Editorial Notitarde
C.A



Valencia, 9 de Agosto de 2005

 

 

Blancalida Vega
Fotos: Jacinto Oliveros

Rosa Navarro de Palacios

Andina con sabor a valenciana

Hace 36 años llegó a la ciudad para apoyar a su esposo Germán, sentimental y laboralmente. Juntos formaron una hermosa familia y dieron a conocer y degustar la famosa "empanada operada"

Rosa Navarro de Palacios nació en San Antonio del Táchira un 16 de junio. Llegó a la ciudad hace treinta y seis años por cuestiones del azar; aunque definitivamente su destino era Valencia.

Esta digna geminiana, proveniente de un típico pueblo de los Andes venezolanos, nunca se imaginó viviendo en otro lugar. Sin embargo, cuando la familia de su cónyuge, Germán, se vino a esta ciudad, él también quiso mudarse y, sin dudarlo, ella lo secundó en la idea y así se instalaron acá, con su primera hija en brazos.

Siendo la cuarta de quince hermanos, Rosa siempre estuvo rodeada de atención, cariño y mucho calor humano, características de su personalidad que transmite apenas uno la conoce. Con las tradicionales sencillez y amabilidad de su tierra natal, al presentarle a cualquier persona, lo primero que hace es ofrecer el acostumbrado cafecito venezolano "¿con o sin azúcar?".

En "La esquina del Sabor "

A Rosa y a su esposo la suerte les sonrió en nuestra ciudad, pues aquí iniciaron su hermosa familia, aparte de un negocio que desde hace 25 años ha dado a conocer al mundo uno de los platos típicos de Venezuela. Se trata de "La Esquina del Sabor", una vistosa casa amarilla con ventanas azules, ubicada en la avenida Montes de Oca cruce con Montilla de Truanes, muy cerca de la Iglesia San José, visitada diariamente por cientos de personas, entre ellas turistas de fama internacional, quienes aprovechan su estadía en la capital carabobeña para saborear una deliciosa "empanada operada".

Este dulce personaje confiesa que nunca había trabajado, pero que no tuvo problema en ayudar a su esposo, primero en una cantina escolar, y luego en la conocida venta de empanadas, haciendo lo que más sabía y lo que más le gustaba: cocinar, eso sí, cuidando con mucho detalle la selección de cada uno de los ingredientes que ella misma va a comprar en el mercado.

Cuando llegaron a Valencia, establecieron su hogar en Naguanagua, luego en San Blas, después en La Isabelica, y finalmente en el centro, donde todavía tiene su residencia, en la que vive junto a sus cuatro hijos Ricardo, Juan Carlos, Socorro y Aurora, y sus seis nietos. "Me gusta mucho ir a los Andes de vacaciones, pero definitivamente no me voy de Valencia por nada del mundo".

La señora Rosa, junto a su fallecido esposo, se dedicó en primer lugar al cafetín del Colegio Betania; "... posteriormente -nos dice Rosa- necesitamos un local para hacer empanadas, arepas y otros tipos de comida, así que compramos un negocio para ofrecer alimentos un poco más elaborados".

Rosa, 100% Mamá

A pesar de que ella sólo estudió hasta sexto grado de primaria, diariamente ayudaba a sus hijos en las tareas escolares. Hoy siente la satisfacción de que todos son bachilleres, e incluso uno de ellos, Juan Carlos, está en la universidad y pronto obtendrá el título de contador público.

"Para mí, lo más grande del mundo es tener un hijo; algo que creció en ti y a lo que tú le diste vida. De verdad es algo increíble". Sin embargo, dice que el ser abuela también ha sido muy especial. "Siento que es un amor distinto, aunque igual de grande, quizá por la edad uno los disfruta mucho más; aparte, puedo consentirlos libre de la responsabilidad propia de los padres, si bien estoy muy pendiente".

En su opinión, muchas madres actuales se dedican demasiado a desarrollarse como profesionales, y a veces se olvidan del cuidado del hogar. A ellas les recomienda que, de la misma manera, le dediquen tiempo a la educación de sus hijos, enseñándoles principios morales a través del ejemplo, porque asegura que las satisfacciones más grandes en la vida provienen de los éxitos que logran esas "pequeñas semillas que uno siembra" y con las que se debe tener mucho cuidado y amor al cultivarlas.

 

El día de su boda/ Junto a su familia / y en lo que más le gusta: leyendo Notitarde y cocinando. 
 
 
 
 
 

 SI LES GUSTO...
CORRAN LA VOZ

"Un buen día, mi esposo abrió una empanada ya rellena, para que se enfriara y no estuviera tan caliente al momento de comérsela; luego le puso dentro todo lo que había sobrado para hacer las arepas. Le gustó mucho el sabor y comenzó a ofrecerles a los amigos, a quienes también les encantó, y cada día venían a visitarnos para comerse una. De allí surgió la idea de comercializarlas con el nombre de 'empanadas operadas', y así nació 'La Esquina del Sabor', que primero abrió sus puertas en la avenida Carabobo con Arismendi, para luego mudarse a su sede actual".


e-mail director | e-mail editor on-line | e-mail periodistas

e-mail director publicidad & mercadeo

Todos los Derechos Reservados. © Copyright 2001 Editorial Notitarde C.A.