Editorial Notitarde
C.A



Valencia, 9 de Agosto de 2005

 

 

Arnaldo Rojas
Fotos: Jacinto Oliveros

María Teresa Morín

Gerenciar en concierto

Confiesa que el trabajo en la Alcaldía de Valencia le cambió la vida, exigiéndole una dedicación que la distanció un poco de familiares y amigos. Esta circunstancia la ve compensada por la satisfacción de sentirse una servidora pública que aporta beneficios para una gran mayoría. Aspira a retomar en algún momento la música para saldar una deuda espiritual que tiene consigo misma

La música se reveló como su vocación temprana, pero los caminos del pentagrama terminaron por conducirla a la Gerencia Cultural; porque, además del deseo por aprender a tocar un instrumento, en este caso el violonchelo, en su alma acunaba el deseo de ayudar a los demás.

-Me encanta mi trabajo, porque descubrí que soy una servidora social. Esta labor la permiten de manera muy especial los gobiernos locales, porque están más cerca de la gente.

Quien así se expresa es María Teresa Morín, presidenta de la Fundación para la Cultura de la Alcaldía de Valencia. A ella le corresponde, con el respaldo del alcalde Cabrera, el gran mérito de haber roto con el estereotipo según el cual la cultura es la Cenicienta de las gestiones gubernamentales. Gracias a eventos como el Festival Internacional de las Artes, el Festival de Rock 100% Venezolano y Valencia es Navidad, se rescataron las plazas como espacios para la reunión recreativa de los ciudadanos y terminaron por consolidar la oferta cultural como condición para mejorar la calidad de vida en el municipio.

Epoca de lujo

María Teresa nació en Carúpano, pero junto a su familia llegó a Valencia en 1974. Contaba apenas seis años de edad. Sus primeros estudios los realizó en los Colegios "María Auxiliadora" y "Montessori". La gran figura tutelar de su vida fue su tío, Jesús Berbín, quien le contrató clases particulares de cuatro y guitarra. La niña María Teresa cuando vio por primera vez un violonchelo quedó tan impactada que se propuso aprender a tocar este instrumento. Cursó estudios en la Escuela de Música "Sebastián Echeverría Lozano". Posteriormente se incorpora a la Orquesta Sinfónica Juvenil Carabobo y participa en experiencias tan importantes como los montajes del Réquiem de Mozart y Carmina Burana, con el Coro Estable del Teatro Municipal. Sobre esta etapa, María Teresa comenta:

-Esta época de mi vida fue de lujo porque estuvo llena de grandes encuentros que me marcaron definitivamente, como Isabel Palacios y Jorge Castillo, de mucha importancia afectiva y profesional para mí.

Más adelante trabaja como promotora en la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo, actividad que alternaba con sus estudios, primero de Derecho y luego de Educación, mención Música. Su inclinación por proyectos inverosímiles la ha llevado desde formar "Cásate como un Rey", grupo "matatigres" para tocar en bodas, hasta fundar con Juan Pablo Correa la Camerata Barroca de la U.C. que se presentaba en sitios nada convencionales. Por lo cual puntualiza:

-Siento que tengo un ángel de la guarda que me protege, ante tanta osadía y audacia para hacer cosas que están fuera de lo común.

Un encuentro determinante

Una gestión en Fundadeporte le permite conocer a Francisco "Paco" Cabrera (presidente de la institución para aquel entonces). Desde que la recibió en su despacho la empatía entre ambos fue inmediata. Cabrera no sólo fue receptivo a sus peticiones, sino que, tiempo después, cuando se lanzó como alcalde, la llamó para integrar su equipo como encargada de su política cultural. De aquí en adelante su trayectoria es ampliamente conocida por los valencianos.

Para concluir le preguntamos sobre las mujeres que admira y comienza por señalar a su madre, Nicolasa, "amiga, confidente y cómplice de todas mis cosas". Agrega que Valencia tiene mujeres admirables como María Luisa Escobar, Chuchuita Carabaño, Frida Añez, Luisa Herminia Celis o Nina Nikanórova, todas pioneras en sus respectivas ocupaciones.

-No debemos olvidar a las heroínas anónimas. Las dirigentes vecinales, amas de casa y las activistas voluntarias en diversas acciones sociales. Ellas hacen un trabajo de hormiguita, que no se ve, pero es un tejido fino que está detrás de las grandes cosas.

 Desde la más tierna edad, la cultura ha formado parte de la vida de María Teresa.
 
 
 
 
 

 DEL OTRO MUNDO

Un episodio que María Teresa recuerda especialmente ocurrió cuando el maestro catalán Jordi Mora estuvo en Valencia como invitado especial para dirigir la Quinta Sinfonía de Beethoven. El primer ensayo fue convocado para las seis de la tarde. El maestro se presentó puntualmente y estuvo esperando durante más de una hora, mientras los muchachos de la Sinfónica Juvenil Carabobo (entre ésos, ella) llegaban poco a poco. Cuando se presentó el último, el maestro Mora exclamó: "En Europa llegar tarde al trabajo o a un compromiso es algo del otro mundo y, lamentablemente, éste es el otro mundo". Una lección para no desafinar en la vida.


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