Abraham Martínez
Fotos: Jairo Altuve |
Flor
María García
Luchadora por convicción
Es una de las nuevas caras del denominado "proceso"
que lidera el actual Presidente de la República y se cuenta entre
los líderes con formación en la denominada izquierda venezolana
que buscaban un cambio radical desde los años 70. Afirma que sigue
creyendo en sus convicciones por encima del poder
El actual escenario político venezolano ha sido
propicio para el nacimiento de nuevos líderes populares en cada uno
de los rincones del país. En Carabobo, uno de los personajes más
emblemáticos de esta quinta república revolucionaria ha sido
-quizá para sorpresa de muchos- una aguerrida mujer llamada Flor
María García.
Nacida en un pueblo de pescadores en el estado Sucre, llamado
Marimitar, el 8 de diciembre de 1957, Flor ha enfrentado desde muy pequeña
desafíos y circunstancias muy fuertes. Una de ellas fue el no disfrutar
a su madre, quien murió cuando la trajo mundo.
Es así como pasa al cuidado de quien ama como su
madre, una tía paterna, que era soltera en aquella época,
cuando vivía, junto a su hermano, del trabajo de la pesca.
Aunque vivió hasta los 13 años en las cercanías
del mar, Flor se confiesa recelosa de este ambiente, tal vez porque recuerda
con dolor todo lo que debía luchar su padre para poder vender el
fruto de su pesca. Allí empezó a crecer en ella un sentido
de lucha contra la injusticia.
Recién cumplidos los trece años llega al
municipio Bejuma del Estado Carabobo y al año siguiente se muda a
la urbanización La Isabelica, en Valencia, para comenzar sus estudios
de secundaria. Posteriormente ingresa a la Escuela Técnica Industrial
en donde alcanza el mérito de ser la única mujer que logró
graduarse en el área de Electricidad en esa promoción.
De izquierda por formación
Ya en la secundaria empezó a tener inquietudes políticas,
lo que la llevó a vincularse con el movimiento estudiantil. Se vuelve
militante de dos grupos, uno que se manejaba un poco en la clandestinidad,
el Partido de la Revolución de Venezuela (PRV); y otro con acción
más a la luz pública, llamado "Ruptura".
No obstante, alude mucho a las circunstancias que ha tenido
que enfrentar en la vida, como las razones por las cuales se ha formado
un carácter radical, más que la lucha política que
desarrolló en esa época de estudiante y que sigue librando
hoy día junto al proceso que adelante el Presidente de la República,
Hugo Chávez Frías.
Como ejemplo, citó todos los escollos que tuvo que
sortear cuando realizó sus pasantías técnicas como
la única mujer dentro de su área, una empresa ensambladora
de vehículos, acá en Valencia.
La tolerancia... Su mayor aprendizaje
Al poco tiempo de iniciar sus estudios en la Facultad de
Ingeniería conoce a quien es su esposo, el diputado del Movimiento
Quinta República en el Consejo Legislativo del estado Carabobo, Juan
Hernández, también militante del PRV y con el que se inicia
en la idea de una constituyente para el país, mucho antes de la aparición
en la palestra de quien hoy gobierna a Venezuela.
Inclusive, asegura que para el momento que conoció
a Chávez no estaba convencida del apoyo de los militares en un movimiento
como este, por considerar que eran parte de una elite con privilegios que
venían gobernando el país. No obstante, luego del alzamiento
militar, cambió su desconfianza hacia los uniformados.
Hoy día, después de haber participado de
cerca en la formación del partido Movimiento Quinta República,
de haber sido diputada al Consejo Legislativo y ostentar actualmente el
cargo de secretaria de Estado del Gobierno de Carabobo, Flor asegura que
sigue siendo radical en su pensamiento. Mas sin embargo está aprendiendo
algo importante en la vida: a tolerar a quienes no están de acuerdo
con sus convicciones ni comparten su criterio, como por ejemplo, uno de
sus tres hijos, quien es su más acérrimo crítico.

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| Desde su época de estudiante, Flor García
se perfilaba como una aguerrida líder de izquierda. |
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EN "LA MUÑEQUERA"
A pesar de ser una mujer de lucha y muy
fuerte de carácter, Flor se inclina por las manualidades y las artes
autóctonas, es por ello que antes de dedicarse de lleno a la política,
fundó junto con una amiga el grupo "La Muñequera o la
Dulce Dulcinea", en los barrios del sur de Valencia.
Fue precisamente fomentando la cultura
donde conoció a uno de los integrantes de una banda de menores dedicados
al robo, llamada "Los Pitufos". Luego de ser una verdadera amenaza,
este joven se convirtió en el mejor de sus estudiantes y otro excelente
estímulo para luchar por las causas perdidas. |
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