Editorial Notitarde
C.A



Valencia, 9 de Agosto de 2005

 

 

Blanca Román
Fotos: Jacinto Oliveros

Dulcelina Rodríguez de Cabrera

Una aliada de la ciudad

"Me he dedicado a apoyar y a ayudar a 'Paco' en lo que puedo, pues mi sueño es que se culminen los proyectos pendientes durante su gestión". Así se expresa la esposa del Alcalde del municipio Valencia, una dama entregada a su familia, que se ha dedicado a su esposo, hijos y nietos por completo, ya que su entorno íntimo está primero que todo

Una hermosa jugada de la vida condujo al altar a Dulcelina Beatriz Rodríguez de Cabrera, quien contaba con apenas 19 años de edad cuando contrajo nupcias en su San Felipe natal, estado Yaracuy.

Cuatro años más tarde se muda a Valencia, donde ha permanecido por treinta años junto a su esposo, el actual alcalde de la ciudad, Francisco "Paco" Cabrera, y asegura que esa etapa de su vida es un poco dura, pero que es un esfuerzo bonito.

Mostrar desacuerdo o poner objeciones al compromiso que su esposo tiene con el pueblo sería una tarea antipática. "Me he dedicado a apoyar y a ayudar a 'Paco' en lo que puedo, pues mi sueño es que se culminen los proyectos pendientes durante su gestión". Sin embargo, aclaró que, paradójicamente, al principio todo el grupo familiar se oponía a que se lanzara como alcalde... "pero no les quedó otra".

Su casa fue el lugar donde concedió la entrevista, la cual resultó muy amena, pues es una mujer muy sencilla, de voz tan grata como su nombre. Confiesa que se preocupa por verse bien y desde las siete de la mañana se arregla para estar impecable durante el día.

Le encantan las flores y procura tener arreglos de éstas en toda la casa. Ella misma los hace con las de su propio jardín, y esta habilidad la perfeccionó después de realizar un curso de ikebana.

Es una mujer que no ha salido a la calle a trabajar, y aunque no ejerce una actividad directa en la Alcaldía, hace una gran labor para los valencianos, como dar seguridad emocional, paz y tranquilidad en la vida personal al hombre encargado de regentar uno de los municipios más importantes de la nación.

El punto de encuentro

Le pedimos que nos hablara un poco de cómo conoció al hombre con quien lleva compartiendo 34 años de su existencia. Una librería, ubicada en la Quinta Avenida de San Felipe, fue el lugar donde sus miradas se cruzaron y provocaron una sensación extraña, que dio lugar a la intervención de Cupido para que, años más tarde, unieran sus vidas en matrimonio.

Comenta Dulcelina que conoció a su esposo cuando tenía trece años y que se escapaba del plantel donde estudiaba para pasar por el frente de la librería y poder verlo. "Estaba pendiente de mí, porque cuando yo lograba salir del colegio y me acercaba hasta el local, él ya estaba en la puerta".

Le encanta salir a realizar compras, y aunque un guardaespaldas la acompaña, no le gusta que entre con ella al local, pues asegura que estar con alguien al lado, cuidándola constantemente, le resulta muy estresante. Afirma que muy seguidamente se da cuenta de cuando las señoras que acuden al mismo lugar susurran: "Mira, es ella! No, no es! Se parece!", pero Dulcelina sale al paso y les dice: "Sí lo soy, y me gusta venir a este establecimiento a comprar mis cosas".

La playa es otro de sus sitios preferidos, y cada vez que puede se va con sus nietos.

Es madre de tres hijos (Eduardo, Patricia y Alexander), una mujer intensamente apegada a la familia, que se ha dedicado a su esposo, hijos y nietos por completo, ya que su entorno íntimo está primero que todo. "El compartir con mi familia es prioridad en mi vida".

En lo referente a la conducción de un hogar que tanto necesita a un papá y a una mamá, Dulcelina es el timón. Es la portavoz de los mensajes más importantes, pero la vocera positiva, la que soluciona todas las cosas domésticas que no llegan a ser más que comentarios a los oídos de su esposo.

En un gran porcentaje de la obra de "Paco" Cabrera está plasmada la mano de Dulcelina, que aunque no diseña, ni escoge a los arquitectos, transmite la paz al Burgomaestre para que éste pueda llevar adelante sus responsabilidades de la manera más idónea para los valencianos.

Con respecto a su actividad como primera dama del municipio Valencia, aclaró que a su manera está integrada totalmente a esa labor, aunque el mayor tiempo se lo dedica a sus seres más queridos.

 

 Dulcelina, recién casada/Quinceañera/Junto a sus hijos, de pequeños/en un de sus escasos viajes al exterior al lado de su esposo, Francisco "Paco" Cabrera.
 
 
 
 
 

LA DIPLOMATICA

Con enorme gusto Dulcelina comparte anécdotas de su vida, en particular acciones de sus amados nietos.

Afirma que nadie los conoce como ella y que cada uno tiene ya su propia personalidad.

Uno de esos "duendes" que recorre la casa y casi vuelve loca a la abuela es la tierna Alexa. Dulcelina está convencida de que tiene vena de diplomática, pues cuando hay visita, sin importar cuántas personas sean, esta pequeñina irrumpe en la habitación donde se encuentren y, sin mediar palabra, le va dando la mano a cada uno. Nada tímida la niña.


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