Alejandrina Uribe-Betancourt
Fotos: Wilmer Escalona |
Teresa
Elvira Vanegas Espinoza
Defensora de la vida
Gracias a ella el Hospital Universitario Dr. Angel Larralde
tiene la única Unidad de Hematooncología Pediátrica
del centro del país. Ha tratado a más de 600 niños
con cáncer, y cuando la ciencia se rinde, ha visto los milagros de
la mano poderosa de Dios
Le encantan las películas históricas y de
suspenso, pero son las infantiles las que más disfruta con sus hijos
Gret Vanessa, Carlos Eduardo y Luis Alejandro. Con una sonrisa, que le ilumina
el rostro, dice: "Siempre las vemos desde que eran niños, es
algo que disfrutamos mucho, incluso hoy que están grandes".
Al escucharla hablar de su pasión cinematográfica, descubro
una afición que no hubiese imaginado en una oncólogo, así
como rasgos de su identidad: una investigadora, sensible y generosa, poseedora
de un espíritu tanto o más heroico que el de los gladiadores
del séptimo arte, pues es una guerrera contemporánea que enfundada
en su armadura blanca lucha diariamente contra la muerte, "la cual
tengo cada día a mi lado y siento que tengo que arrebatarle al niño
que nos quiere quitar. Todavía lloro cuando se me muere un paciente
y me alegro al ver uno sano; el día en que pierda esa sensibilidad
no serviré como médico".
Teresa Elvira Vanegas Espinoza, maracucha de nacimiento
con padre ecuatoriano y madre colombiana, dice entre risas que con su linaje
"es la perfecta bolivariana". Su primer nombre viene del griego
y significa: cazadora, vigilante o cuidadora; características presentes
en ella, quien en sus viajes por el mundo anda "a la caza" de
los últimos avances científicos, para traerlos al terruño
valenciano, que ha hecho suyo desde hace más de doce años,
donde nacieron sus hijos varones y al que le agradece su crecimiento profesional
y personal. "El valenciano al principio te ve así como receloso,
pero cuando te quiere es de verdad y te respeta". Hace diez años,
y dado el alto costo de los tratamientos, con un grupo de damas voluntarias
creó Fundanica (Fundación para los Niños con Cáncer
del Estado Carabobo), y está muy agradecida por el apoyo recibido
para la fundación, donde requieren un albergue para hospedar a los
niños que llegan desde muy lejos y que por su delicado estado de
salud no pueden regresar de inmediato a sus hogares, pues en el hospital
sólo cuentan con ocho camas. "Fundanica es el trabajo conjunto
donde las madres de los niños han jugado papel fundamental".
Entre la ciencia y los milagros de Dios
Divorciada y egresada de la Universidad del Zulia, hizo
su postgrado en Pediatría en la Universidad de Carabobo. En Maracaibo
se especializó en oncología pediátrica. Regresó
y creó la Unidad de Hematooncología Pediátrica, donde
atienden a niños de Carabobo, de estados vecinos y de ciudades tan
distantes como San Cristóbal. Al principio pocos creían en
el proyecto, mas su mayor reto fue consigo misma cuando al ver a tantos
pequeños enfermos empezó a cuestionarse su fe en Dios y por
qué hay estas enfermedades en niños. "El Dr. Isidro Benavides
con su palabra y ciencia me ayudó mucho, poco a poco restablecí
mi fe plenamente, porque un individuo sin fe no puede ejercer ninguna profesión.
Dios es para mí la bondad extrema y un apoyo incondicional. El saber
que un niño está con Dios me hace sentir mejor, el cielo es
de ellos. Creo en los milagros y recuerdo el caso de Luis Escobar, un pequeño
muy grave con tumor cerebral, y al frente de él estaba una niña
con tumor abdominal. êl es muy devoto de la Rosa Mística, y
una mañana le dijo a su mamá: 'No te preocupes, hablé
con la Virgencita y me dijo que estoy curado', y estaba lleno de escarcha.
Al día siguiente la niñita se quejaba y no lo dejaba dormir,
y él le dijo: 'Mira, Katiusca, cállate, que hablé con
Papá Dios y tú también te vas a curar'. Ambos pese
a su gravedad y nuestras limitaciones milagrosamente se sanaron". Casos
como éste ratifican su fe en Dios y la hacen desistir de la mal llamada
"muerte por piedad". "¿Quién soy yo para decidir
si un niño va a vivir o no? Sólo Dios puede hacerlo".

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| Con sus hijos Gret Vanessa, Carlos Eduardo y Luis Alejandro. |
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AMANTE DE LA COCINA,
COLECCIONISTA DE PIEDRAS Y PIRAMIDES
Es una apasionada de la cocina, donde desborda
su creatividad, y en su hogar está su colección de piedras
(adora desde los cuarzos hasta las de río), las pirámides
que trajo de Egipto y diversas vírgenes que con otros detalles religiosos
son parte de los obsequios que ha recibido de sus pacientes en agradecimiento
a su labor y calidad humana. Cada regalo encierra la historia de un niño
con una sonrisa de vida, que la estimula para amar su profesión que
considera la hace mejor persona, así como para jugar feliz con su
perrita Mandy, la gran consentida de la casa. |
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