Abraham Martínez
Fotos: Jorge Cera |
Gabriela
Cristina Leonardi de Carrillo
Una vencedora ante la adversidad
Enfrentar momentos difíciles en la vida y salir
triunfante representa la premisa con la cual ha definido el camino recorrido
en esta existencia, y que la ha llevado a ser una de las precursoras del
desarrollo de la cultura en la entidad carabobeña, así como
un ejemplo para su familia y sus amigos
"La Carrillo, como la llaman sus amigos, es una silente
investigadora, tiene una flexibilidad firme, una hermosa entereza, es la
sencillez cruda de la piedra, el alma triste de los ensueños, es
dulzura de amor". Con estas palabras definió Eloy Rutmann, decano
de la Facultad de Derecho de la Universidad de Carabobo en el año
1992, a Gabriela Cristina Leonardi de Carrillo, mujer de temple que tuvo
la responsabilidad de dirigir, hasta el año pasado, la Secretaría
de Cultura del Gobierno de Carabobo.
Esta amante de la lectura nació el 5 de junio de
1947 en Boconó, estado Trujillo. Es miembro de la casta de Homero
Leonardi, poeta, músico y trabajador de la tierra, cuyo amor por
la vida dejó bien impreso en la memoria de todos sus coterráneos
andinos.
A muy temprana edad viaja a la ciudad de Caracas, con el
propósito de iniciar sus estudios de básica y bachillerato
en el Colegio "Santa Rosa de Lima", quedando al poco tiempo interna,
en vista de la decisión de sus padres de regresar a su tierra natal.
A los 17 años de edad se une en matrimonio con su
alma gemela, Rolando Carrillo, un ilustre valenciano, pionero del progreso
industrial carabobeño, con quien comienza una vida de entrega, dedicación
y suprema felicidad, bendecida con la llegada de cuatro hijos. En el año
de 1978, a pesar de la negativa de su esposo, ingresa a la honorable Universidad
de Carabobo, específicamente a la Facultad de Derecho, y luego de
cinco años de intenso esfuerzo egresa como summa cum laude de esta
casa de estudios.
Un giro del destino...
En 1984, con 37 años de edad, la vida se encargó
de poner a prueba a esta valiente mujer, al fallecer su amado esposo de
manera repentina y verse entonces con la responsabilidad de terminar de
criar a sus hijos. Es allí cuando esa fuerza interior que la caracteriza
se pone de manifiesto al asumir con gallardía el manejo del negocio
familiar, así como el destino de sus hijos y el suyo propio.
La ayuda de sus amigos, el tesoro mejor acumulado en su
vida, según palabras de Carrillo, jugó un papel importante
en esta tempestad que llegó a destruir su mundo perfecto.
Uno de ellos, Henrique Salas Römer, electo como gobernador
de Carabobo en 1989, la invita por tres meses a trabajar como su secretaria
privada, mientras terminaba de armar el equipo de gobierno. Sin embargo,
luego de pasar casi un año en este cargo, pasa a la Secretaría
de Educación y finalmente a la Secretaría de Cultura, donde
continúa por dos períodos más, bajo el mandato de Henrique
Fernando Salas, quien resulta electo en 1995 como primer mandatario regional.
Un legado para Valencia
El fortalecimiento de la red de los museos en la región
carabobeña, la recuperación del patrimonio histórico
de la ciudad de Valencia, la difusión de la música clásica
a todos los niveles sociales, así como el rescate de la cultura artesanal,
danza y plástica a través de festivales, son algunos de los
grandes logros en los cuales "la Carrillo" ha sido pieza fundamental
en los últimos años.
No obstante, y pese a las satisfacciones del triunfo en
el plano profesional, esta dama encuentra aun más gratificante para
su espíritu haber consolidado una familia unida con valores y principios.
Tener a su alrededor a sus amados nietos y, sobre todo, el recuerdo presente
de su esposo y la mayor de sus hijas, María Gabriela, quien hace
diez años abandonó este mundo.
Gabriela, o "Baba" como le dicen sus nietos,
no se detiene. Su mirada está puesta actualmente en la enseñanza,
específicamente hacia las aulas de la U.C., mundo al cual retorna
con más fuerza, bastante clara en que aún le queda mucho camino
por recorrer y recordando que "ante las adversidades uno forzosamente
tiene que crecer, y tiene que dar una respuesta, sobre todo cuando la vida
misma te coloca en una disyuntiva".

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| En compañía de sus hijas y nietos. |
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LA CHICA DEL VASO DE LECHE
Cuenta Gabriela de Carrillo que además
de su excelente desempeño en el ámbito académico, dejó
una huella imborrable en la memoria de sus compañeras de estudios
en el "Santa Rosa de Lima" en Caracas, al convertirse en la chica
del vaso de leche...
Y es que todos los días a las 10
de la mañana, el chofer de la familia, el "querido Luis",
llegaba al colegio con el vaso de leche en la mano, para el deguste, no
muy placentero por cierto, de la niña proveniente de los Andes venezolanos. |
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