Blancalida Vega
Fotos: Jorge Cera |
Carmen
De Lima de Degel
Cuarenta años bien puestos
Es una de esas mujeres que como tantas venezolanas se levanta
día a día a trabajar con mucha pasión para el beneficio
de su familia. Con un padre periodista, lleva en los genes amor por la prensa
escrita, y desde hace veintidós años se ha dedicado a llevarle
Notitarde a la comunidad
Su gran sonrisa, sincera y alegre, hace que apenas uno
la conozca, entre inmediatamente en confianza y sienta que está compartiendo
con una amiga de toda la vida.
Simpatía, carisma y buena atención son sólo
algunas de las cualidades que en apenas minutos demostró tener Carmen
De Lima de Degel, quien lucha cada jornada por su propio crecimiento y el
de toda su familia.
Comenzó por comentarnos que su infancia había
sido sencillamente "espectacular", llena de buenos recuerdos junto
a sus cinco hermanos: Violeta, Florinda, los morochos Orlando y Rolando,
y el más pequeño, Rafael, quien se ha destacado en el mundo
del béisbol nacional.
Recordó, con cierta nostalgia, la excelente relación
que siempre mantuvo con su padre, Rafael Antonio De Lima: "Yo lo esperaba
para cenar. A veces llegaba muy tarde, pero siempre comíamos juntos
con mi hermano menor. De verdad, éramos muy unidos".
Llevando Notitarde a la comunidad
Nacida un 9 de octubre en La Isabelica, con una agradable
personalidad, típica de las personas pertenecientes al signo Libra,
se casó con Francisco Degel García, cuando apenas tenía
18 años. Formaron un hermoso matrimonio, del cual nacieron dos hijos:
Francisco, el mayor, que actualmente tiene 20 años y estudia informática
en el Cuam; y Reinaldo, de 14, que cursa octavo grado.
Carmen y Francisco se conocieron en una compañía
para la cual laboraban los dos y, posteriormente, un amigo que trabajaba
como distribuidor de Notitarde le ofreció compartir la ruta de las
bellas costas carabobeñas. Ya han pasado veintidós años
desde ese momento en el cual la animada pareja comenzó a recorrer
diariamente desde Venepal hasta San Juan de los Morros, para llevar el periódico
que buscaban a las cinco de la madrugada.
Afirma que después de un tiempo, establecieron un
contacto muy cercano con cada uno de sus clientes; "de verdad que me
encantó trabajar en la costa. La gente tiene una gran calidad humana
y, además, aprovechábamos para hacer un poco de turismo".
Asimismo, comenta: "Para mí, lo más importante es establecer
una buena interacción con esas personas que tratas a diario".
Posteriormente, la trasladaron a la zona de Naguanagua,
donde junto a su esposo se encargó de repartir los diarios en 120
puntos. Confiesa que el cambio en un principio fue un poco difícil,
no sólo por el nivel de trabajo, sino porque -al parecer de Carmen-
los clientes son un poco más complicados, debido al ritmo de vida
de la metrópolis.
En la actualidad, busca los ejemplares a eso de las 3 de
la madrugada, para luego entregarlos junto a un compañero. Después,
se encarga de la cobranza y el reporte de devoluciones, y vuelve a la sede
del periódico. Finalmente, alrededor de las cinco de la tarde, llega
a su casa ubicada en el sector El Pinar, donde comparte en familia, para
luego dormir. "Todo esto con cuarenta años que tengo, eso sí,
muy bien puestos. Cada día siento más entusiasmo por lo que
hago, de verdad lo disfruto mucho", nos dice riendo.
Fines de semana "sagrados"
Los sábados y domingos Carmen los aprovecha para
dormir y cocinar, puesto que sólo debe repartir los diarios, pero
no tiene que realizar la cobranza ni reportar las devoluciones, por lo cual
termina su trabajo muy temprano. "Para mí, son días sagrados.
Me fascina cocinar y ése es el momento que tengo para hacerlo, especialmente
comida criolla, aunque mi alimento favorito es el pollo a la plancha".
Dice que, aparte de la cocina, su otra afición es
el orden, razón por la cual desde muy pequeños ha acostumbrado
a sus hijos a tener la casa "de punta en blanco".

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| Un domingo cualquiera/Su padre, Don Rafael Antonio De
Lima/Carmen, con su gente más querida. |
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TRADICIÓN
PERIODISTICA
"De verdad me encanta mi trabajo,
quizás porque sin ser periodista tengo contacto directo con la profesión
de mi padre. El primero trabajó en varios diarios de Caracas y Los
Teques, y luego de que nos mudamos a Valencia fue fundador de Notitarde,
donde laboró aproximadamente por dos años, hasta que murió.
Aunque ninguno de nosotros estudió comunicación social, siempre
hemos estado muy relacionados con el medio a través de viejos amigos
que se dedican a ese campo tan maravilloso". |
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