Arnaldo Rojas |
Laura
Antillano
Nacida para escribir
Es una de las escritoras referenciales de la literatura
venezolana contemporánea, de variada y extensa obra. Valencia es
uno de los escenarios de sus novelas; pero, además, en esta ciudad
ha desarrollado una fructífera labor de docencia universitaria, talleres
literarios y promoción del libro y la lectura
Sin duda es una escritora de raza. Pertenece a un ilustre
linaje artístico donde se cuentan su madre Lourdes Armas (pintora);
su padre, Sergio Antillano (periodista); su tío, Alfredo Armas Alfonzo
(escritor y periodista). Sus hermanos y primos también se despliegan
en ámbitos como las artes plásticas, la ciencia, la fotografía,
la literatura y el periodismo. Nació en Caracas, pero tiene profundas
raíces en nuestra ciudad. Escritora, licenciada en Letras Hispanoamericanas
de la Universidad del Zulia. Reconocida e incansable promotora del libro
y la lectura, labor que ha desarrollado en las aulas universitarias, escuelas,
programas de radio y suplementos culturales de diversos periódicos
y revistas.
Inventario creativo
Su obra es extensa y variada, incluye libros de cuentos,
novelas, ensayos, guiones para cine, radio y televisión. Entre los
premios que ha recibido se cuentan: Premio Concurso de Cuentos de El Nacional
(1977), Premio de Cuento "Julio Garmendia" de la U.C.V. (1983),
Premio Regional de Literatura, Mención Narrativa, Gobernación
del Zulia (1995). En cine obtuvo el Premio al Mejor Guión de la Asociación
de Autores Cinematográficos por la película "Pequeña
revancha" (1982), Premio Foncine como Mejor Guionista de Largometrajes
para la Infancia y la Juventud por "Cierto corazón" (1987).
Recibió el Premio de Periodismo Especializado "Pancho Silvino",
como directora del suplemento cultural Letra Inversa de Notitarde (1997).
Es columnista regular de nuestro diario.
Entre sus obras publicadas se encuentran: "La bella
época" (1969), "La muerte del monstruo comepiedras"
(1970), "Un carro largo se llama tren" (1975), "Dime si dentro
de ti no oyes tu corazón partir" (1983), "La Luna no es
de pan de horno y otras historias" (1987), "Solitaria solidaria"
(1990); para niños y jóvenes se encuentran "¿Cenan
los tigres la noche de Navidad?" (1989), "Diana en la tierra wayuú"
(1992), "Una vaca querida" (1996) y "Las aguas tienen reflejos
de plata" (2002).
Un espacio afectivo
Laura tiene 31 años en Valencia, aquí se
ha desempeñado como profesora de pre y postgrado en la Universidad
de Carabobo, ha desarrollado gran parte de su carrera literaria y nacieron
sus dos hijos, Sergio Luis de 27 años y Julia Mercedes de 13. De
allí que ella concluye:
-Valencia para mí no sólo ha sido un espacio
laboral, sino que además se me ha ido convirtiendo en un espacio
afectivamente fundamental dado que, entre muchas otras vivencias, aquí
nacieron mis hijos y es un espacio de amigos entrañables que me han
acompañado a lo largo de los últimos 31 años que los
he vivido aquí.
Efectivamente, la escritora agrega que incluso los escenarios
donde sedesarrollan sus novelas son Maracaibo (donde también vivió
algún tiempo) y Valencia. Le preguntamos sobre sus primeros tiempos
en nuestra ciudad y comenta:
-Cuando estaba recién llegada me sorprendían
cosas que han cambiado mucho a través del tiempo; por ejemplo, la
insistencia que ponían los valencianos en preguntar el apellido y
los orígenes de las personas. Quizás eran vestigios de eso
que llamaban fuera de esta región la "Valencia goda". Pero
creo que la definición correcta del valenciano va mucho más
allá de esta consideración que, en todo caso, se refiere a
una minoría más bien decadente. La presencia de la zona industrial
les ha dado tanto a Valencia como a la región la posibilidad de contar
con una heterogeneidad en cuanto a población.
Finalmente señala, a propósito del tema de
la mujer valenciana, que, en cuanto a literatura, "se está gestando
un movimiento importante de voces nuevas femeninas, tanto poetisas como
narradoras, entre las que se cuentan Marta Brito, Omaira Bellizio, Simona
Azul Urdaneta, Lenny Medina, Norys Niconielo, Niddy Calderón, Eglantina
Durrego, Nallibir Rivero, Jorgelina Rodríguez, Rumilda Jiménez
y Geidy Querales, por nombrar a algunas".

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| Junto a su padre/ En los brazos de su madre /Laura unos
años atrás y con sus dos hijos |
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UNA LETRA Y UN DESTINO
A manera de anécdota Laura Antillano
recuerda que, durante sus primeros años en Valencia, una de las cosas
que más le llamaron la atención fue descubrir que el mapa
de la ciudad (en aquellos tiempos) semejaba una L, letra por demás
significativa en su vida: su madre se llamaba Lourdes, ella se llama Laura;
su primer hijo, Luis; su vocación definitiva, la literatura. "Aquel
descubrimiento, de alguna manera, también me hizo sentir que establecería
fuertes lazos de unión con esta tierra". |
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