Arnaldo Rojas
Fotos: Jacinto Oliveros |
María
Teresa Morín
Gerenciar en concierto
Confiesa que el trabajo en la Alcaldía de Valencia
le cambió la vida, exigiéndole una dedicación que la
distanció un poco de familiares y amigos. Esta circunstancia la ve
compensada por la satisfacción de sentirse una servidora pública
que aporta beneficios para una gran mayoría. Aspira a retomar en
algún momento la música para saldar una deuda espiritual que
tiene consigo misma
La música se reveló como su vocación
temprana, pero los caminos del pentagrama terminaron por conducirla a la
Gerencia Cultural; porque, además del deseo por aprender a tocar
un instrumento, en este caso el violonchelo, en su alma acunaba el deseo
de ayudar a los demás.
-Me encanta mi trabajo, porque descubrí que soy
una servidora social. Esta labor la permiten de manera muy especial los
gobiernos locales, porque están más cerca de la gente.
Quien así se expresa es María Teresa Morín,
presidenta de la Fundación para la Cultura de la Alcaldía
de Valencia. A ella le corresponde, con el respaldo del alcalde Cabrera,
el gran mérito de haber roto con el estereotipo según el cual
la cultura es la Cenicienta de las gestiones gubernamentales. Gracias a
eventos como el Festival Internacional de las Artes, el Festival de Rock
100% Venezolano y Valencia es Navidad, se rescataron las plazas como espacios
para la reunión recreativa de los ciudadanos y terminaron por consolidar
la oferta cultural como condición para mejorar la calidad de vida
en el municipio.
Epoca de lujo
María Teresa nació en Carúpano, pero
junto a su familia llegó a Valencia en 1974. Contaba apenas seis
años de edad. Sus primeros estudios los realizó en los Colegios
"María Auxiliadora" y "Montessori". La gran figura
tutelar de su vida fue su tío, Jesús Berbín, quien
le contrató clases particulares de cuatro y guitarra. La niña
María Teresa cuando vio por primera vez un violonchelo quedó
tan impactada que se propuso aprender a tocar este instrumento. Cursó
estudios en la Escuela de Música "Sebastián Echeverría
Lozano". Posteriormente se incorpora a la Orquesta Sinfónica
Juvenil Carabobo y participa en experiencias tan importantes como los montajes
del Réquiem de Mozart y Carmina Burana, con el Coro Estable del Teatro
Municipal. Sobre esta etapa, María Teresa comenta:
-Esta época de mi vida fue de lujo porque estuvo
llena de grandes encuentros que me marcaron definitivamente, como Isabel
Palacios y Jorge Castillo, de mucha importancia afectiva y profesional para
mí.
Más adelante trabaja como promotora en la Dirección
de Cultura de la Universidad de Carabobo, actividad que alternaba con sus
estudios, primero de Derecho y luego de Educación, mención
Música. Su inclinación por proyectos inverosímiles
la ha llevado desde formar "Cásate como un Rey", grupo
"matatigres" para tocar en bodas, hasta fundar con Juan Pablo
Correa la Camerata Barroca de la U.C. que se presentaba en sitios nada convencionales.
Por lo cual puntualiza:
-Siento que tengo un ángel de la guarda que me protege,
ante tanta osadía y audacia para hacer cosas que están fuera
de lo común.
Un encuentro determinante
Una gestión en Fundadeporte le permite conocer a
Francisco "Paco" Cabrera (presidente de la institución
para aquel entonces). Desde que la recibió en su despacho la empatía
entre ambos fue inmediata. Cabrera no sólo fue receptivo a sus peticiones,
sino que, tiempo después, cuando se lanzó como alcalde, la
llamó para integrar su equipo como encargada de su política
cultural. De aquí en adelante su trayectoria es ampliamente conocida
por los valencianos.
Para concluir le preguntamos sobre las mujeres que admira
y comienza por señalar a su madre, Nicolasa, "amiga, confidente
y cómplice de todas mis cosas". Agrega que Valencia tiene mujeres
admirables como María Luisa Escobar, Chuchuita Carabaño, Frida
Añez, Luisa Herminia Celis o Nina Nikanórova, todas pioneras
en sus respectivas ocupaciones.
-No debemos olvidar a las heroínas anónimas.
Las dirigentes vecinales, amas de casa y las activistas voluntarias en diversas
acciones sociales. Ellas hacen un trabajo de hormiguita, que no se ve, pero
es un tejido fino que está detrás de las grandes cosas.

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| Desde la más tierna edad, la cultura ha formado
parte de la vida de María Teresa. |
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DEL OTRO MUNDO
Un episodio que María Teresa recuerda
especialmente ocurrió cuando el maestro catalán Jordi Mora
estuvo en Valencia como invitado especial para dirigir la Quinta Sinfonía
de Beethoven. El primer ensayo fue convocado para las seis de la tarde.
El maestro se presentó puntualmente y estuvo esperando durante más
de una hora, mientras los muchachos de la Sinfónica Juvenil Carabobo
(entre ésos, ella) llegaban poco a poco. Cuando se presentó
el último, el maestro Mora exclamó: "En Europa llegar
tarde al trabajo o a un compromiso es algo del otro mundo y, lamentablemente,
éste es el otro mundo". Una lección para no desafinar
en la vida. |
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