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Feria
Internacional de Valencia
Encuentro social que rompe el mito de la
división
Por: Vicente Lozano R.
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FECHA:
Segunda semana de noviembre. |
DURACION:
Diez días. |
LUGAR:
Plaza de Toros Monumental y Parque Recreacional Sur. |
MUNICIPIO:
Valencia. |
DESCRIPCION:
Evento ferial enmarcado en la celebración de la Virgen del Socorro,
patrona de Valencia, que comprende fiestas taurinas, casetas, exposiciones,
espectáculos musicales y culturales, ideales para compartir en familia,
en un ambiente caracterizado por la alegría, la buena organización
y la seguridad. |
Desde las décadas
de los años 50 y 60, Valencia no había tenido un evento de
tanta popularidad, como la Feria Internacional de Valencia. Existió
una feria sectorial, que se le llamaba Feria Nacional de Ganadería,
debido a que en ella se exhibían los mejores ejemplares de distintas
especies y razas, que el programa ferial del país había previamente
premiado en otras ferias; es decir, los grandes campeones y ejemplares clasificados,
venían a competir a Valencia en el desaparecido Parque "Gonzalo
de Castro" de Guaparo.
Era todo un acontecimiento que coincidiendo con la fecha
de la fundación de la ciudad, el 25 de marzo, toda Valencia se involucraba
en ella, disfrutando de desfiles, bailes, exposiciones ganaderas e industriales
y espacios amplios con instalaciones mecánicas y deportivas. Todo
esto fue desapareciendo por el escaso apoyo que el sector oficial le daba
y la difícil situación del sector agropecuario. Se entró
así en un tiempo de poca actividad, hasta que en el año 1968
se inaugura la Plaza de Toros Monumental de Valencia y con ella la recordada
Feria de la Naranja, evento taurino organizado por la Municipalidad de Valencia
a través de Feturval, la cual desapareció para dar paso a
Fundatur en el año 1971, año en el cual se inauguró
la gran Feria Industrial de Valencia, que abriría al pueblo, un espacio
formidable; a éste se le dio el nombre de Parque Recreacional Sur.
Desde ese momento las Ferias de Valencia dejaron de ser promovidas por el
sector privado y la Alcaldía asumió la organización
de las mismas.
La Feria de la Naranja mantuvo su continuidad hasta principios
de los años noventa, mientras que el Parque Recreacional se fue abandonando,
con poco uso y escaso mantenimiento y con apenas una Feria Industrial que
no llegaba a penetrar en el corazón del pueblo valenciano. La plaza
de toros corrió con igual abandono y fue hasta el año 1997
cuando la acción del alcalde Francisco "Paco" Cabrera se
hizo presente, para convertirla en el recinto taurino más bello del
país, capaz de albergar a innumerable público con espectáculos
de toda naturaleza. La plaza fue reinaugurada el día 31 de enero
de 1998, pero al lado de ella, estaba un parque subutilizado, donde una
frondosa vegetación se había desarrollado y una mejor infraestructura
administrativa se había construido para la organización de
eventos culturales y recreativos. Pero faltaba la Feria, el encuentro de
todos los valencianos sin distingo de ninguna naturaleza, reunidos para
la sana diversión, en un recinto de calidad y belleza.
En el año 1999 me tocó pronunciar el discurso
de orden del acto protocolar que suele darse el día 25 de marzo,
día de Valencia. Ese día le pedí a la autoridad municipal
que había necesidad de rescatar aquellas ferias que le dieron fama
a la ciudad. Comenté que ya teníamos la plaza rescatada y
había que integrarla al complejo ferial organizando un evento de
categoría internacional. Más tarde, el Alcalde me pidió
mayor información sobre la idea planteada y luego al entenderla ampliamente,
desde ese momento se convirtió en el principal motor de la feria.
