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Danzantes
del Santísimo
Tradicional devoción
Por: María Inés Ferrero V.
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FECHA:
Jueves Santo |
DURACION:
Dos días |
LUGAR:
Patanemo |
MUNICIPIO:
Puerto Cabello |
DESCRIPCION:
Celebración popular, de carácter folclórico, con muchos
años de arraigo sobre todo en la zona costera de Carabobo. |
Innumerables
son las manifestaciones de la cultura popular que permanecen siempre presentes
dentro de los calendarios de celebraciones, manteniéndose vigentes
gracias a la voluntad de los habitantes de cada pueblo y rincón,
algunas con más alcance que otras, sin duda, pero todas incrustadas
en el corazón de cada poblador.
Así pues, la región carabobeña expresa
como parte de su folclore, la fiesta del Corpus Christi, y sus Diablos Danzantes,
dentro de los cuales se encuentran alrededor de 16 cofradías en el
territorio nacional, teniendo como locación, al menos la cuarta parte
de éstas, a Carabobo.
Esta celebración que tiene sus orígenes en
la Edad Media, comenzó a celebrarse en Caracas a partir del año
1582 y en Carabobo, tiene su establecimiento en la población de Guacara,
conocida para entonces como una aldea indígena.
Los diablos danzantes representan una de las expresiones
de sincretismo religioso más arraigadas en Venezuela. Cada Jueves
Santo se hace una danza ritual protagonizada por miembros de las "Sociedades
del Santísimo", quienes por promesas de diferentes índoles
se atavían como el diablo vistiendo ropajes coloridos y características
máscaras, y representan al demonio rindiéndose ante el santísimo
sacramento.
Casi dos décadas han transcurrido de los encuentros
de las cofradías oficiantes del Corpus Christi, siendo memorable
aquella primera ocasión acontecida en Puerto Cabello y Patanemo,
posteriormente le correspondió el turno a Guacara, Canoabo, Tinaquillo,
para regresar más recientemente a la zona costera de Carabobo. Según
refiere Asdrúbal González en su texto "En Carabobo Danza
La Diablada", para los pobladores de este estado, decir Diablos Danzantes
no sólo era una referencia de la hermandad de San francisco de Yare,
sino una clara muestra de otras cofradías muy importantes, destacadas
por coloridos y variados atuendos.
La danza de diablos encarnados por devotos del Santísimo
Sacramento se realiza para demostrar, públicamente, la sumisión
ante el supremo emblema del cristianismo y se repite anualmente como interpretación
de la eterna lucha entre el bien y el mal. Las características máscaras
delatan diversas expresiones, mientras que como protección, los danzantes
llevan pequeñas cruces confeccionadas de palma bendita, de tela o
cintas cosidas al traje, medallas, rosarios, escapularios y estampas.
Los Diablos de Patanemo, uno de los más antiguos,
realizan el miércoles anterior a la celebración un velorio,
en el que se reza un Rosario donde los diablos deben estar presentes, las
sayonas preparan el altar, y debajo colocan un paquete de café, un
frasco de aceite, un látigo y unas maracas. El café es para
brindar a los presentes en las largas horas del velorio, el aceite es para
las lámparas que iluminan el altar y el látigo para espantar
las malas influencias.
Los bailes de diablos no son coreografías son simplemente
para realizar un acto folclórico en sí. Las Diabladas tienen
sus reglas y sobre todo es una celebración religiosa, más
que un simple espectáculo. Al acercarse el Diablo Danzante al Santísimo,
de manera lenta avanza, al tiempo que se va agachando hasta llegar al piso
en señal de rendición. Si en este momento hay un Sacerdote
ofreciendo la Misa, el Diablo deberá estar en el piso escuchando
hasta el final con los brazos cruzados y la cabeza entre ellos. Luego para
finalizar se dirigen a los sitios públicos de la población,
a las casas de los amigos y bailan mientras reciben algún dinero
como propina. Es considerado de buena suerte abrirle las puertas a los Diablos
Danzantes.

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