Eje Sur
Valencia, 9 de Agosto de 2000

Editorial
Notitarde
C.A.

Por cinco meses Tocuyito fue capital de Carabobo

Aquí es fácil sentirse venezolano

 

Municipio: Libertador
Fundación: 16 de mayo de 1782
Altitud: 451 mts/s.n.m
Temperatura media: 26 C
Patrono: Santísima Virgen de los Dolores

 Tocuyito" proviene de la palabra indígena "Tocuyo" convirtiéndose en su diminutivo, cuyo significado denomina a una quebrada llamada por los indios "Tocui" que a su vez significa "agua de yuca", lo que quiere decir los tocuyitanos son el "agüita de la yuquita".

 

Es fácil sentirse venezolano en Tocuyito. No sólo por el significado histórico del pueblo, sino porque toda su estructura genera un recuerdo. Ese sentimiento creció al enterarnos que justo debajo de la iglesia yacen los restos de varios héroes que participaron en la Batalla de Carabobo. Uno de ellos es Pedro Camejo o como todos lo conocimos "Negro Primero", fiel vástago que se ganó la confianza del libertador Simón Bolívar y quien luchó junto a Páez por los ideales de libertad de los venezolanos.

El darse por enterado de todas y cada una de las historias de este terruño entrañable, dan ganas de vestirse de época y revivir en carne propia los felices y crueles episodios que nos costó la independencia. No por casualidad el municipio se llama Libertador y una de sus parroquias Independencia.

Cuando tomamos camino hacia Tocuyito, una carretera de asfalto, bien distribuida, nos atrapó, dejando colar por las ventanas del vehículo un soplo frío con olor a tierra, a grama, a libertad. De pronto un anuncio nos devuelve a la realidad. En él se leía: Tocuyito a la derecha, cuando se va de Valencia hacia el pueblo.

Al internarnos en este pueblo, lleno de comercios de lado y lado entre calles angostas y mucha gente, nos dimos cuenta que con los años Tocuyito había cambiado, se ha modernizado.

Ahora los "Negros Primeros", que una vez batallaron por la libertad, quedan representados en los habitantes de este pueblo que día a día luchan para no ser víctimas del hampa que azota, no sólo a Tocuyito, sino a Venezuela entera.

 

PLAZA DE LA VICTORIA

La entrada principal, abre paso a varias casas coloniales salteadas por otras de construcción moderna, que nos guían hacia el centro del poblado donde reposan, sin moverse, la tradicional plaza Bolívar y junto a ella, la plaza de la Victoria. En esta última reposa un monumento de mármol que recuerda, a cualquier venezolano que pase por allí, el final de la gran batalla de la Campaña de la Revolución Liberal Restauradora, la cual, comandada por Cipriano Castro, lograría justamente en Tocuyito el derrocamiento del presidente de esa época, general Ignacio Andrade, quien con todo el ejército venezolano a su favor perdió en el año de 1889, frente a los escasos 60 hombres de Castro, convirtiéndose este último en el nuevo presidente de la República.

Hoy por hoy los Tocuyitanos siguen luchando, pero para derrocar la mala situación económica, vendiendo cepillados en la esquina de este monumento.

Para los habitantes de este pueblo la fe en Dios y en sus santos sigue vigente y a de ser cierto, ya que la parroquia eclesiástica está protegida bajo la santidad de la Virgen de los Dolores y por San Pablo el Ermitaño; quienes sin querer, en el año 1782, causaron una disputa social entre los integrantes del pueblo, ya que en una parte de Tocuyito eran devotos a la Virgen y la otra parte de San Pablo. Pero gracias a la voluntad de Monseñor José Mariano Martí, fundador de esta parroquia eclesiástica el 16 de mayo de ese año, decidió que se quedaban los dos santos, evitando de esta manera una confrontación social y hasta política.

 

LA IGLESIA Y SU NOTABLE HUESPED

Comentan los amables personajes de este pueblo que para la época de la independencia ya estaba funcionando parte de la iglesia, y al fondo de la misma estaban los terrenos del primer cementerio de Tocuyito.

Una tarde el monaguillo le comentó al padre Pelaez, sacerdote de Tocuyito para esa época, que tenían que hacer algo para poder seguir enterrando a los muertos del pueblo, ya que la cerca del cementerio estaba rota y los animales estaban entrando para sacar y comerse los restos de los difuntos. Ante tal situación el padre Pelaez, ordenó que los muertos se enterraran en la parte derecha e izquierda, cuando se trataran de los pobres de solemnidad y en el centro del terreno a los ciudadanos del pueblo de cierta significación y a los transeúntes.

Por consiguiente al celebrarse la Batalla de Carabobo, en la que cae muerto el Negro Primero, Páez exoneró del fuego a este valiente hombre y ordenó lo enterraran en punto sagrado, el más cercano era la iglesia de Tocuyito.

