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La
Feria
Recreación para toda Venezuela
Por: María Teresa Morín
Gloria a Dios en las alturas
recogieron las basuras
de mi calle ayer a oscuras
y hoy sembrada de bombillas.
Y colgaron de un cordel
de esquina a esquina un cartel
y banderas de papel
verdes, rojas y amarillas.
El portal,
los arcos de luces, los árboles, las fuentes, las tarimas, las casetas
y los fuegos artificiales son parte de la ambientación del Parque
Recreacional para celebrar nuestra gran Feria de Valencia en homenaje a
la Virgen del Socorro, el evento de mayor convocatoria de la ciudad. Durante
dos semanas, el Parque se transforma en una oferta para la recreación
de toda Venezuela y quizás de América Latina. El público
puede escoger entre un espectáculo de flamenco o tambores, de boleros
o rock, de teatro o música electrónica, la feria tiene esa
virtud, pues toda la familia va a disfrutar, sin correr el riesgo de que
alguno de sus miembros diga: "estoy aburrido", pero ¿Qué
es la Feria?
Es muy difícil hacer una descripción de la
Feria de Valencia porque estoy segura de que existen un millón de
versiones, eso es lo más bonito. Está la feria de los músicos
que la esperan con ansias para matar unos tigritos y de paso disfrutar,
unos con la familia, otros con los amigos, otros escapados; bueno, trabajando;
algunos van a tocar en una tarima y luego están en otra tocando o
escuchando a los colegas.
Luego está la feria de los caseteros, de los expositores,
quienes sueñan con la prosperidad y agudizan el ingenio para capturar
la atención con sus productos.
Está la feria de los organizadores, que empieza
mucho antes, incluso antes de que se juramente el Comité de Feria.
Para ellos es un reto porque pareciera que nunca hay tiempo para tener todo
listo, viven en una constante zozobra peleando con empleados, obreros y
contratistas, son los que huyen cuando el alcalde Paco Cabrera está
haciendo uno de sus múltiples recorridos. Son además los únicos
que quieren que la feria pase rápido.
Los jóvenes, tienen la más pura versión
de la rumba que pueda existir, el lugar de encuentros, para volver a bailar
con él o con ella, y verlo de nuevo: "ojalá lo vuelva
a ver, hoy sí me la presentan", son éstos los últimos
en irse todos los días de la feria.
Los niños son los más afortunados, van con
sus papás, con un tío, o un hermano mayor.
Para ellos la feria es Ferialandia, es un sebucán,
es el señor tratando de subir el palo encebado, es olor a cotufas
saladas o caramelizadas, refrescos, perros calientes, pinta caritas, papelillos
y serpentinas. Ellos no quieren que termine la feria, el circo, el arcoiris,
correr libremente, ganar todas las carreras, y seguir corriendo, y seguir
jugando.
La feria de los contempladores, son los que van por el
puro placer de observar, los ves caminando todo el parque hasta seis vueltas
en un día, se sientan en la grama a ver el lago, ven los árboles,
las luces, los adornos, la gente, los espectáculos.
Luego están los melómanos o culturosos, que van a
disfrutar de todos los espectáculos y se la pasan preguntando, (r)Dónde
están los programas? (r)A qué hora se presentan? (r)A qué
hora bailan?.
Hay otro grupo, los que van a comer, caminan, y vuelan
tras esa cantidad de aromas de distinta naturaleza que despiden los diferentes
puestos de comida, carne en vara, de cachapas con queso, esos son los que
dicen: "no chamo, cuando termine la feria empiezo el gimnasio... y
la dieta también".
Pero hay otra feria mucho más conmovedora, y no
es la de la fiesta, es la feria de la esperanza, de cientos de hombres,
mujeres y niños que vienen a trabajar cada día con la alegría
de saber que la feria garantiza una entrada de dinero a la familia. Para
ellos la feria es algo más, porque en el fondo todos vamos tras el
mismo objetivo, la felicidad de los que nos rodean... Este año vamos
todos a pedirle a la Virgen del Socorro para que esta feria con todas sus
versiones se mantenga por los siglos de los siglos amén.
Se acabó,
el sol nos dice que llegó el final,
por una noche se olvidó
que cada uno es cada cual.
Vamos bajando la cuesta
que arriba en mi calle
se acabó la fiesta.
LA FERIA
JOAN MANUEL SERRAT

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