Editorial Notitarde
C.A



Valencia, 9 de Agosto de 2005

 

 

Blanca Román
Fotos: Wilmer Escalona

Marilse Vargas de Degwitz

"Nunca dejaré de bailar"

"En este arte hay demasiado que enseñar y demasiado que aprender. Hay que ponerle mucha fuerza y pasión, es decir, hay que sentirlo para poderlo expresar". Su mayor sueño es ver a una de sus alumnas convertida en figura internacional. En eso se esfuerza, cada día, desde la escuela que dirige hace ya once años en el Country Club de Valencia

El flamenco es una música íntima por antonomasia y su auge lo empuja a una nueva era, donde esa oleada de bailes modernos lo han reconvertido y enriquecido. "En este arte hay demasiado que enseñar y demasiado que aprender. Hay que ponerle mucha fuerza y pasión, es decir, hay que sentirlo para poderlo expresar".

Marilse Vargas de Degwitz, bailadora profesional de flamenco, nació en Valencia en 1971, y apenas con 3 años de edad comienza su preparación artística. En esta primera etapa recibe una enseñanza integral: danza contemporánea, jazz y flamenco, siendo este último su verdadera pasión.

Veinte años bailando

A sus 33 años de edad tiene ya una experiencia como bailadora de 20 años, y como profesora, 14. Así que no extraña escucharle: "No dejaré de bailar nunca. Si Dios me da todas las condiciones necesarias, nunca dejaré de bailar; pero en un remoto caso, me dedicaría a mi familia y al diseño de moda. Y con respecto a dar clases, hasta que el cuerpo aguante, porque es algo que me llena muchísimo".

Cuando empezó en el flamenco ya había hecho danza, ballet, jazz, es decir, ya tenía mucha facilidad en el baile, todo gracias a su madre, quien le dio una buena base en cuanto a la preparación artística.

Marilse, la mayor de cuatro hermanos, comenta: "A mí siempre me había gustado, y mi papá, que le encanta el flamenco, los domingos nos ponía a bailar a mi hermana menor y a mí".

Durante un año estuvo fuera del país, y cuando regresó a Venezuela, la presidenta del Country Club de Valencia para ese momento le propuso que diera clases de flamenco, y ella aceptó. "Para mí, más que un trabajo, el flamenco sigue siendo una pasión".

Fue imposible evitar hablar de Joaquín Cortés, quien tiene un estilo propio y forma parte de esa oleada moderna que ha reconvertido esta corriente artística. Marilse es de las que opinan que el flamenco pudiera agradecerle mucho a esta destacada figura internacional, que lo ha llevado a todos los rincones del mundo, ya que ha hecho de ésta una tendencia más que popular y queridísima por mucha gente. "Yo pienso que todo tiene que evolucionar, y mientras más se enriquezca cualquier tipo de corriente artística, muchísimo mejor".

Esta joven valenciana, fundadora de la escuela de flamenco que lleva su nombre y que funciona en el Country Club de Valencia desde hace once años, tiene hoy en día unas 350 alumnas, aproximadamente. Confiesa que su sueño es ver a una de sus niñas convertida en una importante figura reconocida internacionalmente.

No obstante, Marilse se queda pensativa por unos instantes y comenta otro de sus deseos, y es que "la escuela de flamenco es una institución que está consolidada, pero me gustaría darle más apertura, tener más alumnas, tener otra sede". Asegura que como docente se siente realizada, y que disfruta más dando clases que bailando.

"Me encanta el diseño de modas"

En esta oportunidad entrevistamos a una Marilse Vargas con cinco meses de embarazo, que espera un varón y que tiene una hija de cinco años de edad. Aún continúa asistiendo a la escuela de flamenco, pero tan sólo dirigiendo. Además de bailar, la familia la llena plenamente, pero le encanta el diseño de modas. De hecho, ya tiene una línea de trajes de baño exclusivos, llamada "Salmón". También diseña el vestuario de sus alumnas.

 

La pequeña bailaora/ Con uno de sus diseños/ En familia/ y junto a Cortés y Canales. 
 
 
 
 
 
 

 CON MUCHA SUERTE

De visita en Europa, Marilse ha tenido la enorme suerte de tropezarse, en plena calle, con dos figuras del flamenco.

El primer incidente le sucedió con Antonio Canales, a quien conoció en París, mientras recorría la "ciudad luz".

El segundo acontecimiento tuvo lugar en España, nada más y nada menos que con Joaquín Cortés. El encuentro (dividido en parte I y parte II) la tomó tan de sorpresa en su primera fase, que tuvo que resolver el tradicional autógrafo del artista con un lápiz de maquillaje que cargaba en el bolso. La parte II se cristalizó a los días, en un espectáculo. Allí sí andaba provista de libreta, bolígrafo y hasta cámara. Qué suerte, madre mía!


e-mail director | e-mail editor on-line | e-mail periodistas

e-mail director publicidad & mercadeo

Todos los Derechos Reservados. © Copyright 2001 Editorial Notitarde C.A.