Silmari Rivas Rubin
Fotos: Pedro Pinilla |
Sara
Bellver de Atiénzar
"Puedo diseñar una ciudad completa"
Decidió vivir en esta urbe y empezó a quererla
y sentirla como suya. La mantiene viva el hecho de que algún día
pueda rehabilitar y restaurar los espacios antiguos de la que considera
su ciudad. La misma en la que trajo al mundo a sus dos hijos, al lado de
una de las claves del éxito: su esposo.
Luego de varios intentos, finalmente logró apartarse
de sus planos para concedernos la entrevista y con su presencia llevarnos
a otro mundo, aunque permanecíamos en la sala de redacción,
a la que prefirió venir con su blusa de color turquesa, porque es
la que le resalta el claro color de sus ojos; esos con los que ha visto
cómo está en riesgo de pérdida el patrimonio cultural
de Valencia.
Así pues, Sara, junto a un equipo de expertos, hizo
el inventario por medio del cual contabilizaron más de mil inmuebles
de valor patrimonial, ubicados en el casco central de la ciudad. A raíz
de ello realizó una propuesta de conservación, por medio de
una ordenanza y una oficina de gestión, la cual está en funcionamiento
actualmente bajo el nombre de Instituto de Desarrollo Urbano del Centro
de Valencia (Induval).
De manera que los valencianos le deben a esta mujer su
interés por mantener vivas las obras arquitectónicas que por
sí solas relatan la historia de la ciudad. Ella ha llevado a consolidar
numerosos proyectos de restauración y rehabilitación, tales
como: la Casa de la Estrella, Teatro Municipal de Valencia, Capitolio, Casa
de los Celis, Liceo "Pedro Gual", centro histórico de Puerto
Cabello, Iglesia del Rosario, Catedral de Puerto Cabello y la Iglesia San
Francisco.
Sara viene de una familia de arquitectas. Sus hermanas,
sobrinas y su hija también lo son; de hecho, en la actualidad trabaja
de forma directa con su retoño: "Ella tiene un sentido del color
increíble y yo digo que eso lo trae en sus genes", asegura.
En valecia desde hace 30 años
Vivió en Caracas, ciudad a la que arribó
con sus padres y hermanos, cuando apenas era una niña, después
de emigrar de España a raíz de la Guerra Civil que sufría
ese país; pero llegó a Valencia hace 30 años, en compañía
de Fernando Atiénzar, con quien contrajo nupcias cuando todavía
era estudiante.
Se graduó de arquitecta en la Universidad Central
de Venezuela, "en la mejor Facultad de Arquitectura del país,
donde me capacitaron para diseñar desde una carpeta hasta una ciudad".
Gracias a esta preparación ha desempeñado
importantes cargos en ministerios y alcaldías, en los que tuvo la
oportunidad de hacer lo que más le gusta: planes urbanos.
Para Sara, contar con su cónyuge ha sido otra clave
para el cultivo de su éxito profesional. "El es ingeniero civil
y es un hombre muy preparado, me ha ayudado e impulsado". Con él
lleva más de 40 años de feliz matrimonio, y juntos fundaron
una bella familia integrada por sus dos hijos: Fernando y Patricia. "El
varón es ingeniero en computación y está radicado en
los Estados Unidos; y la menor es la arquitecta que trabaja conmigo".
No asocia exito con dinero
Para orgullo de Sara, ella ha tenido una relación
exitosa con su esposo, desde el punto de vista de las realizaciones personales
y profesionales, "pero no como la gente asocia éxito con dinero".
Es que ambos han tenido la posibilidad de hacer lo que realmente les gusta
"y eso ha sido la clave".
Actualmente tiene la oficina en la casa y eso además
le permite atender a su familia, que últimamente ha crecido, porque
su hija ya le dio nietos. También se dedica a dar clases de historia
de la arquitectura a los estudiantes del quinto semestre de esta carrera,
"y eso me encanta, porque el contacto con los muchachos es bien enriquecedor".
A la trayectoria de Sara se le suman los reconocimientos
que ha recibido en los distintos salones de arquitectura y urbanismo llevados
a cabo en la ciudad. Son tantos que no los logró recordar uno a uno.
Además, ha dejado en alto el gentilicio venezolano, al ser ponente
en diversos simposios y congresos sobre patrimonio y rehabilitación
en Europa.

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| La inquieta Sara, entre planos y obras arquitectónicas,
generalmente junto a su esposo. |
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ENTRE DIBUJOS Y MAQUETAS
Indiscutiblemente la pasión de Sara
es su arquitectura. De hecho, al ser entrevistada para esta edición
especial, dijo que prefería hablar de su profesión, que desarrolla
desde su casa, lo cual le permite hacer lo que realmente le gusta durante
todo el día.
"Me levanto muy temprano y a eso de
las cinco de la madrugada empiezo a diseñar, me agrada hacerlo a
esa hora porque es cuando estoy despejada", dijo aquí en nuestra
casa editora, a la que trajo unos cuantos libros sobre modernos proyectos
arquitectónicos que desearía algún día ver consolidados
en Venezuela. |
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