Se dice por ahí que el registro de este importante acontecimiento se perdió el día que se reparó el piso de esta iglesia, cuyos materiales por cierto, fueron donados por el general Gómez en su período dictatorial. Alegan los pobladores de este pueblo, que el general Gómez fue un eterno enamorado de las tierras Tocuyitanas y en su período de mandato compró la totalidad de haciendas de este pueblo, menos la hacienda La Trinidad, ya que ésta era la que surtía de alimento a los habitantes de la zona.

El general Páez también vivió un tiempo en Tocuyito en una hacienda ubicada en las montañas de San Pablo, la cual llevaba por nombre "Hacienda San Pablo".

Otra de las características históricas más importantes de Tocuyito, tiene que ver con la importancia de este noble poblado en la política nacional. Esta importancia la demostró el presidente de aquella época, Guzmán Blanco, quien nombró a Tocuyito, en el año de 1881, como la capital del estado Carabobo. Decisión tomada por este célebre hombre, en el marco de la reorganización de los Estados Unidos de Venezuela. Tal y como ha quedado registrado en los libros de historia regional, Tocuyito funcionó como capital de Carabobo por 5 meses solamente.

Entre otro de los tantos misterios que abundan en este pedazo de tierra carabobeña, al visitar Tocuyito no se puede pasar por alto una casa colonial que está ubicada detrás de la plaza Bolívar, la cual pintada de blanco, deja entrever las desventuras y deterioros del tiempo que ha permanecido en ese mismo sitio, convertida durante largos años en la testigo de grandes historias. Esta casa lleva por nombre "La Casa de la Sapera".

 

EL HAMBRE AZOTA

Sin embargo los tocuyitanos siguen guardando un fuerte fervor al Santo Niño de los Aguacates, quien en nombre del Niño Jesús, y gracias a los ruegos de una mujer; quien según cuentan varias personas del pueblo pedía desesperadamente Que desaparecieran las langostas que se comían toda la cosecha, generando hambre en toda la región. Gracias a ello la figura del Niño Jesús apareció entre las montañas de Aguacatal y desde ese momento las langostas desaparecieron. Este milagro ocurrió en el siglo pasado cuando la plaga de las langosta acababan con la cosecha. En la actualidad el Santo Niño de los Aguacates sigue protegiendo al pueblo de cualquier otra amenaza semejante y gracias a este milagro se ha ganado la confianza de todos los tocuyitanos.

 

LA SAPERA, UNA RELIQUIA CULTURAL

Pintada de blanco y curtida por el paso de los años en esta hermosa quinta de la colonia uno se siente, nuevamente, en la época independentista de Venezuela. Techos rojos, pilares inmensos, corredores largos y los grandes ventanales hacen que uno se sienta como dama de antaño, con grandes vestidos pesados y tomando café hecho en leña, servido por las esclavas de color que trabajaban a las familias más ricas del siglo pasado. Hoy no hay esclavos, y el café está tan caro que probablemente lo que sirven es pura agua.

Una vez, hace mucho tiempo, se escuchó un estruendo en el pueblo; fue algo tan fuerte, que nadie se atrevió a salir de sus casas. Al día siguiente de este acontecimiento, justo al frente de esta casa había aparecido un lago cuyo contenido dejó con la boca abierta a más de uno en él había sapos, muchos sapos. De allí el nombre de Casa de la Sapera.

Esta hermosa casa fue además punto de reunión de hombres y mujeres de relevancia social del centro de Venezuela. Incluso allí se presentó la pianista Luisa Uslar, quien tocaba melodías que encontraban sus letras en la voz del general José Antonio Páez, quien además de guerrero, en la Sapera demostró tener dotes de canto. Hoy deteriorada por el paso de los años, como un anciano que pide clemencia, la escultural Casa de la Sapera funciona como la biblioteca pública de Tocuyito, que pronto puede caerse sobre los estantes empolvados de este centro de lectura.

Entre tantas cosas que ver y tanto trajinar de aquí para allá, obviamente el cuerpo se cansa y el hambre golpea el estómago, así que le dimos una visita al restaurante "La Tasajera", ubicado cerca del casco central vía a las fincas que quedan del lado izquierdo, entrando por la calle principal del pueblo.

Retomando el recorrido fuimos en búsqueda de los personajes más conocidos del pueblo, uno de ellos un artesano de 32 años de edad llamado Carlos Hernández, joven Tocuyitano que luego de quedarse sin trabajo optó por poner en práctica sus habilidades con la arcilla y el barro.

 

CARLOS HERNANDEZ... AMAZONAS EN SUS MANOS

Inició sus pasos junto a su esposa, quien ya era una artista en las artes de la arcilla, Carlos encontró su verdadero camino: resaltar la cultura indígena venezolana a través de esculturas Yanomami, y la cultura precolombina.

