Blancalida Vega
Fotos: Jacinto Oliveros |
Aura
Marina Ríos Vielma
Una clásica amante del rock
A muy corta edad tuvo la fortuna de descubrir su vocación:
la música. A partir de ese momento ha desarrollado una carrera increíble
como pianista, directora, y hasta gerente de centros culturales. Una trayectoria
que nada ni nadie ha logrado detener y que ha llevado el nombre de Carabobo
muy en alto, dentro y fuera del país
Jovialidad, optimismo, simpatía, humildad, disciplina,
constancia, y la extraña combinación del rock con la música
clásica, son sólo algunas de las palabras que podrían
definir a una mujer que, como buena acuariana, disfruta lo que hace y sueña
con hacer de este planeta un lugar más encantador.
De allí la pasión que siente Aura Marina
Ríos Vielma bien sea al tocar el piano o al dirigir un orfeón.
"Este es uno de los pocos trabajos que te emocionan tanto, que a veces
te hace llorar; y lo más increíble es que te permite transmitir
ese sentimiento al público, permitiéndole, aunque sea por
un momento, olvidar sus problemas y recordarle lo bello que es vivir".
Esta fanática de agrupaciones como Pink Floyd, Led
Zeppelin, Génesis, Yes y Scorpion también gerenció
el Teatro "Alfredo Celis Pérez", oportunidad que aprovechó
para hacer realidad uno de sus más preciados sueños: organizar
un concierto en el que Ion Anderson y David Palmer, integrantes de la banda
inglesa "Jethro Tull", interpretaran sus más sonados éxitos
junto a la Orquesta Sinfónica de Carabobo.
La hija de Reyes Ramón Ríos Rodríguez
y Aura Margarita Vielma de Ríos nació en La Candelaria, en
un hogar sencillamente maravilloso, donde vivió una infancia feliz
junto a sus cinco hermanas y en el que su papá se convirtió
en su mejor apoyo. Tanto, que pensó ser ingeniero civil, simplemente
porque él era maestro de obras.
Dice que una de las cosas más importantes que aprendió
durante su niñez fue la humildad. De hecho, no tiene fotografías
de sus presentaciones, ni recortes de prensa; lo único que conserva
es un álbum armado por su padre, que descubrieron en un archivo personal,
el cual incluía un autógrafo que ella le obsequió a
su "fan número 1".
Una carrera que no para nada ni nadie
Cuenta que su ingreso al mundo de la música fue
un poco "accidental". Pues todo comenzó por acompañar
a su hermana que recibía clases de solfeo y así inició
una carrera que "no la detiene nada ni nadie". Luego ingresó
en la Escuela de Música "Sebastián Echeverría
Lozano". Recuerda que adoraba tanto ir a clases que hasta se ponía
brava cuando daban vacaciones.
Después se mudó a Maracay para continuar
su preparación musical, y mientras estudiaba bachillerato en el Liceo
"Martín J. Sanabria", cantó en la coral del instituto
y formó parte de un quinteto de jóvenes estudiantes organizado
por el profesor Federico Núñez Corona.
A partir de ese momento, comenzó a viajar por todo
el país, y posteriormente ingresó como cantante en la Orquesta
Filarmónica de Carabobo: "Allí me dio el gusanillo de
la dirección coral". Simultáneamente, continuó
sus estudios de piano, hasta egresar del Conservatorio de Música
del Estado Aragua.
Entre otras cosas, fue directora del Coro del Teatro Municipal
de Valencia, y actualmente lleva la batuta del Orfeón Universitario
de la U.C., aparte de encabezar desde el año 2001 la Escuela de Música
"Sebastián Echeverría Lozano".
Mas allá de la música
En sus ratos libres le encanta jugar con la computadora
en su casa; y los fines de semana se relaja, junto a su actual esposo, Alvaro
Herrera, en un terreno que tiene en Trincheras.
Esta mujer de 48 años de edad -los cuales no aparenta-
sabe bailar (algo no muy común entre los músicos), es amante
de la carne y fanática del color verde; además, está
clara en que sus estudiantes la consideran "una hippy moderna".

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| No importa dónde se encuentra, Aura Marina siempre
disfruta lo que hace y esa energía positiva la irradia a todos. |
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MI PRIMERA DIRECCION
"Federico Núñez Corona,
director de la Coral Filarmónica de Carabobo donde yo cantaba, percibió
en mí ciertas condiciones para dirigir, pero me daba algo de temor.
Un día, en 1976, teníamos una presentación en El Cambur,
y cuando íbamos en el camino inventó que se había enfermado
y me pidió que llevara la batuta. Como él sufría del
corazón, lo hice; ésa fue mi primera vez. Al final, por supuesto,
resultó ser mentira". |
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