Alejandrina Uribe-Betancourt
Fotos: Jacinto Oliveros |
Subdelia
Páez de Sevilla
Educadora en cuerpo y alma
Espontánea y de mirada vivaz, sigue siendo la señora
dinámica que conocí al frente del Liceo "Carabobo",
el cual fundó en 1968 y convirtió en el colegio público
modelo de ésta su ciudad natal, a la que sembró con ciudadanos
útiles; no sólo los nacidos de sus entrañas, sino también
los que formados bajo su tutela, crecimos en su corazón
Recuerda con cariño las calles del San Blas de ayer,
donde las ventanas de las casas se engalanaban con vistosos altares cuando
había una procesión. En ellas dio sus primeros pasos esta
valenciana en cuerpo y alma, novena de los diez hijos de Tobías Páez
Alvarado y Cristina Mejías de Páez, quienes le brindaron los
valores de trabajo, honestidad y fervor cristiano que luego transmitió
a sus hijos y a los miles de estudiantes que crecimos bajo su tutela en
sus 35 años como educadora.
La niña que le gustaba enseñar
Subdelia Emilia Páez Mejías de Sevilla, cariñosamente
conocida como la profesora Subdelia, comenta que su vocación le viene
desde las aulas del Colegio "Nuestra Señora de Lourdes"
(ubicado entonces en la Avenida Cedeño), donde estudió con
las hermanas de San José de Tarbes. "Yo veía esa vocación
de ellas por las niñas y la educación, y sentía que
me gustaría ser educadora, y desde quinto grado las hermanas me dejaban
ayudar a las más chiquitas dándoles clases y repasándoles
las lecciones. Me gradué de maestra normalista en el 'Lourdes', y
cuando manifesté mi deseo de ir al Pedagógico, en Caracas,
las monjas me permitieron vivir en el internado de El Paraíso, en
dicha ciudad".
Ahí comenzó su dilatada trayectoria dando
clases mientras seguía sus estudios, luego trabajó en el Liceo
"Caracas" y cuando regresó a Valencia -para asombro de
muchos- aceptó ser profesora en la Escuela Técnica Industrial
Masculina, en Santa Rosa. Ella rompió paradigmas y se convirtió
en la jefa de una seccional con 560 alumnos, quienes bajo su guía
nunca se unieron a las manifestaciones de la institución. Dado su
éxito, la nombraron directora, pero prefirió ser profesora
a tiempo completo en el Liceo "Martín J. Sanabria".
Amada por sus alumnos
Ahí sólo duró un año, pues
en el Ministerio de Educación le ofrecieron fundar un colegio para
500 repitientes catalogados de "alumnos problemas". Desde ese
momento, esta dama, nacida un 17 de abril, demostró su capacidad
de liderazgo inspirando a estos jóvenes a superarse; y aquel plantel
que se inició en La Manguita, usando por las tardes la sede de la
Escuela Técnica de Comercio "Fermín Toro" y a los
dos años se mudó a la Av. Miranda, donde estuvo 20 años.
Se convirtió en el liceo público de mayor prestigio de Valencia.
"Para nosotros, era un orgullo no perder ni un día de clases".
En 1989, luego de haber conseguido la sede propia para este plantel en la
Urb. Los Mangos, la profesora Subdelia se jubiló. Sin embargo, sigue
unida al liceo, ya que cada año ella misma entrega un premio (donado
por su familia) a los tres mejores estudiantes.
Cuando se encuentra con sus ex alumnos siente gran satisfacción,
"porque se acercan con tanto cariño y la mayoría me pide
la bendición, y a pesar de que yo tenía fama de estricta,
hasta los más tremendos siempre me dicen: 'Gracias, profesora, por
la formación que nos dio, y lo que soy se lo debo a usted'".
Algo que yo también corroboro, porque fue precisamente bajo su tutela
que en mí surgió el deseo de ser periodista.

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| En su primera comunión /Con su esposo/ Junto
a sus padres y hermanos /En la intimidad del hogar. |
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ENAMORADA DE VALENCIA
Y DE SU HOGAR
Tiene 40 años casada con Carlos
Sevilla Flores; dos hijos: Carlos Antonio y Subdelia Cristina, quien ya
los hizo abuelos. Ama su familia, regar el jardín y darles de comer
a los pajaritos que la visitan. En su vetusta máquina de escribir,
redacta desde años crónicas de la historia cotidiana de la
ciudad, y como la primera mujer en presidir la Sociedad de Amigos de Valencia,
sigue siendo una maestra de la vida. |
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