Editorial Notitarde
C.A



Valencia, 9 de Agosto de 2005

 

 

Abraham Martínez
Fotos: Wilmer Escalona

Dahyana Villavicencio Padrón

La nueva cara de la política

A sus 36 años, es la expresión viva de una valenciana exitosa, comprometida con el cambio hacia una nueva sociedad y convencida de que hay que gobernar a tono con la doctrina del trabajo estrecho entre pueblo y Gobierno, como la mejor forma de gerenciar un destino próspero para el país

Pocas veces el mundo de la política puede mostrar, en algunos de los miles de rostros que ejercen el poder, la belleza y arrojo de la mujer venezolana. Este es el caso de la joven y hermosa Dahyana María Villavicencio Padrón, quien preside, desde hace algún tiempo, el Poder Legislativo del Estado Carabobo.

Esta decidida y preparada dirigente política nació el 12 de enero de 1969 en el seno de una familia de clase media, siendo la primogénita y única hembra, con el especial antecedente de ser la nieta de uno de los tantos venezolanos que fueron privados de su libertad durante la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.

Sea cosa de genes o no, su deseo de participar en un proyecto político con miras a saciar esa convicción moral y social, en pro de la solución de los problemas de su comunidad y de la sociedad en la cual se desenvuelve, la llevó a estudiar en la muy respetada Facultad de Derecho de la Universidad de Carabobo, de donde egresa con su título de abogado a los 23 años de edad.

Una vez culminada su etapa de vida universitaria, por voluntad propia decide probar suerte en la administración pública, específicamente en la Secretaría de Educación del Gobierno de Carabobo, hecho crucial en su historia política, ya que le dio la oportunidad de conocer muy de cerca la organización que la ha apoyado para postularse como legisladora en varias oportunidades.

Muchos caminos y un solo destino

Su innegable belleza le permitió explorar el mundo del modelaje a muy temprana edad, inclusive fue nombrada reina en varias oportunidades en su época de colegio; sin embargo, fue un camino que poco recorrió, en vista de su deseo de involucrarse en la arena política.

Pero tomar la decisión de incursionar en este mundo de la administración del poder no fue fácil, sobre todo por vivir en una época de crisis, donde la política simplemente es sinónimo de corrupción, básicamente por la falta de modelos a seguir con visiones distintas, en cuanto a las formas de manejar el aparato público, así como una integridad moral intachable.

Lejos de aminorar sus sueños, Dahyana siguió lo que considera su pasión en la vida, y ni siquiera la llegada de su primer hijo -esperado entre los meses de agosto y septiembre de este año, y a quien bautizará con el nombre de Marcos- será suficiente para apartarla de su propósito.

Cree en la politica... noen la politiqueria

Al igual que muchos líderes políticos jóvenes de hoy, confiesa sentirse distante de las prácticas populistas y demagógicas que se han venido efectuando en Venezuela. En cambio, mantiene como norte central de su ideología progresista la aplicación de la política como un espacio para la integración del Estado y la sociedad, a través de la participación activa de ambos actores para la solución de los problemas de la comunidad misma.

Una premisa sencilla, pero directa, encierra la motivación de esta política de los nuevos tiempos: "Si les dejamos la responsabilidad a otros y no participamos, bueno, tampoco tenemos derecho a quejarnos".

Esta nueva actitud como individuo ante el colectivo es la que día a día intenta asumir desde el escaño de poder bajo su responsabilidad, pero que como bien expresa, es uno de los muchos lineamientos que aprendió dentro de su partido.

"La política no te da satisfacciones dentro de cuatro paredes, ni en reuniones que no llegan a ningún lado; la política te da satisfacciones en la medida en que tú sientes que estás haciendo tu trabajo con las comunidades y que da frutos", es así como esta hija pródiga de Valencia manifiesta su pasión por la acción social y deja ver su espíritu valiente y de lucha por el bien común.

 

 De modelo, amante de los caballos, en el Club Hípico/ y en plena sesión legislativa.
 
 
 
 
 

 A TODO GALOPE

Esta mujer de poder tiene una faceta poco conocida o sorprendente en cierto sentido. Es su pasión por cabalgar en las llanuras de Carabobo, como una forma de conectarse con la naturaleza y al mismo tiempo con Dios.

Cuenta que desde muy pequeña se enamoró de los paseos a caballo, de esa sensación de fuerza y valentía que se manifiesta al someter la bravura de un equino a todo galope, mientras que la brisa en la cara invita a observar el hermoso paisaje de nuestras tierras.


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