Editorial Notitarde
C.A



Valencia, 9 de Agosto de 2005

 

 

Silmari Rivas Rubin
Fotos: Pedro Pinilla

Sara Bellver de Atiénzar

"Puedo diseñar una ciudad completa"

Decidió vivir en esta urbe y empezó a quererla y sentirla como suya. La mantiene viva el hecho de que algún día pueda rehabilitar y restaurar los espacios antiguos de la que considera su ciudad. La misma en la que trajo al mundo a sus dos hijos, al lado de una de las claves del éxito: su esposo.

Luego de varios intentos, finalmente logró apartarse de sus planos para concedernos la entrevista y con su presencia llevarnos a otro mundo, aunque permanecíamos en la sala de redacción, a la que prefirió venir con su blusa de color turquesa, porque es la que le resalta el claro color de sus ojos; esos con los que ha visto cómo está en riesgo de pérdida el patrimonio cultural de Valencia.

Así pues, Sara, junto a un equipo de expertos, hizo el inventario por medio del cual contabilizaron más de mil inmuebles de valor patrimonial, ubicados en el casco central de la ciudad. A raíz de ello realizó una propuesta de conservación, por medio de una ordenanza y una oficina de gestión, la cual está en funcionamiento actualmente bajo el nombre de Instituto de Desarrollo Urbano del Centro de Valencia (Induval).

De manera que los valencianos le deben a esta mujer su interés por mantener vivas las obras arquitectónicas que por sí solas relatan la historia de la ciudad. Ella ha llevado a consolidar numerosos proyectos de restauración y rehabilitación, tales como: la Casa de la Estrella, Teatro Municipal de Valencia, Capitolio, Casa de los Celis, Liceo "Pedro Gual", centro histórico de Puerto Cabello, Iglesia del Rosario, Catedral de Puerto Cabello y la Iglesia San Francisco.

Sara viene de una familia de arquitectas. Sus hermanas, sobrinas y su hija también lo son; de hecho, en la actualidad trabaja de forma directa con su retoño: "Ella tiene un sentido del color increíble y yo digo que eso lo trae en sus genes", asegura.

En valecia desde hace 30 años

Vivió en Caracas, ciudad a la que arribó con sus padres y hermanos, cuando apenas era una niña, después de emigrar de España a raíz de la Guerra Civil que sufría ese país; pero llegó a Valencia hace 30 años, en compañía de Fernando Atiénzar, con quien contrajo nupcias cuando todavía era estudiante.

Se graduó de arquitecta en la Universidad Central de Venezuela, "en la mejor Facultad de Arquitectura del país, donde me capacitaron para diseñar desde una carpeta hasta una ciudad".

Gracias a esta preparación ha desempeñado importantes cargos en ministerios y alcaldías, en los que tuvo la oportunidad de hacer lo que más le gusta: planes urbanos.

Para Sara, contar con su cónyuge ha sido otra clave para el cultivo de su éxito profesional. "El es ingeniero civil y es un hombre muy preparado, me ha ayudado e impulsado". Con él lleva más de 40 años de feliz matrimonio, y juntos fundaron una bella familia integrada por sus dos hijos: Fernando y Patricia. "El varón es ingeniero en computación y está radicado en los Estados Unidos; y la menor es la arquitecta que trabaja conmigo".

No asocia exito con dinero

Para orgullo de Sara, ella ha tenido una relación exitosa con su esposo, desde el punto de vista de las realizaciones personales y profesionales, "pero no como la gente asocia éxito con dinero". Es que ambos han tenido la posibilidad de hacer lo que realmente les gusta "y eso ha sido la clave".

Actualmente tiene la oficina en la casa y eso además le permite atender a su familia, que últimamente ha crecido, porque su hija ya le dio nietos. También se dedica a dar clases de historia de la arquitectura a los estudiantes del quinto semestre de esta carrera, "y eso me encanta, porque el contacto con los muchachos es bien enriquecedor".

A la trayectoria de Sara se le suman los reconocimientos que ha recibido en los distintos salones de arquitectura y urbanismo llevados a cabo en la ciudad. Son tantos que no los logró recordar uno a uno. Además, ha dejado en alto el gentilicio venezolano, al ser ponente en diversos simposios y congresos sobre patrimonio y rehabilitación en Europa.

 

 

La inquieta Sara, entre planos y obras arquitectónicas, generalmente junto a su esposo. 
 
 
 
 
 

 ENTRE DIBUJOS Y MAQUETAS

Indiscutiblemente la pasión de Sara es su arquitectura. De hecho, al ser entrevistada para esta edición especial, dijo que prefería hablar de su profesión, que desarrolla desde su casa, lo cual le permite hacer lo que realmente le gusta durante todo el día.

"Me levanto muy temprano y a eso de las cinco de la madrugada empiezo a diseñar, me agrada hacerlo a esa hora porque es cuando estoy despejada", dijo aquí en nuestra casa editora, a la que trajo unos cuantos libros sobre modernos proyectos arquitectónicos que desearía algún día ver consolidados en Venezuela.


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