Glenda Mirabal
Foto: Wilmer Escalona |
Marielena
Giménez de Mata
Firmeza y dulzura en la política
Fuerte, decidida, comprometida y dedicada, son algunos
de los calificativos que definen a esta distinguida dama de la política
regional, a quien le brillan los ojos ante la sonrisa de un niño
y frente a sus adoradas orquídeas
En 1989, cuando se separó momentáneamente
del ejercicio del Derecho para acompañar al gobernador Luis Tomás
Izaguirre como su secretaria privada, Marielena Giménez de Mata nunca
pensó que iniciaba una larga y exitosa trayectoria dentro de la política.
Egresada de la Universidad de Carabobo en 1973 como abogada,
especializándose en derecho civil, mercantil y administrativo, esta
valenciana ejerció sus primeros cinco años de carrera profesional
en un tribunal penal.
Ante el llamado del gobernador Izaguirre, decidió
probar con la política, complejo mundo que al cabo de un año
pensaba dejar, tras vivir traumáticas experiencias durante la revuelta
social del Ï89, conocida como "El Caracazo", que se sintió
crudamente en Valencia.
Su más satisfactoria gestion: con los niños
Sin embargo, sus intenciones fueron desviadas, y cuando
se disponía a salir de vacaciones para luego volver al Derecho, fue
llamada por Henrique Salas Römer, primer gobernador electo por voluntad
popular, para que lo acompañara en su gabinete.
Sin pensarlo mucho Marielena aceptó. Es que ya el
gusanillo de la política se le había despertado, deparándole
una prominente trayectoria.
Durante casi 15 años en las diferentes gestiones
de Henrique Salas Römer y su hijo Henrique Fernando, ocupó importantes
cargos dentro del gabinete ejecutivo, desde secretaria de Educación,
presidenta del Instituto Puerto Autónomo de Puerto Cabello, secretaria
general de Gobierno, secretaria de Estado, hasta quedarse como gobernadora
encargada unas 30 veces.
De toda esta brillante labor recuerda como la más
satisfactoria la relación que entabló con los niños
cuando estuvo al frente de la Secretaría de Educación, porque
para esta prominente dama valenciana las sonrisas de los niños al
recibir una escuela bien dotada, dos comidas diarias completas y hasta instrucción
tecnológica, le brindaron las satisfacciones de los hijos que nunca
tuvo.
A su esposo Carlos le reconoce y agradece haberle dado
todo el apoyo necesario durante su carrera política, comprendiéndola
hasta en aquellos días cuando la jornada laboral era de más
de 15 horas.
"Fue mi apoyo incluso cuando llegaba de la oficina
pero sólo a cambiarme de ropa, porque había un acto en la
noche... nunca hubo un reclamo, Carlos siempre fue mi soporte".
Pasion por las Orquideas
Marielena Giménez de Mata, una mujer fuerte, decida,
comprometida, y sobre todo dedicada, siempre tiene una sonrisa que ofrecer.
Afirma sentirse orgullosa de su gentilicio, y apuesta porque aún
se puede tener una mejor calidad de vida en la ciudad.
Su tiempo libre lo emplea consintiendo y cuidando al gran
número de orquídeas que mantiene en los jardines de su casa,
labor que confiesa es su gran "hobby".
Al pasear a su lado por el extenso y bello jardín
de su hogar, quedó al descubierto una Marielena realmente conocedora
de la bella flor nacional, desde los cuidados idóneos hasta de las
más particulares especies.
"La orquídea es una planta espectacular en
sus colores, formas y sobre todo en su variedad... hay más de cuatro
mil quinientas especies", comenta, y con un brillo especial en sus
ojos relata lo especial que es cuidar una orquídea y esperar con
expectativa cómo será cuando florezca.
Elegante, glamorosa, atenta y profesional, esta dama de
la política regional combina de una forma encantadora la firmeza
y la dulzura, características que la han llevado a alcanzar los éxitos
obtenidos.

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| Junto a Carlos, su marido / Condecorada por Henrique Salas
Romer / y saludando a Rafael Caldera. |
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"LA DULCE THATCHER"
"¿Usted es la Thatcher?",
es una pregunta que recuerda con mucha simpatía Marielena Giménez
de Mata, al pedirle relatar al menos una anécdota de su vida profesional.
"... Me la hizo un extranjero que
venía a visitar a mi esposo y que no me conocía. Al parecer,
cuando le dijo al taxista la dirección y éste lo trajo hasta
mi casa, le comentó: "Ahhh... usted va a casa de la Thatcher...!".
"Es que así me llamó
en su columna Orel Sambrano, quien me bautizó como 'la Dulce Thatcher',
afirmando que yo tenía mi dulzura como María y el carácter
de Margaret Thatcher, y luego de eso mucha gente me llamó así
por mi carácter..., un poquito fuerte". |
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