Editorial Notitarde
C.A



Valencia, 9 de Agosto de 2005

 

 

Abraham Martínez
Fotos: Cortesía Hermann Sequera

Vivian Guadalupe Sequera Díaz

Reportera del mundo

Desde hace 15 años esta periodista valenciana se encuentra tras la búsqueda de la noticia fuera de nuestras fronteras, llevando muy en alto la calidad profesional y el compromiso de los comunicadores venezolanos en su empeño por recoger la verdad y por mantener al día a los ciudadanos de un planeta cada vez más interconectado

La globalización ha permitido derrumbar fronteras y acercar los pueblos del mundo en lo económico, tecnológico, político y social, pero al mismo tiempo ha generado nuevas necesidades, siendo una de ellas la de estar informado. Es allí donde una nueva generación de comunicadores está naciendo con retos aun mayores que transcienden barreras de raza, religión y sexo.

Para orgullo de los que nacimos y vivimos en tierra carabobeña, uno de esos periodistas globalizados tiene rostro de mujer y su nombre es Vivian Guadalupe Sequera Díaz, corresponsal de The Associated Press (A.P.), residenciada actualmente en Brasilia, capital de Brasil.

Vivian nació el 2 noviembre de 1963 y se cuenta como la menor de cuatro hermanos. Sus padres, Luis Oswaldo Sequera y Flor Díaz de Sequera, aún viven en su casa natal llamada "Cerro Azul", en la urbanización Guataparo.

Desde temprana edad se mostró ávida por la lectura, lo cual la llevó a leer casi toda la biblioteca de sus progenitores, pasando por enciclopedias, libros sobre la Segunda Guerra Mundial, biografías, novelas de ficción y una colección de Atlas mundial, favorita suya.

Cuenta esta excelente comunicadora social que cursó estudios de primaria en la Escuela "Cruz Vitale", que para aquella época estaba ubicada en la avenida Bolívar de Valencia; seguidamente pasó a culminar su etapa de bachillerato en el Colegio "Nuestra Señora de Lourdes".

Antes de iniciar sus estudios superiores, y gracias al esfuerzo de sus padres, Vivian viajó a la ciudad de Montreal, en Canadá, donde cursó inglés en la Universidad de McGill, mientras esperaba los resultados de la prueba de aptitud académica. Allí, curiosamente, había escogido la carrera de comunicación social como tercera opción, ya que deseaba estudiar letras o filosofía. Finalmente, logró obtener su cupo en la Universidad Católica "Andrés Bello", en Caracas, para estudiar periodismo.

La prueba de fuego

Su trayectoria en las empresas periodísticas locales fue relativamente corta, pues a mediados de 1992, mientras hacía pasantías en la fuente internacional del diario El Nacional -recogiendo las largas cadenas de hojas de los cables-, conoció a quien hoy en día es su jefe en Associated Press, cuyas oficinas estaban ubicadas en el mismo edificio.

A partir de entonces comenzó a ser parte de ese fascinante y retador oficio de los corresponsales internacionales, teniendo a la fecha más de 15 años laborando en países como Colombia, Cuba y Brasil, pasando por alto trabajos precisos en Roma, Bosnia y China, por mencionar apenas algunos.

Vivian comenta que a pesar de la responsabilidad y del riesgo que representa la búsqueda de la noticia en otros países, su prueba de fuego la vivió en Venezuela, cuando cubrió los alzamientos militares de febrero y de noviembre del año 1992. "De ahí en adelante conservé la secreta convicción de que podría continuar en cualquier lado, porque no es lo mismo ver morir o sufrir a los de uno que a los del vecino de éste o del otro lado del mundo".

Todo por la noticia

El ejercicio de su profesión absorbe el 90% de su tiempo; por ello lamenta haberse perdido tantas fiestas, vacaciones y fechas especiales con su familia, columna central en su vida. Sin embargo, entiende el compromiso que tiene con la sociedad y consigo misma como profesional exitosa que es.

Entre tanto, el reto de Vivian por informar continúa, ya sea en Brasil, en su país o donde la lleve la noticia. Mantiene vivos el sentido del deber y su valiente entrega a la profesión que decidió ejercer.

 

 Vivian ha tenido experiencias extremas en muchos de sus trabajos alrededor del planeta.
 
 
 
 
 

 CINEFILA TOTAL

En su apretada agenda, Vivian intenta hacer las cosas que le gustan, como escuchar música, asistir a clases de tango, o viajar sin razones de trabajo en los países donde está asignada por A.P.

Sin embargo, existe un hobby que no deja por nada del mundo: ir al cine. Su afición al mismo es tan fuerte como escaso su tiempo para disfrutarlo. En vista de eso, ella y un compañero compran entradas de varias funciones para un mismo día. Cuenta que hasta han logrado ver tres estrenos diarios en un intenso fin de semana.


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