Edición 31 Aniversario
9 de agosto de 2007

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Feria

Recreación para toda Venezuela

Por: María Teresa Morín

Gloria a Dios en las alturas

recogieron las basuras

de mi calle ayer a oscuras

y hoy sembrada de bombillas.

Y colgaron de un cordel

de esquina a esquina un cartel

y banderas de papel

verdes, rojas y amarillas.

El portal, los arcos de luces, los árboles, las fuentes, las tarimas, las casetas y los fuegos artificiales son parte de la ambientación del Parque Recreacional para celebrar nuestra gran Feria de Valencia en homenaje a la Virgen del Socorro, el evento de mayor convocatoria de la ciudad. Durante dos semanas, el Parque se transforma en una oferta para la recreación de toda Venezuela y quizás de América Latina. El público puede escoger entre un espectáculo de flamenco o tambores, de boleros o rock, de teatro o música electrónica, la feria tiene esa virtud, pues toda la familia va a disfrutar, sin correr el riesgo de que alguno de sus miembros diga: "estoy aburrido", pero ¿Qué es la Feria?

Es muy difícil hacer una descripción de la Feria de Valencia porque estoy segura de que existen un millón de versiones, eso es lo más bonito. Está la feria de los músicos que la esperan con ansias para matar unos tigritos y de paso disfrutar, unos con la familia, otros con los amigos, otros escapados; bueno, trabajando; algunos van a tocar en una tarima y luego están en otra tocando o escuchando a los colegas.

Luego está la feria de los caseteros, de los expositores, quienes sueñan con la prosperidad y agudizan el ingenio para capturar la atención con sus productos.

Está la feria de los organizadores, que empieza mucho antes, incluso antes de que se juramente el Comité de Feria. Para ellos es un reto porque pareciera que nunca hay tiempo para tener todo listo, viven en una constante zozobra peleando con empleados, obreros y contratistas, son los que huyen cuando el alcalde Paco Cabrera está haciendo uno de sus múltiples recorridos. Son además los únicos que quieren que la feria pase rápido.

Los jóvenes, tienen la más pura versión de la rumba que pueda existir, el lugar de encuentros, para volver a bailar con él o con ella, y verlo de nuevo: "ojalá lo vuelva a ver, hoy sí me la presentan", son éstos los últimos en irse todos los días de la feria.

Los niños son los más afortunados, van con sus papás, con un tío, o un hermano mayor.

Para ellos la feria es Ferialandia, es un sebucán, es el señor tratando de subir el palo encebado, es olor a cotufas saladas o caramelizadas, refrescos, perros calientes, pinta caritas, papelillos y serpentinas. Ellos no quieren que termine la feria, el circo, el arcoiris, correr libremente, ganar todas las carreras, y seguir corriendo, y seguir jugando.

La feria de los contempladores, son los que van por el puro placer de observar, los ves caminando todo el parque hasta seis vueltas en un día, se sientan en la grama a ver el lago, ven los árboles, las luces, los adornos, la gente, los espectáculos.

Luego están los melómanos o culturosos, que van a disfrutar de todos los espectáculos y se la pasan preguntando, (r)Dónde están los programas? (r)A qué hora se presentan? (r)A qué hora bailan?.

Hay otro grupo, los que van a comer, caminan, y vuelan tras esa cantidad de aromas de distinta naturaleza que despiden los diferentes puestos de comida, carne en vara, de cachapas con queso, esos son los que dicen: "no chamo, cuando termine la feria empiezo el gimnasio... y la dieta también".

Pero hay otra feria mucho más conmovedora, y no es la de la fiesta, es la feria de la esperanza, de cientos de hombres, mujeres y niños que vienen a trabajar cada día con la alegría de saber que la feria garantiza una entrada de dinero a la familia. Para ellos la feria es algo más, porque en el fondo todos vamos tras el mismo objetivo, la felicidad de los que nos rodean... Este año vamos todos a pedirle a la Virgen del Socorro para que esta feria con todas sus versiones se mantenga por los siglos de los siglos amén.

 

Se acabó,

el sol nos dice que llegó el final,

por una noche se olvidó

que cada uno es cada cual.

 

Vamos bajando la cuesta

que arriba en mi calle

se acabó la fiesta.

 

LA FERIA

JOAN MANUEL SERRAT

 



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