de superación
a través del trabajo. Hoy es la presidenta del Circuito Judicial
Penal, posición que lejos de envanecerla asume con sencillez. Para
ella, el poder "es una gorra que dura mientras se tiene puesta";
por eso prefiere tener autoridad, ya que ésta es fruto de una vida
honrada en pro de los más altos ideales
Está lejos de la imagen severa que poseen muchas
profesionales del derecho (tal vez por estar en un mundo generalmente manejado
por seres con corbatas). Ella es femenina y su gran bagaje académico
(educadora y abogada con postgrados en Ciencias Penales y Criminológicas,
Derecho Procesal y un doctorado en Derecho) no le ha quitado las ocurrentes
expresiones llaneras. Con calidez y gracia habló de sus orígenes
y de cómo sus padres le inculcaron el trabajo, el estudio y la honestidad
para superarse dignamente.
Lider desde la infancia
Nacida un 10 de mayo en Calabozo, estado Guárico,
Alicia Hortensia García de Nichols es la mayor de los ocho hijos
de Cristina Mieres de Germán y Víctor Manuel Germán.
Mas no tiene los apellidos de sus padres, porque siendo bebé ellos
tuvieron que viajar y la dejaron con su abuelita (Petra García de
Mieres); entonces se enfermó tan gravemente que ella pensó
que moriría sin bautizo, y le pidió a un señor "que
pasó por la calle" ser el padrino, y él llevó
a su novia como madrina. Ellos sólo sabían el apellido de
soltera de doña Petra y con ése la registraron y bautizaron.
Como su familia no tenía recursos económicos, tuvo que dejarla
así. Pero eso no le molesta, porque adora a su abuela, quien la selló
con buenos consejos y mucho amor. Además, los padrinos improvisados
fueron una bendición, pues siempre velaron por "la niña
que un día los unió ante Dios".
"Mi mamá era doméstica y mi papá
lavaba repuestos en el Ministerio de Obras Públicas. Yo les ayudaba
en el hogar. Ahí se creó en mí esa fórmula de
dirección, porque yo era una niñita de diez años atendiendo
a otros niñitos, y me fui concienciando en lo que era la carencia
material. Mi mamá y mi papá estaban pendientes de nosotros,
ellos trabajaban por y para nosotros. Todos los días nos repetían
que teníamos que estudiar para progresar".
Con trece años, Alicia los convenció para
poder ingresar en un internado en Turmero y graduarse de demostradora del
Hogar Campesino. Así, la adolescente de cabellera hasta la cadera
vivió bajo una férrea disciplina que comenzaba con el toque
de diana en la madrugada, usando el jumper amarillo y camisa blanca, con
el que a su parecer "parecíamos unos huevitos fritos".
Al graduarse, trabajó en el Banco Agrícola y Pecuario de Acarigua,
llegó con "una maletica" y su mayor alegría "fue
que con mi primer sueldo compré el primer televisor para la casa
y la primera nevera a crédito".
Al encuentro del amor
En 1970 llegó a Valencia con su primer esposo, pero
su matrimonio duró poco y se quedó con sus dos hijas (Adriana
María e Isa Rina). "Valencia me permitió lograr el sueño
de mi vida: ser abogado. Aquí me realizo como mujer, tengo mis hijos,
mis nietos nacieron aquí. En Naguanagua me reencontré con
Jacobo Nichols González, pues lo conocía desde niña.
El siempre me apoyaba en las cosas del hogar. Un día enfermé
y me hospitalizaron; como mis venas son finitas, al inyectármelas
me dejaban las manos muy traumatizadas, y él me decía: 'déjame
colocarte un poquito de Hirudoid'. Nuestro primer contacto comenzó
con esos masajitos, ahí se inició un trato diferente; luego
fueron más frecuentes las visitas, y aunque estaba bien, él
seguía con los masajes. Fue un noviazgo muy sano, como el de una
muchachita. Hace 26 años nos casamos y con él tengo mis otros
hijos (Cristina, Walter Ronald y Ralph Edgar). El los quiere a todos por
igual. Dios me lo dio porque en Jacobo tengo a mi amigo y al compañero
de mi vida".

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| Acompañada de su gente querida y en momentos y lugares
muy importantes para ella. |
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"QUIEN TRABAJA
POR LA JUSTICIA SIEMPRE GANA"
Así piensa esta coleccionista de
magnetos para nevera. "Soy como una colcha americana, donde muchas
personas tienen su historia en mi vida. Aunque he sido jefa de la División
de Tierras en Aragua, Carabobo y Cojedes, no tengo un fundo, ni una finca
a mi nombre o de mi familia. Nunca tomé algo que no fuera mío.
La honestidad es el legado para mis hijos. Mi finalidad es agradecer a Dios
todas las bondades que me dio, y estaré aquí hasta que El
quiera". |
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