Maidel Alejandra Vera M.
Fotos: Wilmer Escalona |
Amelia
Hernández Bonilla
"Vale la pena todo el esfuerzo"
Convertirse en la primera mujer carabobeña en ser
exaltada al Salón de la Fama del Deporte Venezolano prueba que se
preocupa por "ser la mejor en cualquier cosa que haga". Esta filosofía
de vida la ha ayudado a triunfar como médico y ajedrecista
Amelia Hernández Bonilla ingresó al mundo
del ajedrez a la edad de 13 años, por iniciativa de unas amigas,
mientras estudiaba en el Colegio "Juan XXIII". Desde ese primer
momento sintió una gran pasión por el juego ciencia. Al año
siguiente, en 1983, comenzó a participar en ciertos torneos y a partir
de ahí le dedicó 15 años de su vida a este deporte,
del cual se retiró hace 8 para dedicarse de lleno a sus pacientes,
como médico gineco-obstetra.
Logró ser Campeona Nacional Infantil, Campeona Nacional
Juvenil en seis oportunidades, Campeona Nacional Categoría Máxima
en cuatro ocasiones, Campeona Panamericana Juvenil, Campeona Centroamericana
Juvenil, Campeona de la Copa Mundial Juvenil para menores de 18 años
en 1988, tiempo en el que ocupó el quinto lugar en el Campeonato
Mundial de menores de 20 años en Australia, y en las Olimpiadas de
Filipinas también se adjudicó el quinto lugar, en el año
1992.
Finalmente, cerró su carrera de la mejor manera,
al obtener la medalla de oro en la Olimpiada Mundial de Ajedrez en 1994,
en Moscú, Rusia, convirtiéndose en la única venezolana
en la historia del ajedrez en lograrlo, hecho que paradójicamente
para Amelia se tornó lamentable: "Por ser un deporte poco popular,
en mi país no se supo mucho que yo obtuve ese triunfo en una olimpiada
mundial".
Su preparación dentro de los tableros fue muy dura,
porque paralelamente estudiaba medicina e idiomas en la Universidad de Carabobo.
El francés, el italiano y el inglés formaron entonces parte
también de su desarrollo.
Sin embargo, logró presentar su tesis en medicina
a los 25 años de edad, tiempo después de haber recibido su
premiación en el Kremlin (centro histórico-arquitectónico
más antiguo de la ciudad de Moscú), viendo la bandera izarse
mientras escuchaba el himno nacional de Venezuela, experiencias que la hacen
transmitir a las generaciones de relevo "que vale la pena todo el esfuerzo
que se puede hacer".
Ser el mejor
Para lograr triunfar en sus dos carreras, Amelia siempre
ha aplicado en su vida la entrega y la dedicación. "Uno debe
entregarse a lo que hace y hacerlo con ganas, hay que querer ser el mejor
en lo que uno haga en la vida, porque si lo haces por hacerlo, no pienso
que vayan a salir los logros o los triunfos que se quieren".
Entre esos éxitos, Amelia tiene un postgrado en
ginecología y obstetricia que hizo en el Hospital Central de Valencia,
con el cual terminó de pasar, como ella misma señala, a otra
etapa de su vida, con un alto nivel de responsabilidad y de buen servicio
a sus pacientes, aspectos que fueron parte de la cuota de sacrificio que
tuvo que hacer para retirarse en el mejor momento de su carrera en el ajedrez.
La base
Desde pequeña quiso ser médico, influida
quizá por el hecho de que su papá sea el doctor Eleazar Hernández
Castellanos, médico internista que durante 25 años dio clases
en la U.C., por lo que muchos galenos de la ciudad fueron sus alumnos. El,
su madre Orquídea y sus tres hermanos mayores siempre la han apoyado
en cada meta que se ha propuesto.
Igualmente, otra ayuda importante en la vida de Amelia
fue sin duda el ajedrez, el cual ella misma afirma le facilitó "el
hecho de que cuando estudiara medicina me concentrara en el desarrollo de
la lógica para pensar, además de desarrollar la capacidad
de memoria y la retentiva que hacen mucha falta en la medicina".
En el Salón del la Fama
El pasado 8 de junio, Amelia Hernández develó
su imagen en el Salón de la Fama del Deporte Venezolano, en el que
estará por siempre al lado de grandes glorias como "Chico"
Carrasquel, Andrés "El Gato" Galarraga, David Concepción,
entre otros, gracias al apoyo de más de 50 periodistas del estado
Carabobo que la nominaron para ser merecedora de ese galardón.
"Todo esto viene a cerrar con broche de oro mi carrera
deportiva, pero básicamente mi personalidad y entrega no cambiarán,
porque gracias a Dios eso es lo que me ha llevado a tener esos triunfos,
mas voy a seguir siendo la misma, actuando con dedicación y ejerciendo
la medicina cada día; viendo crecer mi afluencia de pacientes, además
de que es una satisfacción muy grande el hecho de dar alegría
a una familia ayudando a traer un bebé al mundo".

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| Amelia asegura que la práctica del ajedez le
sirvió de mucho para formarse como médico. |
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ROMPIENDO EL SILENCIO
Amelia considera que es hora de hacer algo
distinto; por eso dice: "Ya tuve mucho tiempo en silencio, ahora me
toca cantar".
Participa en eventos de noches de boleros.
La música romántica y la balada son los estilos que más
le gustan, aunque también canta piezas de Celia Cruz, con las que
ha ganado concursos de karaoke. Proyecta estudiar canto, "pero no para
dedicarme a eso, porque la medicina es lo que me llena". |
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