Juan Pablo Valero
Fotos: Wilmer Escalona |
María
Carlota Carbonell
"Hasta la soledad hay que disfrutarla"
Vida, una palabra de apenas cuatro letras, pero que dice
tanto, es precisamente la palabra que toma como espada para librar su cruzada
a favor de la paz, el amor, y la ayuda a todas las personas que lo necesiten
Cuando tuvo que informar sobre su edad, María Carlota
Carbonell sacó a relucir su agradable sonrisa y tomó prestada
la frase de Oscar Wilde: "Las mujeres que dicen su edad son capaces
de todo". Luego, en medio de estas palabras respondió con un
sonoro 3 de febrero de 1931, dando como resultado 74 años de edad.
Su espíritu es mucho más joven que el del
adolescente promedio. En pocos minutos demuestra, con sus actos, que es
una demoledora de protocolos, amante de animales y especialmente defensora
de la vida, de la cual adora todas sus facetas porque, al fin y al cabo,
es lo mejor que se tiene.
En esta agradable charla -donde predominaron las risas,
los panqués, el jugo de piña y muchas anécdotas- explica
que su día es siempre un ajetreo constante, porque comparte funciones
entre la Acción Voluntaria de Hospitales y la Asociación Alzheimer,
la cual fundó hace 9 años.
Guerrera de la vida
En medio de su casa, llena de obras de arte, animales de
distintas especies, revistas de decoración y muchas plantas, María
Carlota Carbonell comienza el relato de su vida, que inició en Maracaibo,
lugar donde nació, y posteriormente menciona México, país
del cual era originario su padre. A los pocos años, éste muere,
y tras el duro acontecimiento su madre decide mudarse con ella a Bélgica,
pero luego vuelve a México.
Tiempo después, María Carlota retorna al
país que le dio el nacer y fue en ese punto en que decidió
detener su ritmo y afianzarse en Valencia, ciudad que le regaló el
gentilicio y el escenario para empezar a conquistar todos sus logros.
Diseñadora de interiores de profesión y guerrera
de la vida por convicción, aclama que le encanta pasar sus años
de residencia en la tierra con mucha pasión, ya que el tiempo pasa
rápidamente y hay que disfrutar todas las cosas, como la soledad,
pero también la compañía, los amigos y la familia,
porque, al final, este recorrido es uno solo.
Explica que su madre sufrió de Alzheimer y en su
condición de hija única le tocó buscar sola todos los
medios para ayudarla, y al hacerlo se percató de las pocas alternativas
que existían en nuestro país para tratar esa enfermedad. Al
perder a su madre, compró un pasaje y se fue a Los Angeles, en los
Estados Unidos de América, para estudiar sobre el tema, y al regresar
a Venezuela inició una noble tarea.
Su afición: Compartir con la gente
"Esta valenciana" -como ella misma se llama-
que llegó a la capital de Carabobo en el año de 1955 y ya
forma parte del árbol genealógico de la ciudad, comenta que
es una línea abierta y que las personas pueden llamarla a cualquier
hora y en cualquier momento. Sostiene que ella las atenderá, sin
dudarlo, con la finalidad de tratar de ayudarlas en lo que sea.
Acerca de sus hobbies, asegura que no tiene ninguno, a
pesar de que su madre quiso que estudiara piano, pintara porcelana o se
dedicara al arte. Y es que con el pasar de los años descubrió
que su verdadera afición es compartir con la gente.
A su madre la define como a una mujer de mundo. De hecho,
en las paredes de su casa se encuentran colgadas fotografías de ella
al lado de rutilantes figuras internacionales del espectáculo, como
Mario Moreno "Cantinflas". En cuanto al padre, recuerda que comenzó
a redactar un libro sobre la vida de su pequeña hija... de la génesis
de una niña "que pesó igual que el hijo de Lindbergh".

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| Carlota, ayer y hoy / También acompañada de
dos de sus tantas mascotas/ y con sus hijos. |
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ENTRE MASCOTAS Y
ARTE
María Carlota Carbonell es madre
de 4 hijos. Tiene en su casa una gata, cuatro perros, quince morrocoyes
y un loro, adoptados con cariño, especialmente si se encontraban
en las calles. También posee obras de arte y una colección
de sillas elaboradas por grandes artistas, las cuales subastará en
octubre, para impulsar el crecimiento de su otra hija, la Asociación
Alzheimer de Carabobo. |
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