Editorial Notitarde
C.A



Valencia, 9 de Agosto de 2005

 

 

Silmari Rivas Rubin
Fotos: Jorge Cera

Dhaméliz Díaz Tenreiro

"No puedo ver la vida sin el periodismo"

Dejó de ser caraqueña, porque prefirió convertirse en valenciana, para poner en alto a las profesionales de esta ciudad y hacer de la comunicación social una verdadera herramienta para el desarrollo de las comunidades, siempre al lado de sus hijos, quienes desde muy pequeños vieron en ella la pasión hecha mujer, para llegar adonde casi nadie se atreve y encontrarse con las adversidades que enseñan a vivir

Se persignó e invocó a Dios antes de contestar la primera pregunta, pero ya se podía ver en ella la emoción que le produce hablar sobre sus logros, así como la pasión que corre por sus venas, la misma que la llevó a ser periodista.

Apenas transcurrieron unos minutos y en el ambiente de su oficina se respiraba aire de cordialidad. Allí no sólo tiene libros, periódicos y papeles de importancia, sino además ocupan un lugar especial las fotografías de algunos de sus momentos estelares en el ejercicio de la profesión y vida familiar, por los cuales le agradece al Ser Supremo.

Si bien es cierto que su carrera le ha permitido disfrutar de momentos únicos, casi inalcanzables para quienes no son comunicadores sociales, no se niega que ella también se ha visto tocada por la angustia, el sacrificio, el dolor y la tragedia. ¿O es que a esos estados no se está sometido ante la pérdida de lo más preciado del ser humano, como lo son sus padres?

El dolor de dos perdidas

Cuando apenas terminaba el bachillerato, Dhaméliz sufrió la muerte de su padre: Emigdio Díaz; y año y medio más tarde, su madre, Luz Tenreiro, falleció trágicamente en un accidente automovilístico. "Ellos no pudieron verme culminar la carrera, ni tampoco disfrutarla". Desde entonces ella asumió la responsabilidad de llevar adelante a sus hermanas menores Luzmara y Lisbeth.

Afortunadamente, quienes sí pueden regocijarse por el triunfo académico de Dhaméliz y por el éxito que desde recién graduada empezó a cosechar, son su abuela, Pola Ortega de Tenreiro; sus hijos Yeny Luz, Alfredo Emigdio y Alejandro Roque; y por supuesto sus hermanas, así como gran parte de la población valenciana, que la siente y valora como a una gran hija de la ciudad del Cabriales.

Pues: "Yo nací en Caracas, pero me formé profesionalmente aquí; es por ello que todas las familias me vinculan con Valencia, y para mí eso es un orgullo, porque uno no es de donde nace, sino de donde se hace".

No había terminado de recibir su título universitario cuando ya estaba en Carabobo con quien ahora es su ex esposo y con sus dos hijos mayores, y llevada por su pasión por el periodismo impreso empezó a darlo todo para mantener a la gente informada.

Sobre sus vivencias en Valencia escribió el libro "Testimonio de una vocación", que recoge una serie de reportajes sobre las calamidades de las barriadas de la zona sur de la jurisdicción valenciana, "que viví, sufrí y me dieron la oportunidad de tener experiencias gratificantes".

La formación de una linda familia

Otro de los orgullos de Dhaméliz es contar con la bella familia que ha llevado adelante, pese a que siempre se ha mantenido de un lugar a otro, por tierra, agua y aire, para realizar sus trabajos periodísticos, muchos de los cuales fueron transmitidos en la década de los 80 a través del polémico programa "Lo de hoy", difundido por Radio Caracas Televisión.

Su hija Yeny Luz es urbanista egresada de la Universidad "Simón Bolívar" y trabaja en una oficina de la misma casa de estudios superiores; Alfredo Emigdio es ingeniero químico y labora para Empresas Polar; y Alejandro Roque culminó el noveno grado de bachillerato.

Faltarían páginas para hablar sobre las experiencias de esta polifacética comunicadora social, quien fue fundadora de La Revista del Domingo de Notitarde, actualmente mantiene el programa radial "Primera Voz con Dhaméliz Díaz" y coordina las publicaciones especiales del diario El Carabobeño. Además, habla inglés -porque lo estudió en el extranjero- y toca piano, cuatro y canta, sólo para sus amigos y allegados.

Entre suspiros, con un nudo en la garganta y con los ojos brillosos, Dhaméliz confiesa que de volver a nacer llevaría su vida tal cual como la ha vivido hasta el momento. "De repente, le pediría a Dios más sabiduría para no cometer tantos errores, aunque entiendo que éstos me han dado la oportunidad de rectificar y aprender".

 

 

 

 

 

 

 Cuando "Lo de Hoy", junto a Nelson Bocaranda/ Con Marisabel Rodríguez/ Condecorada por Irene Sáenz/En familia/y entrenando.
 
 
 
 
 

SU OTRA PASION

Otra de las cosas que apasionan a Dhaméliz es nadar y lo hace tres veces por semana. "Me gusta mucho porque me libera el estrés y me mantiene en forma". Fue campeona preinfantil en estilo mariposa, "el cual me encanta", y cuando niña tuvo muy buen tiempo en 25 metros libres.

Empezó a practicar este deporte desde pequeña, "y con mucho sacrificio, porque yo vivía en Coche y mi abuela me llevaba a entrenar a La Vega todos los días a las cinco de la tarde, en autobús".


e-mail director | e-mail editor on-line | e-mail periodistas

e-mail director publicidad & mercadeo

Todos los Derechos Reservados. © Copyright 2001 Editorial Notitarde C.A.