Un ser sencillo, apático a todo lo que conlleve a la transculturización; Carlos ha decidido que aunque muera de hambre de sus manos no saldrán piezas que no tengan que ver con la verdadera cultura de nuestro país.

Sentado en una mesa, deteriorada por los años y embarrada de restos de arcilla y pintura, transforma una imagen visual en un pedazo de barro modelado con sus manos, dando forma a un rostro indígena pintado de la misma forma en la que tradicionalmente vemos a nuestros ancestros.

Enamorado de su trabajo, ha viajado a la Gran Sabana, sólo para obtener una visualización antropológica del quehacer del indígena venezolano. Ha comido, dormido y convivido con los Yanomami tratando de lograr un verdadero trabajo. Carlos también se ha especializado en la elaboración de figuras de los dioses de los indígenas.

Todo su trabajo, según cuenta el mismo artesano, se va al exterior, y con pesar dice "porque nosotros los venezolanos, no apreciamos nuestra cultura".

MUÑECAS DE TRAPO MARCA LATOUCHE

Un poco más allá de la plaza de la Victoria siguiendo por la esquina de la iglesia y bajando dos cuadras a mano derecha encontraremos una casita rosada, con rejas cortas y muchas plantas en el porche. Esta es la casa de las muñecas de trapo más famosas de Tocuyito. La casa de Ismenia Latouche.

Desde los 8 años esta viejecita, que hoy cuenta con 82 años, se ha pasado la vida cose que cose. Telas de bolitas, de flores, de cuadritos, lisas y multicolores le han ido robando la vista, porque lo único que aprendió Ismenia fue a hacer muñecas de trapo, pero de puro trapo, hasta los ojos de las pequeñas caritas son de las telas de bolitas.

Las muñecas, las hay de gran variedad y colorido: grandes, medianas y pequeñas que parecen salidas de las manos de una pequeña niña, una niña de 82 años.

Los precios bien económicos, de mil a 2.000 bolívares, y si no te quejas de los precios, llévate tu ñapa, hasta de dos muñecas más.

Luego de visitar a la señora Latouche, decidimos entrar a lo que fue la famosa Hacienda La Trinidad, la cual a partir del año de 1963, pasó a ser propiedad del Dr. Eduardo José Larrazábal, médico veterinario que llegó a Venezuela ese mismo año.

 

LARRAZABAL, NOMBRE DE NOBLEZA EQUINA

"Bienvenidos a Aras de San Francisco propiedad privada", es la lectura de un cartel blanco con letras rojas corridas que nos señala la entrada a un hermoso mundo de caballos y libertad.

Entre relinchar y relinchar nos dimos cuenta que algo estaba pasando, habíamos entrado a una de las caballerizas de la clínica veterinaria de especialidad equina de los hermanos Larrazábal. Esta clínica fue fundada por el Dr. Eduardo Larrazábal, quien fue el promotor, ejecutor y pionero de la técnica de cirugía para la eliminación de problemas articulares y perdiarticulares a nivel de caballos en Venezuela.

Aras de San Francisco es una de las pocas clínicas de especialidad equina que queda en nuestro país, de hecho es la única en la que se practica la técnica de artroscopia con microcirugía para la eliminación de los problemas de perdiarticulares en los caballos.

 

TOCUYITO: SUEÑOS DE LIBERTAD

Paradójicamente en Tocuyito se logró la libertad de nuestro país, pero además muchos seres consiguen día a día un infernal encierro que los mantiene alejados del mundo real, en otro llamado Internado Judicial de Tocuyito, cuyo nombre da escalofríos.

Aquí almas buenas y malas luchan por sobrevivir. La oscuridad de la noche se traspasa hasta que se hace de día, y la muerte es la cama más segura dentro de la celda. El encierro merecido o no, se convierte en el peor enemigo del hombre.

Fue construida en el mandato de Pérez Jiménez a pesar de la negativa del pueblo, pidió en más de una oportunidad que dicha construcción se utilizara para la creación de la Universidad de Carabobo la paradoja es que hoy es una Universidad, donde se aprende a matar, donde el puñal, el hierro y la marihuana son los libros y los apuntes

Dejamos detrás de nuestra visita, las ganas de volver y transitar aún más aquellos rincones que recorrieron grandes colonizadores de la época de la conquista. Como Don Juan de Villegas, quien junto a sus compañeros en el año 1547, a su regreso del estado Lara, pasó por estos lugares ubicados al oeste de Valencia y, cuyo parecido con El Tocuyo, pueblo larense que Villegas acababa de visitar, sorprendieron tanto a este hombre que decidió llamarlo "Tocuyito".

 

 

 


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