Eje Occidental
Valencia, 9 de Agosto de 2000

 

Editorial
Notitarde
C.A.

Chirgua, entre papa y lapa

Vigilante quéchua desde lo alto
Carmen Luisa Flórez
Fotos: Jairo Altuve


Fundación
: 1938
Pueblo: Chirgua
Municipio: Bejuma
Altitud: 720 mts/s.n.m.
Temperatura promedio: 24 C
Patrono: La Virgen Milagrosa

 Otro de los pueblos tranquilos y frescos, donde todos se conocen y se ayudan, ofrece un potencial para la actividad agropecuaria aún en espera de ser explotado

 

Desde Cariaprima hasta La Mona, se extiende el valle conocido como Chirgua, la población más alta de Carabobo. Hasta allá se llega por la vía de Valencia a Bejuma, al pasar la "Agüita de Dios", donde se encuentra el monumento de la patrona de los choferes, Nuestra Señora de Lourdes.

Con la herencia de los Villegas y los Bolívar, los vestigios de las luchas entre los indígenas quéchuas y jirajaras, y los asentamientos agrícolas del siglo XX, ha tomado forma un pueblo del cual la gente no se va, donde existe verdadero sentido de pertenencia y se cultiva la mejor papa del estado.

Un grupo de haciendas ocupaba el territorio en torno al cual se fueron formando caseríos: La Paredeña (de los Paredes), La Emilia, Monte Sacro y Potrerito. Otros pequeñitos caseríos que constituyen Chirgua son El Trapiche, Alcabala Vieja, La Mona, El Perico, Guadalupe, Los Merecures, Casupito, Los Caracaros y Los Hornos. Todos con solo pocas casitas, calles muy limpias y gente muy trabajadora, para reunir un total de 6.142 habitantes y disponer sólo de ocho unidades de transporte colectivo.

 

QUECHUAS, JIRAJARAS Y ESPAÑOLES

El valle de Chirgua se considera que fue asiento de un grupo étnico de origen quéchua, denominados "chiruas" o "chiriguas", muy anterior al grupo de jirajaras que invadió la zona más tarde. De la presencia de precolombinos andinos en esta zona hay muchas evidencias, reflejadas en objetos, petroglifos y hasta en el único geoglifo o talla sobre la montaña existente en el estado Carabobo, el cual solo puede ser apreciado a distancia.

Chirgua es palabra indígena que significa frío en quéchua. También identifica este vocablo a la vasija de barro para conservar el agua fría.

Los temibles jirajaras fueron a su vez exterminados literalmente por el colonizador Juan de Villegas, quien con posterioridad tomó posesión del valle, donde encontró una mina de oro que lo ató definitivamente a esta región de la Cordillera de la Costa.

La primera referencia histórica de Chirgua se encuentra en un acta del Cabildo de Caracas de diciembre de 1651. Y según esta misma fuente, se tiene conocimiento de que para 1682, los ascendientes de Simón Bolívar tenían una capilla en Chirgua, hacienda de Isabel Clara de Herrera, viuda de Mateo Blanco Infante, segunda abuela del Libertador de Venezuela. Desde entonces, los caseríos existían en torno a estas haciendas donde se cultivaba café y caña de azúcar.

 

LOPEZ CONTRERAS Y LOS DANESES

Chirgua no se constituyó como pueblo hasta el reciente ano de 1938, cuando el presidente General Eleazar López Contreras decidió formar una colonia agrícola en este valle. Le hizo su diseño de cuadrícula, le mandó a construir su carretera y la dotó de servicios públicos. Con la construcción de 100 casas, cuya arquitectura aún se conserva, la zona conocida como La Colonia fue poblada por 38 familias de agricultores daneses y 48 de margariteños, lo cual sumaba para 1941 la cantidad de 750 habitantes. Posteriormente se incorporaron a La Colonia sendos grupos de ciudadanos canarios y cubanos, quienes aceptaron el reto de aprovechar los valiosos recursos que ofrecía y aún brinda este valle. Los descendientes de la danesa familia Petersen, aún viven en Chirgua.

 

LA COLONIA

El casco de la parroquia Simón Bolívar, lo que podría llamarse Chirgua, es el pueblo conocido como La Colonia. Tiene sólo una panadería, varias bodegas y un automercado.

Las casas construidas por López Contreras aún están en pie, con una que otra modificación, y destacan su presencia en la calle "Dinamarca", avenida principal del pueblo.

Posee prefectura, junta parroquial, medicatura rural, su iglesia y su plaza Bolívar. También cuenta con una buena escuela, la Unidad Educativa Paramaconi, que atiende niños desde preescolar hasta último año de educación media.

Hace unos tres años, el gobierno local construyó un atractivo boulevard que separa la primaria del bachillerato, y en él se reúnen los colegiales sin peligro alguno de ser molestados por vehículos.

