Editorial Notitarde
C.A



Valencia, 9 de Agosto de 2005

 

 

Maidel Alejandra Vera M.
Fotos: Wilmer Escalona

Amelia Hernández Bonilla

"Vale la pena todo el esfuerzo"

Convertirse en la primera mujer carabobeña en ser exaltada al Salón de la Fama del Deporte Venezolano prueba que se preocupa por "ser la mejor en cualquier cosa que haga". Esta filosofía de vida la ha ayudado a triunfar como médico y ajedrecista

Amelia Hernández Bonilla ingresó al mundo del ajedrez a la edad de 13 años, por iniciativa de unas amigas, mientras estudiaba en el Colegio "Juan XXIII". Desde ese primer momento sintió una gran pasión por el juego ciencia. Al año siguiente, en 1983, comenzó a participar en ciertos torneos y a partir de ahí le dedicó 15 años de su vida a este deporte, del cual se retiró hace 8 para dedicarse de lleno a sus pacientes, como médico gineco-obstetra.

Logró ser Campeona Nacional Infantil, Campeona Nacional Juvenil en seis oportunidades, Campeona Nacional Categoría Máxima en cuatro ocasiones, Campeona Panamericana Juvenil, Campeona Centroamericana Juvenil, Campeona de la Copa Mundial Juvenil para menores de 18 años en 1988, tiempo en el que ocupó el quinto lugar en el Campeonato Mundial de menores de 20 años en Australia, y en las Olimpiadas de Filipinas también se adjudicó el quinto lugar, en el año 1992.

Finalmente, cerró su carrera de la mejor manera, al obtener la medalla de oro en la Olimpiada Mundial de Ajedrez en 1994, en Moscú, Rusia, convirtiéndose en la única venezolana en la historia del ajedrez en lograrlo, hecho que paradójicamente para Amelia se tornó lamentable: "Por ser un deporte poco popular, en mi país no se supo mucho que yo obtuve ese triunfo en una olimpiada mundial".

Su preparación dentro de los tableros fue muy dura, porque paralelamente estudiaba medicina e idiomas en la Universidad de Carabobo. El francés, el italiano y el inglés formaron entonces parte también de su desarrollo.

Sin embargo, logró presentar su tesis en medicina a los 25 años de edad, tiempo después de haber recibido su premiación en el Kremlin (centro histórico-arquitectónico más antiguo de la ciudad de Moscú), viendo la bandera izarse mientras escuchaba el himno nacional de Venezuela, experiencias que la hacen transmitir a las generaciones de relevo "que vale la pena todo el esfuerzo que se puede hacer".

Ser el mejor

Para lograr triunfar en sus dos carreras, Amelia siempre ha aplicado en su vida la entrega y la dedicación. "Uno debe entregarse a lo que hace y hacerlo con ganas, hay que querer ser el mejor en lo que uno haga en la vida, porque si lo haces por hacerlo, no pienso que vayan a salir los logros o los triunfos que se quieren".

Entre esos éxitos, Amelia tiene un postgrado en ginecología y obstetricia que hizo en el Hospital Central de Valencia, con el cual terminó de pasar, como ella misma señala, a otra etapa de su vida, con un alto nivel de responsabilidad y de buen servicio a sus pacientes, aspectos que fueron parte de la cuota de sacrificio que tuvo que hacer para retirarse en el mejor momento de su carrera en el ajedrez.

La base

Desde pequeña quiso ser médico, influida quizá por el hecho de que su papá sea el doctor Eleazar Hernández Castellanos, médico internista que durante 25 años dio clases en la U.C., por lo que muchos galenos de la ciudad fueron sus alumnos. El, su madre Orquídea y sus tres hermanos mayores siempre la han apoyado en cada meta que se ha propuesto.

Igualmente, otra ayuda importante en la vida de Amelia fue sin duda el ajedrez, el cual ella misma afirma le facilitó "el hecho de que cuando estudiara medicina me concentrara en el desarrollo de la lógica para pensar, además de desarrollar la capacidad de memoria y la retentiva que hacen mucha falta en la medicina".

En el Salón del la Fama

El pasado 8 de junio, Amelia Hernández develó su imagen en el Salón de la Fama del Deporte Venezolano, en el que estará por siempre al lado de grandes glorias como "Chico" Carrasquel, Andrés "El Gato" Galarraga, David Concepción, entre otros, gracias al apoyo de más de 50 periodistas del estado Carabobo que la nominaron para ser merecedora de ese galardón.

"Todo esto viene a cerrar con broche de oro mi carrera deportiva, pero básicamente mi personalidad y entrega no cambiarán, porque gracias a Dios eso es lo que me ha llevado a tener esos triunfos, mas voy a seguir siendo la misma, actuando con dedicación y ejerciendo la medicina cada día; viendo crecer mi afluencia de pacientes, además de que es una satisfacción muy grande el hecho de dar alegría a una familia ayudando a traer un bebé al mundo".

 

 Amelia asegura que la práctica del ajedez le sirvió de mucho para formarse como médico.
 
 
 
 
 

 ROMPIENDO EL SILENCIO

Amelia considera que es hora de hacer algo distinto; por eso dice: "Ya tuve mucho tiempo en silencio, ahora me toca cantar".

Participa en eventos de noches de boleros. La música romántica y la balada son los estilos que más le gustan, aunque también canta piezas de Celia Cruz, con las que ha ganado concursos de karaoke. Proyecta estudiar canto, "pero no para dedicarme a eso, porque la medicina es lo que me llena".


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