Editorial Notitarde
C.A



Valencia, 9 de Agosto de 2005

 

 

Alejandrina Uribe-Betancourt
Fotos: Jorge Cera

Alicia García de Nichols

La dama de la justicia

Nacida en un hogar humilde, ella es ejemplo de superación a través del trabajo. Hoy es la presidenta del Circuito Judicial Penal, posición que lejos de envanecerla asume con sencillez. Para ella, el poder "es una gorra que dura mientras se tiene puesta"; por eso prefiere tener autoridad, ya que ésta es fruto de una vida honrada en pro de los más altos ideales

Está lejos de la imagen severa que poseen muchas profesionales del derecho (tal vez por estar en un mundo generalmente manejado por seres con corbatas). Ella es femenina y su gran bagaje académico (educadora y abogada con postgrados en Ciencias Penales y Criminológicas, Derecho Procesal y un doctorado en Derecho) no le ha quitado las ocurrentes expresiones llaneras. Con calidez y gracia habló de sus orígenes y de cómo sus padres le inculcaron el trabajo, el estudio y la honestidad para superarse dignamente.

Lider desde la infancia

Nacida un 10 de mayo en Calabozo, estado Guárico, Alicia Hortensia García de Nichols es la mayor de los ocho hijos de Cristina Mieres de Germán y Víctor Manuel Germán. Mas no tiene los apellidos de sus padres, porque siendo bebé ellos tuvieron que viajar y la dejaron con su abuelita (Petra García de Mieres); entonces se enfermó tan gravemente que ella pensó que moriría sin bautizo, y le pidió a un señor "que pasó por la calle" ser el padrino, y él llevó a su novia como madrina. Ellos sólo sabían el apellido de soltera de doña Petra y con ése la registraron y bautizaron. Como su familia no tenía recursos económicos, tuvo que dejarla así. Pero eso no le molesta, porque adora a su abuela, quien la selló con buenos consejos y mucho amor. Además, los padrinos improvisados fueron una bendición, pues siempre velaron por "la niña que un día los unió ante Dios".

"Mi mamá era doméstica y mi papá lavaba repuestos en el Ministerio de Obras Públicas. Yo les ayudaba en el hogar. Ahí se creó en mí esa fórmula de dirección, porque yo era una niñita de diez años atendiendo a otros niñitos, y me fui concienciando en lo que era la carencia material. Mi mamá y mi papá estaban pendientes de nosotros, ellos trabajaban por y para nosotros. Todos los días nos repetían que teníamos que estudiar para progresar".

Con trece años, Alicia los convenció para poder ingresar en un internado en Turmero y graduarse de demostradora del Hogar Campesino. Así, la adolescente de cabellera hasta la cadera vivió bajo una férrea disciplina que comenzaba con el toque de diana en la madrugada, usando el jumper amarillo y camisa blanca, con el que a su parecer "parecíamos unos huevitos fritos". Al graduarse, trabajó en el Banco Agrícola y Pecuario de Acarigua, llegó con "una maletica" y su mayor alegría "fue que con mi primer sueldo compré el primer televisor para la casa y la primera nevera a crédito".

Al encuentro del amor

En 1970 llegó a Valencia con su primer esposo, pero su matrimonio duró poco y se quedó con sus dos hijas (Adriana María e Isa Rina). "Valencia me permitió lograr el sueño de mi vida: ser abogado. Aquí me realizo como mujer, tengo mis hijos, mis nietos nacieron aquí. En Naguanagua me reencontré con Jacobo Nichols González, pues lo conocía desde niña. El siempre me apoyaba en las cosas del hogar. Un día enfermé y me hospitalizaron; como mis venas son finitas, al inyectármelas me dejaban las manos muy traumatizadas, y él me decía: 'déjame colocarte un poquito de Hirudoid'. Nuestro primer contacto comenzó con esos masajitos, ahí se inició un trato diferente; luego fueron más frecuentes las visitas, y aunque estaba bien, él seguía con los masajes. Fue un noviazgo muy sano, como el de una muchachita. Hace 26 años nos casamos y con él tengo mis otros hijos (Cristina, Walter Ronald y Ralph Edgar). El los quiere a todos por igual. Dios me lo dio porque en Jacobo tengo a mi amigo y al compañero de mi vida".

Acompañada de su gente querida y en momentos y lugares muy importantes para ella. 
 
 
 
 
 

 "QUIEN TRABAJA POR LA JUSTICIA SIEMPRE GANA"

Así piensa esta coleccionista de magnetos para nevera. "Soy como una colcha americana, donde muchas personas tienen su historia en mi vida. Aunque he sido jefa de la División de Tierras en Aragua, Carabobo y Cojedes, no tengo un fundo, ni una finca a mi nombre o de mi familia. Nunca tomé algo que no fuera mío. La honestidad es el legado para mis hijos. Mi finalidad es agradecer a Dios todas las bondades que me dio, y estaré aquí hasta que El quiera".


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