Santa
Ana:
Tributo a la abuela de Jesús
Por: Virginia Martínez
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FECHA: 26 de julio |
DURACION:
Nueve días. |
| LUGAR: Centro de Morón. |
MUNICIPIO:
Juan José Mora. |
DESCRIPCION:
Al comienzo del mes de julio se da inicio a sus preparativos como lo son
la presentación de las candidatas al reinado, arreglo de la Virgen
y de la Catedral en donde se realizan las comuniones y la tradicional procesión
por todo el centro de Morón. Igualmente se desarrollan los toros
coleados y algunas retretas, también queman el arbolito en la plaza
y se efectúan carreras de bicicletas, entre otras actividades. |
El fervor,
la fe y la tradición de los habitantes del municipio Juan José
Mora se entrelazan durante la celebración de las fiestas patronales
en honor a la guía espiritual de todos los morenses: Santa Ana.
Desde su origen, la Excelsa Patrona ha sido venerada por
cientos de seguidores quienes con devoción encomiendan a su imagen
la salud de sus seres queridos, petición que se extendió desde
el año 1720 cuando se funda la primera Iglesia en Morón por
el párroco español Don Sebastián de Herrera, en honor
a la patrona de los habitantes de esa comunidad.
Es así como nueve días antes del 26 de julio,
Día de la Virgen de Santa Ana, se inicia la preparación de
esta imagen de quien poco se conoce, pero que sin duda ha calado en el corazón
de toda la población, quienes con gran vehemencia esperan la llegada
de esta inmaculada Virgen a sus comunidades como parte de los rituales que
se realizan en tan importante fecha.
Morón, como muchas otras ciudades llena de folklore
y tradiciones, no escapa a las costumbres que año tras año
familias enteras comparten con alegría y entusiasmo dentro de las
iglesias, donde se celebra una misa de acción de gracias en homenaje
a su patrona.
No obstante, se desconoce de dónde realmente surgió
esta ceremonia religiosa que a su vez se conjuga con lo pagano por aquello
de los famosos toros coleados que al son de cacho en la manga! se cercaba
la calle Comercio con troncos y tablas de maderas, las peleas de gallo o
las pechadas de coco. Es preciso mencionar que en un principio esta fiesta
estaba dedicada a San Francisco de Asís pero, como un hecho hasta
ahora inexplicable, es la abuela de Jesús quien finalmente se convierte
en objeto de devoción de gran cantidad de feligreses.
Es en esta época que la comunidad católica
tiende a conectarse con su espiritualidad y aunque algunas celebraciones
no se conservan tanto como otras, la realización de comuniones y
confirmaciones siguen desarrollándose con la misma efusividad de
siempre.
Estas ferias, las de Santa Ana, como son catalogadas hoy
en día, tienen un significado relevante para la población,
pues encuentran en esta fiesta bienaventurada la cura de sus enfermedades
y la cristalización de todos sus ideales.
Entre tanto, las festividades de Santa Ana desde hace unos
20 años se han convertido en la principal feria turística
de la localidad debido a la incorporación y participación
tanto de las comunidades como de los entes gubernamentales quienes anualmente
le dan vida y colorido a estas festividades.
UNA TRADICION LLENA DE HISTORIA
Algunos historiadores coinciden en que en una época
remota Santa Ana, quien es madre de la Virgen María, y su esposo
llamado Joaquín, fueron objeto de burlas porque no podían
tener hijos, lo que motivó a Joaquín a retirarse cuarenta
días al desierto a orar y ayunar, en tanto que Ana (cuyo nombre significa
Gracia), se quejaba y se lamentaba.
Es entonces cuando a Ana, orando bajo un laurel, se le
apareció un µngel y dijo: "Ana, el Señor ha escuchado
tu oración, concebirás y darás a luz, del fruto de
tu vientre se hablará en todo el mundo" a lo que Ana respondió:
"Vive Dios que consagraré el fruto de mi vientre, hombre o mujer,
a Dios mi Señor y que le servirá todos los días de
su vida".
Este mismo hecho le ocurrió a Joaquín y a
su debido tiempo nació María, quien sería un día
la Madre de Jesús y la mejor prueba de la antigüedad del culto
de Santa Ana en Constantinopla, a quien a mediados del siglo VI, el Emperador
Justiniano le dedicó un Santuario.
En Santa María La Antigua hay dos frascos que representan
a Santa Ana y datan del siglo VIII y su nombre aparece también destacadamente
en una lista de reliquias que pertenecían a San Miguel de Peschería
y sabemos que el Papa San León III, regaló a la Iglesia de
Santa María La Mayor un ornamento en el que estaban bordados la escena
de la Anunciación y las figuras de San Joaquín y Santa Ana.
Antes de mediar el siglo XIV, el culto a Santa Ana no era
muy popular, pero un siglo más tarde se dio a conocer enormemente
y Lutero, el Reformador, lo ridiculizó con ironía y atacó
en particular la costumbre de presentar juntos a Jesús, María
y Ana, como una especie de Trinidad.
En 1328, Urbano VI publicó el Primer Decreto Pontificio
referente a Santa Ana; por él concedía la celebración
de la Fiesta de la Santa exclusivamente a los Obispos de Inglaterra; sin
embargo, en 1584 se extiende oficialmente a toda la Iglesia de Occidente.

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