Maidel Vera
Fotos: Pedro Pinilla |
Dulce
María Mariño
Gran promotora cultural
Hija de Florelia Mariño, una de las primeras galeristas
de Valencia. Siempre estuvo rodeada de artistas que con el tiempo se convirtieron
en grandes figuras y con los cuales creció entre tertulias que daban
paso a apasionantes lecturas de poesía. La cultura general resultó
ser su mayor herencia, y su más grande sueño se hizo realidad
con un espacio para promover el arte: "El Caracol Azul"
Sus cumpleaños no eran celebrados como los de cualquier
niña. A su casa iban los títeres de "El Negro Moreno",
además de otras manifestaciones artísticas, que poco a poco
formaron parte de su cotidianidad.
Y es que su infancia transcurrió entre amenas tertulias
con Sofía Imber y Aquiles Nazoa, por mencionar a algunos de los tantos
personajes que estuvieron cerca de ella. Todo esto fue creando en la pequeña
Dulce María Mariño la idea de luchar por aquello en lo que
siempre trabajó su madre Florelia: promover el arte.
Eduardo, su padre (ingeniero civil, hijo de una familia
aristócrata colombiana), y doña Florelia (nacida en la ciudad
de Pamplona, perteneciente a una dinastía de poetas) llegaron a Venezuela
en el año 1950 con sus dos hijos pequeños.
Debido al trabajo del señor Mariño en obras
públicas, siempre estaban viajando por el país, y el 4 de
septiembre de 1954, en Tacarigua de Mamporal, en el estado Miranda, nació
su niña Dulce María, motivo de gran celebración para
los pobladores de esa zona que festejaban por tradición el día
de "La luz del pueblo".
En 1959 se instalaron en Valencia, específicamente
en la urbanización Carabobo. Allí, la señora Florelia
conoció a Ana Enriqueta Terán y comenzaron a relacionarse
con personajes como Wladimir Zabaleta, Braulio Salazar, el Negro Moreno
y el profesor Elio Arangú, entre otros, que tenían como punto
de encuentro el Ateneo de Valencia.
Verdadera herancia
Para Dulce María, su mayor herencia ha sido el legado
de conocimientos que le dejó su madre, ya que las cosas materiales
nunca la han apasionado.
Graduándose de humanista en el Liceo "Martín
J. Sanabria", mantuvo su inclinación hacia la filosofía
y las letras, carrera que sus padres no le permitieron estudiar. Al poco
tiempo creó su propia familia y dio a luz a su primogénita
Elena María. Viajaron a España, donde permanecieron 4 años,
los cuales aprovechó para estudiar inglés y arte, al tiempo
que mandaba a su madre los recursos para construir su casa.
En 1983, al volver a Venezuela comenzó a trabajar
con niños, gracias al apoyo de su amigo Alexis Mujica. "Descubrí
que tenía talento para hacer eso. Participé durante muchos
años en el Suplemento Infantil de El Carabobeño en las escuelas;
seguidamente se me presentaron oportunidades en la Gobernación, en
la Fundación del Niño y en la Hacienda Country Club".
Al pasar un tiempo decidió tomarse un descanso y dedicarse nuevamente
a su casa, a Elena María y al hijo de su segundo matrimonio, Juan
José.
"El Caracol Azul"
Durante 8 años trabajó al lado de José
Napoleón Oropeza en el Ateneo de Valencia, lugar que considera "como
una gran universidad para mi vida", dirigiendo a la vez talleres de
creatividad en el Colegio "Montessori", junto al maestro Braulio
Salazar.
Luego de hacer de la tienda "La Bohemia" un centro
de piezas artísticas que no dejaban de venderse, finalmente en mayo
del año 2001 cumplió su más grande sueño, desveló
el secreto mejor guardado de La Entrada: "El Caracol Azul", su
residencia convertida en galería de arte, sala de exposiciones y
encuentro de amigos. Dulce María cuenta que el nombre corresponde
a un dibujo creado por uno de sus pequeños alumnos.
A partir de ese momento, fueron muchas las sensaciones
para esta promotora. Sufrió la pérdida de su madre, mientras
su mayor anhelo cada vez atraía a más y más personas.
Ahora, su visión está fijada en desarrollar
un nuevo proyecto, con el que pretende llegar a otros espacios, siempre
con el firme propósito de mantenerse en su esencia, promocionando
el arte en todas sus expresiones, como ella misma dice, "con la lentitud
del caracol, pero sin abandonar el trabajo".
En este momento de su vida afirma que se siente con los
pies más firmes sobre la tierra, mucho más madura y completamente
enamorada de la vida. Su mejor secreto para tener el espíritu joven
es "mantenerse mentalmente como un niño, no perder la calidez,
ni convertirse en un viejo antes de tiempo".

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| De bebé con su mamá/ y al lado de Alexis
Mujica y el maestro Jesús Soto. |
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VIDA NATURAL
Fuera de las obras y del trabajo de promover
a artistas, Dulce María es una mujer llena de paz interior que se
nutre en sus momentos de descanso de la poesía, el silencio y el
mundo natural. Vive rodeada de tres perros e igual número de gatos,
que cuida y disfruta al máximo, dentro de un jardín repleto
de ricas y coloridas frutas, las cuales ofrecen su aroma a los visitantes
entre el sonido del río que atraviesa el patio. |
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