María Inés
Ferrero V.
Fotos: Wilmer Escalona |
Gisela
Bolaños de Delgado
"El Miss Venezuela era muy distinto
antes"
El azul de sus ojos permanece tan brillante como en 1953,
cuando ganó el concurso de Miss Venezuela representando al Estado
Carabobo. Desde entonces, sin duda el tiempo ha transcurrido pero su belleza
y carisma se mantienen intactos.
Su historia dista mucho de parecerse al resto de la de
las afortunadas que han participado en el Miss Venezuela. Y es que, como
bien recuerda Gisela Bolaños de Delgado, su sueño no era para
entonces convertirse en una reina de belleza. Además, y para ser
sinceros, cuando ganó la corona -que por cierto aún conserva
como un preciado tesoro- era menor de edad. Hasta la cédula tuvieron
que adulterarle para que la aceptaran en el certamen.
Su primera experiencia en el mundo de los concursos fue
en Puerto Cabello, donde participó como candidata a madrina de la
Motonave Ciudad de Valencia, y aunque no ganó, miembros del Club
de Leones, presentes en el evento, la recomendaron para participar en el
"Señorita Carabobo". Tras conseguir la aprobación
de sus padres, comenzó su preparación y aunque ni ella misma
lo creía, obtuvo la corona. De inmediato, el reto siguiente era el
Miss Venezuela. "El concurso era muy distinto de lo que es ahora, fueron
cinco desfiles diferentes, incluso el de trajes de baño era a puerta
cerrada sólo para los jurados".
Anecdotas de una reina
Completados todos los requisitos, las cifras daban una
ventaja sorprendente de Gisela Bolaños sobre sus más cercanas
competidoras. Los números no fallaron y esta dama se convirtió
en Miss Venezuela 1953. Su llegada a Valencia fue apoteósica. Recuerda
que el propio monseñor Adam le echaba broma, ya que justo en ese
entonces habían traído la custodia de la Virgen de Coromoto
a la ciudad y el sacerdote le decía: "Le ganaste a la Virgen
de Coromoto", porque el pueblo entero se lanzó a la calle y
la bienvenida a su reina se convirtió en una gran fiesta.
Pero más allá de todo ese festejo, la verdadera
celebración fue la sentencia del gobernador del estado, quien la
aguardaba para felicitarla. En cuanto la vio, dijo: "Una Miss Venezuela
no puede tener a su papá preso" (su padre se encontraba tras
las rejas durante el gobierno de Pérez Jiménez). Entonces,
lo soltaron, lo que para ella significó el mayor regalo.
Pasada la natural euforia del momento, Gisela se preparó
para asistir al Miss Universo, en Palm Beach. La suerte no la acompañó
en esta ocasión y, a pesar de la sorpresa que representó para
muchos, ni siquiera entró en el cuadro de finalistas.
Sin embargo, el resultado no le afectó en lo absoluto.
Sus planes eran otros, pues para entonces ya era novia de su actual esposo,
Luis Delgado, quien por cierto le hizo llegar un ramo hermosísimo
el día del concurso con una nota que decía: "Todos en
casa te desean buena suerte, menos yo" y es que su enamorado temía
una inminente separación si Gisela obtenía el título
de Miss Universo.
Esposa ante todo
Sin duda, uno de los hechos que forman parte del Miss Venezuela
tiene a Gisela Bolaños de protagonista, porque contrajo matrimonio
antes de terminar su año de reinado. Hoy, continúa feliz y
enamorada, compartiendo sus días junto a su esposo, sus cuatro hijos
y sus nietos, sobre quienes no duda en decir en tono de broma: "Me
encanta cuando vienen, pero también me gusta cuando se van",
alegando que la tranquilidad de disfrutarlos en una casa no es la misma
que siente ahora viviendo en un apartamento, su residencia actual.
De toda esta historia ya han transcurrido 52 años.
Aunque afirma no tener secretos de belleza, su rostro deja ver aún
a una mujer de rasgos impecables, muy natural y todavía con la clásica
sonrisa de reina, esa que conquistó a numerosos jurados hace más
de cinco décadas y que fue tan elogiada, hace un par de años,
cuando Osmel Sousa la invitó a formar parte del comité del
mayor certamen nacional de belleza.

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| La belleza de Gisela sigue presente a 52 años
del certamen. |
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PLACERES SENCILLOS
El buen gusto se hace presente en cada
detalle de la residencia de Gisela Bolaños, aunque sus verdaderas
pasiones sean tan simples como un buen juego de buraco o completar crucigramas
y dameros, pasatiempos que la mantienen siempre activa.
Asimismo, confiesa ser fanática
de la playa. Tiene un apartamento en Chichiriviche al que le encanta ir
lo más seguidamente posible. |
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