Tomó para sí, la idea que estaba invernando en el corazón
de los valencianos e impulsó la primera edición de la Feria
Internacional de Valencia, en el año 2001. Para Paco Cabrera se convirtió
en una obligación ante el pueblo valenciano por la mejora constante
del evento ferial que allí nacía. Se le identificó
como Homenaje a la Virgen de la Ciudad, Nuestra Señora del Socorro
y se ubicó en la fecha de la Patrona el día 13 de Noviembre
de cada año.
Así nació la Feria que tenemos cada año,
fueron días de reuniones, discusiones, análisis de ideas y
proyectos, para ofrecer algo distinto a la comunidad. Ha sido desde entonces
organizada por un Comité que me ha honrado con su presidencia en
las seis ediciones pasadas. Una feria que ha ido creciendo en todos sus
aspectos, un escenario de grandes artistas, de extraordinarios carteles
taurinos, con una participación de todos los sectores económicos,
sociales, culturales y gremiales de la ciudad. Adultos, jóvenes y
niños, que descargan su alegría en un ambiente de sana diversión,
con seguridad y comodidad.
La feria ha permanecido en franco ascenso porque se ha entendido
su razón de ser y en ello habría que destacar dos aspectos
fundamentales: el primero de ellos, los medios de comunicación que
han abordado el tiempo ferial, como fuente permanente de información
y luego el mensaje que cada año es esperado, por quienes asisten
al día inaugural, en la lectura del pregón. Allí se
han dejado escritas las bases sociales que fundamentan la feria. Es diversión,
alegría, encuentro, pero también un lugar donde mucha gente
trabaja obteniendo ingresos extraordinarios. La feria es un encuentro social
que rompe el mito de la división social entre el norte y el sur.
Allí se encuentra la familia valenciana, que siempre ha sido unida,
sin resquemores de ninguna naturaleza, que siempre ha entendido que el trabajo
honesto, le dignifica y le hace grande. Valencia es así, su pueblo
ha entendido que ese momento ferial lo necesita, lo merece y por ello habrá
que pedir por unanimidad, como una sola y única sociedad, la continuidad
de la Feria. Que no haya peligro por verla desaparecer como las ferias anteriores.
Que esa bella plaza no cierre jamás sus puertas
y que el parque se mantenga para el disfrute social y humano de toda la
ciudad. La feria es toda positiva, allí tenemos cabida todos y si
la hacemos cada día mejor, tendremos un evento de una gran proyección
internacional. Ya hemos logrado la asistencia de mucha gente de afuera,
que se van admirando su organización. Ya se habla de la feria en
el exterior, se observa cada año mayor actividad en hoteles, restaurantes,
transporte público, etc. Ya se hacen escasas las instalaciones del
parque; cada año miles de personas se convierten en promotores de
la feria y seguramente en el futuro, el Parque deberá extenderse
en superficie y la ciudad también será feria en sus plazas,
en los barrios y en los parques que adornan todo el territorio urbano.
Valencia ha rescatado una tradición y no puede perderla
de nuevo. La feria no pertenece a nadie, ella es de Valencia y de su gente
y por eso, todos somos responsables para garantizar su continuidad. No podemos
echar por la borda todo lo que se ha hecho. Debemos sentirnos orgullosos
cuando se dice por toda Venezuela, que tenemos la mejor feria del país.
Y mayor alegría cuando en la voz de los medios de comunicación
extranjeros, la feria es digna receptora de los mejores elogios. Por eso
las autoridades de hoy y del futuro, tendrán siempre la obligación
de respetarle a su pueblo la tradición que nos enaltece y nos une
en un marco social que es muy difícil alcanzar en cualquier otra
actividad pública. Valencia y los valencianos merecemos el tiempo
de feria. Todos la hemos hecho grande, allí han tenido cabida todos
los estratos sociales que cada año dan muestras de civismo y respeto.
Es un ejemplo para el resto del país, que cuando las cosas se hacen
con calidad, categoría, belleza y amor, se está asegurando
su éxito. Por todo lo dicho, hoy más que nunca hacemos el
mayor de los esfuerzos, para que las próximas ediciones superen a
las ya realizadas. Adelante pueblo de Valencia, vive, goza y defiende tu
feria.

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