Juan Pablo Valero
Fotos: Pedro Saturno |
Yaira
Bruno de Loreto
"Cada quien decide su destino"
La primera dama del municipio Libertador es una mujer que
se destaca por su personalidad y su manera especial de ver la vida, en la
que apreciar lo positivo de todas las cosas es lo primordial
Una de las premisas más sabias del refranero popular
es "al mal tiempo, buena cara", frase que define a la perfección
a la primera dama del municipio Libertador. Esta joven, de personalidad
inquieta, divertida y jocosa, comenzó el relato de su vida en medio
de su bastión, que es la finca "Mi Tata", nombre por el
cual su hijo menor José Gabriel llama a su otra hija Yorgelis.
En medio de yeguas, perros, mascotas y un gran paisaje,
Yaira Bruno de Loreto señala que nació un 20 de febrero en
la ciudad de Valencia y que pasó su infancia y adolescencia en la
parroquia Santa Rosa, al sur de la capital carabobeña. Describió
esa etapa de su vida como muy especial, porque en esos primeros años
aprendió las nociones que le servirían más adelante
para definir su destino.
Ella era parte de una familia con tres hermanos, de los
cuales era la segunda en el orden de nacimiento, hecho que la ayudó
a madurar más rápidamente porque debió asumir funciones
de hermana mayor cuando sus padres tuvieron a otro de sus hijos.
Influencia de "El Gallito"
La persona que más influyó en ella en ese
lapso de su vida fue su padre Juan Bruno, dirigente político de izquierda,
mejor conocido como "El Gallito". Al hablar de su progenitor se
le dibujó una sonrisa en el rostro y acotó que parte de su
niñez la vivió en medio de la central donde operaba su papá,
y por eso fue adoptando sus ideas y su pasión por la justicia, la
libertad y la vida.
Para ella, su padre era sencillamente un hombre espectacular,
ya que siempre tenía tiempo para ir a la escuela, salir con ellos
y especialmente para leerles cuentos a la hora de dormir.
Su carrera como enfermera se la debe a su madre, quien
le pidió que estudiara esta noble profesión. Reconoció
que gracias a ese pedido estuvo, cara a cara, con otro aspecto de la sociedad,
donde no todos tienen lo que necesitan y siempre esperan una mano amiga
que los ayude, aunque esto no suceda siempre.
Empezó sus estudios a los 15 años en la Cruz
Roja, luego pasó a la Escuela Técnica Asistencial de Valencia
y finalmente obtuvo su licenciatura en la Universidad Central de Venezuela.
Una vida entre las manos
Está bastante segura de que su carrera marcó
su vida, y destacó el momento en que atendió partos y se empapó
del milagro de la vida, porque según ella, resulta sencillamente
indescriptible "el hecho de que la vida de otro ser esté en
tus manos".
En cuanto al amor por el Alcalde, explicó en medio
de risas que al mandatario regional no le fue fácil conquistarla,
porque ella le puso toda la resistencia posible, pero fue la insistencia
de Loreto la razón por la cual ella decidió bajar sus defensas.
Explicó que ese romance -que comenzó a gestarse
cuando lo conoció en un acto de celebración del 4 de febrero-
le ha regalado sus grandes alegrías, sus hijos Yorgelis y José
Gabriel.
Aseguró que ser madre es un rol que no se puede
delegar a nadie; por eso ella todas las mañanas corre, para poder
llevar a sus hijos a la escuela y que ellos lleguen a tiempo, y cada vez
que tiene un tiempo libre se lo dedica a sus pequeños.
Yaira Bruno de Loreto es todo un personaje se nota que
trata de enseñar a cada instante que hay que estar constantemente
de buen humor y encontrar siempre el lado positivo de las cosas.

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| Disfrutando en la finca "Mi Tata" / Con sus
hijos Yorgelis y José Gabriel / En una de sus actividades comunitarias. |
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"LINDA BARINAS" Y "EL CIGARRILLO"
Entre sus hobbies está el canto,
y confiesa que entre sus canciones favoritas para interpretarlas se hallan
"El Cigarrillo", de Ana Gabriel, y "Linda Barinas",
en honor a su esposo, que es originario de ese Estado. También practica
bailoterapia y le gusta sembrar y cocinar con vegetales, aunque su esposo
prefiera comer carne todos los días. |
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