Sheyla Collantes Vivas
Fotos: Wilmer Escalona |
María
Inés Marulanda Orellana
Aliada de "la buena vida
En estos tiempos en que la mujer venezolana salió
del anonimato, los ejemplos son incontables para certificarlo. Uno de los
tantos aquí en nuestra ciudad lo representa esta "encantadora"
de seres humanos en todos los roles que la vida le ha encomendado: médico,
madre, amiga y consejera
Carlos dice que aun en sus peores días, se ve glamorosa
y fresca, lo que se contradice con la intensa actividad que caracteriza
su jornada. Pero yo que soy una de sus pacientes doy fe de ese espíritu
calmado, de ese permanente optimismo y de la infaltable palabra de aliento
que penetran como una buena "vibra" que ella emite garbosamente.
Con su "sedante" voz María Inés
Marulanda Orellana, ecuatoriana de 47 años, ha marcado su obra en
Valencia desde hace más de 20 años cuando inició su
"apostolado", convirtiéndose en una de las más reconocidas
médicas internistas del país, egresada de la U.C., que además
de "sanar" con sus conocimientos, atiende a cada paciente local
y foráneo con desmedida entrega.
Un sueño, ella y el marco de un premio
"Yo duermo y sueño que la vida es toda alegría.
Camino y veo que la vida es toda servicio y sirvo y veo que el servicio
es alegría". Esta emblemática frase de la Madre Teresa
enmarca el premio internacional al voluntariado y servicio comunitario que
exhibe nuestra entrevistada en su flamante consultorio y que recibió
en mayo de 2004, del American College of Physicians especificamente la Sociedad
Americana de Medicina Interna, con sede en los Estados Unidos, donde ha
obtenido un relevante rango por su destacado desempeño en esa rama
de la salud.
Una formación cristiana inculcada por las monjas
salesianas de Guayaquil, y la aptitud heredada de su padre don José
Marulanda (ya fallecido), también médico, han sido los pilares
de una vocación que se alimenta todos los días de cada patología
que se le presenta, de múltiples herramientas tecnológicas,
de los libros y de su actividad científica que ejerce como conferencista
en los paneles más prestigiosos en Venezuela, Estados Unidos y Europa.
La ciudad donde vive su corazon
"En Valencia he encontrado la mejor vía para
servir a la humanidad. Por lo tanto, no me iré de aquí, aunque
siga recibiendo las tentadoras ofertas de trabajo desde el exterior que
hasta ahora llegan", advierte con sensibilidad como señal de
retribución a la ciudad que la recibió en 1975 cuando apenas
tenía 18 años e iniciaba la difícil carrera de la vida.
La hija mayor de doña Carmita Orellana comienza
cada día a las 5:30 a.m. con el desayuno de sus hijos, la distribución
de ellos en sus respectivos colegios y continúa con una jornada en
la que examina alrededor de 15 pacientes en su consultorio particular, muchos
otros más en la emergencia del Hospital Carabobo, clases a un numeroso
grupo de estudiantes del postgrado en medicina interna, entre otras actividades.
CNN, REUTERS Y EL FEELING...
Su empatía, y feeling que ineludiblemente produce
esta "encantadora" de interlocutores, la han acercado a reconocidas
agencias internacionales de noticias como Reuters y CNN en español.
La primera se hizo presente en Boston, cuando Marulanda participó
en una conferencia de especialistas en lípidos y fue entrevistada
para los trabajos de salud asignados a Latinoamérica.
Mientras que en Orlando, Florida, cuando asistía
a otro evento científico, llamó su atención a una corresponsal
de CNN en español, quien solicitó sus declaraciones en torno
a los riesgos cardiovasculares por cambios del estilo de vida, sedentarismo
y mala alimentación, en vivo para ese canal. De allí ha sido
entrevistada un par de veces más por la misma televisora, vía
telefónica, y recientemente inició conversaciones para grabar
una serie de espacios de salud en la sede de esa planta en los próximos
meses.
Esperamos verte allí, desde donde informan al mundo
hispano los más "grandes"...

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| El día de su boda con Carlos / Junto a sus siete hijos
/ y con "Bonita". |
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LOS TUYOS...
LOS MIOS...
Les presento a Carlos Hartmann Otero. Reconocido
cirujano que "operó" en María Inés la triste
enfermedad de la viudez con tres pequeños hijos. El Carlos que siempre
la ve bella, glamorosa y fresca; cual príncipe de cuento de hadas,
la llevó al altar por segunda vez y trajo consigo a sus cuatro hijos,
con los que completaron la prole de 7 preferidos a los que ella llama "mis
hijos sagrados": Carlos Alberto, Leopoldo, Ineska, Alejandro, Isabel,
Waleska y el consentido Jhon. |
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