Editorial Notitarde
C.A



Valencia, 9 de Agosto de 2005

 

 

Maidel Vera
Fotos: Pedro Pinilla

Dulce María Mariño

Gran promotora cultural

Hija de Florelia Mariño, una de las primeras galeristas de Valencia. Siempre estuvo rodeada de artistas que con el tiempo se convirtieron en grandes figuras y con los cuales creció entre tertulias que daban paso a apasionantes lecturas de poesía. La cultura general resultó ser su mayor herencia, y su más grande sueño se hizo realidad con un espacio para promover el arte: "El Caracol Azul"

Sus cumpleaños no eran celebrados como los de cualquier niña. A su casa iban los títeres de "El Negro Moreno", además de otras manifestaciones artísticas, que poco a poco formaron parte de su cotidianidad.

Y es que su infancia transcurrió entre amenas tertulias con Sofía Imber y Aquiles Nazoa, por mencionar a algunos de los tantos personajes que estuvieron cerca de ella. Todo esto fue creando en la pequeña Dulce María Mariño la idea de luchar por aquello en lo que siempre trabajó su madre Florelia: promover el arte.

Eduardo, su padre (ingeniero civil, hijo de una familia aristócrata colombiana), y doña Florelia (nacida en la ciudad de Pamplona, perteneciente a una dinastía de poetas) llegaron a Venezuela en el año 1950 con sus dos hijos pequeños.

Debido al trabajo del señor Mariño en obras públicas, siempre estaban viajando por el país, y el 4 de septiembre de 1954, en Tacarigua de Mamporal, en el estado Miranda, nació su niña Dulce María, motivo de gran celebración para los pobladores de esa zona que festejaban por tradición el día de "La luz del pueblo".

En 1959 se instalaron en Valencia, específicamente en la urbanización Carabobo. Allí, la señora Florelia conoció a Ana Enriqueta Terán y comenzaron a relacionarse con personajes como Wladimir Zabaleta, Braulio Salazar, el Negro Moreno y el profesor Elio Arangú, entre otros, que tenían como punto de encuentro el Ateneo de Valencia.

Verdadera herancia

Para Dulce María, su mayor herencia ha sido el legado de conocimientos que le dejó su madre, ya que las cosas materiales nunca la han apasionado.

Graduándose de humanista en el Liceo "Martín J. Sanabria", mantuvo su inclinación hacia la filosofía y las letras, carrera que sus padres no le permitieron estudiar. Al poco tiempo creó su propia familia y dio a luz a su primogénita Elena María. Viajaron a España, donde permanecieron 4 años, los cuales aprovechó para estudiar inglés y arte, al tiempo que mandaba a su madre los recursos para construir su casa.

En 1983, al volver a Venezuela comenzó a trabajar con niños, gracias al apoyo de su amigo Alexis Mujica. "Descubrí que tenía talento para hacer eso. Participé durante muchos años en el Suplemento Infantil de El Carabobeño en las escuelas; seguidamente se me presentaron oportunidades en la Gobernación, en la Fundación del Niño y en la Hacienda Country Club". Al pasar un tiempo decidió tomarse un descanso y dedicarse nuevamente a su casa, a Elena María y al hijo de su segundo matrimonio, Juan José.

"El Caracol Azul"

Durante 8 años trabajó al lado de José Napoleón Oropeza en el Ateneo de Valencia, lugar que considera "como una gran universidad para mi vida", dirigiendo a la vez talleres de creatividad en el Colegio "Montessori", junto al maestro Braulio Salazar.

Luego de hacer de la tienda "La Bohemia" un centro de piezas artísticas que no dejaban de venderse, finalmente en mayo del año 2001 cumplió su más grande sueño, desveló el secreto mejor guardado de La Entrada: "El Caracol Azul", su residencia convertida en galería de arte, sala de exposiciones y encuentro de amigos. Dulce María cuenta que el nombre corresponde a un dibujo creado por uno de sus pequeños alumnos.

A partir de ese momento, fueron muchas las sensaciones para esta promotora. Sufrió la pérdida de su madre, mientras su mayor anhelo cada vez atraía a más y más personas.

Ahora, su visión está fijada en desarrollar un nuevo proyecto, con el que pretende llegar a otros espacios, siempre con el firme propósito de mantenerse en su esencia, promocionando el arte en todas sus expresiones, como ella misma dice, "con la lentitud del caracol, pero sin abandonar el trabajo".

En este momento de su vida afirma que se siente con los pies más firmes sobre la tierra, mucho más madura y completamente enamorada de la vida. Su mejor secreto para tener el espíritu joven es "mantenerse mentalmente como un niño, no perder la calidez, ni convertirse en un viejo antes de tiempo".

 

 De bebé con su mamá/ y al lado de Alexis Mujica y el maestro Jesús Soto.
 
 
 
 
 

 VIDA NATURAL

Fuera de las obras y del trabajo de promover a artistas, Dulce María es una mujer llena de paz interior que se nutre en sus momentos de descanso de la poesía, el silencio y el mundo natural. Vive rodeada de tres perros e igual número de gatos, que cuida y disfruta al máximo, dentro de un jardín repleto de ricas y coloridas frutas, las cuales ofrecen su aroma a los visitantes entre el sonido del río que atraviesa el patio.


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