Editorial Notitarde
C.A



Valencia, 9 de Agosto de 2005

 

 

María Inés
Ferrero V.
Fotos: Wilmer Escalona

Gisela Bolaños de Delgado

"El Miss Venezuela era muy distinto antes"

El azul de sus ojos permanece tan brillante como en 1953, cuando ganó el concurso de Miss Venezuela representando al Estado Carabobo. Desde entonces, sin duda el tiempo ha transcurrido pero su belleza y carisma se mantienen intactos.

Su historia dista mucho de parecerse al resto de la de las afortunadas que han participado en el Miss Venezuela. Y es que, como bien recuerda Gisela Bolaños de Delgado, su sueño no era para entonces convertirse en una reina de belleza. Además, y para ser sinceros, cuando ganó la corona -que por cierto aún conserva como un preciado tesoro- era menor de edad. Hasta la cédula tuvieron que adulterarle para que la aceptaran en el certamen.

Su primera experiencia en el mundo de los concursos fue en Puerto Cabello, donde participó como candidata a madrina de la Motonave Ciudad de Valencia, y aunque no ganó, miembros del Club de Leones, presentes en el evento, la recomendaron para participar en el "Señorita Carabobo". Tras conseguir la aprobación de sus padres, comenzó su preparación y aunque ni ella misma lo creía, obtuvo la corona. De inmediato, el reto siguiente era el Miss Venezuela. "El concurso era muy distinto de lo que es ahora, fueron cinco desfiles diferentes, incluso el de trajes de baño era a puerta cerrada sólo para los jurados".

Anecdotas de una reina

Completados todos los requisitos, las cifras daban una ventaja sorprendente de Gisela Bolaños sobre sus más cercanas competidoras. Los números no fallaron y esta dama se convirtió en Miss Venezuela 1953. Su llegada a Valencia fue apoteósica. Recuerda que el propio monseñor Adam le echaba broma, ya que justo en ese entonces habían traído la custodia de la Virgen de Coromoto a la ciudad y el sacerdote le decía: "Le ganaste a la Virgen de Coromoto", porque el pueblo entero se lanzó a la calle y la bienvenida a su reina se convirtió en una gran fiesta.

Pero más allá de todo ese festejo, la verdadera celebración fue la sentencia del gobernador del estado, quien la aguardaba para felicitarla. En cuanto la vio, dijo: "Una Miss Venezuela no puede tener a su papá preso" (su padre se encontraba tras las rejas durante el gobierno de Pérez Jiménez). Entonces, lo soltaron, lo que para ella significó el mayor regalo.

Pasada la natural euforia del momento, Gisela se preparó para asistir al Miss Universo, en Palm Beach. La suerte no la acompañó en esta ocasión y, a pesar de la sorpresa que representó para muchos, ni siquiera entró en el cuadro de finalistas.

Sin embargo, el resultado no le afectó en lo absoluto. Sus planes eran otros, pues para entonces ya era novia de su actual esposo, Luis Delgado, quien por cierto le hizo llegar un ramo hermosísimo el día del concurso con una nota que decía: "Todos en casa te desean buena suerte, menos yo" y es que su enamorado temía una inminente separación si Gisela obtenía el título de Miss Universo.

Esposa ante todo

Sin duda, uno de los hechos que forman parte del Miss Venezuela tiene a Gisela Bolaños de protagonista, porque contrajo matrimonio antes de terminar su año de reinado. Hoy, continúa feliz y enamorada, compartiendo sus días junto a su esposo, sus cuatro hijos y sus nietos, sobre quienes no duda en decir en tono de broma: "Me encanta cuando vienen, pero también me gusta cuando se van", alegando que la tranquilidad de disfrutarlos en una casa no es la misma que siente ahora viviendo en un apartamento, su residencia actual.

De toda esta historia ya han transcurrido 52 años. Aunque afirma no tener secretos de belleza, su rostro deja ver aún a una mujer de rasgos impecables, muy natural y todavía con la clásica sonrisa de reina, esa que conquistó a numerosos jurados hace más de cinco décadas y que fue tan elogiada, hace un par de años, cuando Osmel Sousa la invitó a formar parte del comité del mayor certamen nacional de belleza.

 

 La belleza de Gisela sigue presente a 52 años del certamen.
 
 
 
 
 

 PLACERES SENCILLOS

El buen gusto se hace presente en cada detalle de la residencia de Gisela Bolaños, aunque sus verdaderas pasiones sean tan simples como un buen juego de buraco o completar crucigramas y dameros, pasatiempos que la mantienen siempre activa.

Asimismo, confiesa ser fanática de la playa. Tiene un apartamento en Chichiriviche al que le encanta ir lo más seguidamente posible.


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