Pero los escolares de Chirgua tenían un problema: si bien no se aprecia miseria en el pueblo, sí hay pobreza, razón por la cual los estudiantes de bachillerato abandonaban sus estudios en el mes de marzo para dedicarse a la recolección de la papa, actividad agrícola que les genera ingresos con los cuales pueden satisfacer muchas de sus necesidades. El problema era que, después de la recolección, los muchachos no regresaban a la escuela porque habían perdido el año escolar.

La directora de la U.E. Paramaconi, Carmen Luisa Pérez nos informó que, adecuando la educación a la realidad económica y social de Chirgua, crearon la figura del "permiso", solicitado por el representante, mediante el cual se le da una licencia a los estudiantes que necesitan dedicarse a la recolección del preciado tubérculo, lo cual le permite, a su regreso, reincorporarse a sus actividades académicas, recuperar exámenes y no perder el año escolar.

Esta iniciativa es digna de alabar y seguir en otras regiones de características similares, ya que esto ha incidido de manera importante en la disminución de la deserción escolar, y en elevar el nivel de instrucción de los jóvenes chirgüeños, quienes posteriormente siguen estudios superiores en otras localidades del estado.

 

CHIGöIRE Y LAPA

Entre los primeros días de cada mes de enero y hasta los últimos de marzo, Chirgua se llena de cazadores que van en pos de la preciada carne del cochino de monte o chigüire y de la tradicional lapa. Los lugareños dicen que la lapa de Chirgua es la mejor de Venezuela, y es por eso que en época de vera se llenan las montañas de campamentos de cazadores provenientes de todas partes.

Lamentablemente, las familias de estos aventureros amantes de la caza no pueden acompañarlos a disfrutar de la paz y del sabroso clima de Chirgua, porque simplemente no hay donde quedarse a dormir, ni un pequeño restaurante donde comer esa misma lapa o chigüire propios del valle.

Y siguiendo con el tema gastronómico, en Semana Santa se come arroz con coco, chigüire y dulce de lechosa; es la tradición.

 

UNA POSADA: DON PONCIO

Pero no todas las esperanzas de pasar un fin de semana en Chirgua están perdidas. Hace cerca de un año, Eligio Beltrán decidió convertir su casa en una posada, la cual bautizó con el nombre de su padre: "Don Poncio".

Una casa bonita, con solo cuatro habitaciones dotadas de camas matrimoniales, conforman las facilidades del caney turístico. Tiene una pequeña pero simpática piscina, un corral con monitos y otros animales, y un atractivo restaurante que ofrece comida internacional; está abierto solo los fines de semana, a precios razonables.

Esta posada está ubicada en el camino de La Colonia hacia Cariaprima, en Chirgua, y ofrece una vista espectacular del paisaje de montaña (y casi no hay zancudos).

 

NO SOLO DE PAPA VIVE EL CHIRGöEÑO

Los tradicionales cultivos de café y caña de azúcar que caracterizaban esta fértil tierra de los valles altos carabobeños, fueron sustituidos por fructíferas siembras de papa, desde noviembre hasta abril, y el resto del año se dedican al maíz, añadiéndose el pimentón y el tomate a los nuevos productos agrícolas de Chirgua.

La Feria de la Papa es la festividad más esperada por los pobladores de esta región, quienes han hecho de esta celebración una tradición que se pierde en el tiempo. Todos esperan con alegría esta época, en donde, además de promocionar y vender su principal producto, los chirgüeños socializan, se divierten, realizan carreras de cintas y otros juegos tradicionales.

De la misma manera, la población se ha abierto al trabajo de pequeñas granjas avícolas así como a la cría de ganado de engorde.

Este valle alto posee gran potencial para el desarrollo de la agricultura y cría, así como de un valioso recurso humano presto al trabajo del campo, de gente formada con respeto y amor por la tierra. Chirgua es otra de las esperanzas para la Venezuela post petrolera, para volver a la fuente de la economía primaria.

La actividad agropecuaria da cabida a la cultural. El pueblo cuenta con su Casa de la Cultura, cuyo mejor representante es el Grupo de Danzas Chirgua.

Y aún vive y canta un querido músico que en su oportunidad entonó alegres melodías para homenajear al entonces presidente de la República, General Marcos Pérez Jiménez, el señor Heriberto Escobar, quien acompañado de su mandolina, todavía deleita las reuniones de amigos en el pueblo.

 

LA PARTERA DEL PUEBLO

Desde 1956, doña Lourdes Flores de Martínez ha sido la partera de Chirgua. Orgullosa cuenta haberse graduado de enfermera partera en Valencia, y desde el año 56 regresó a su pueblo natal, Chirgua, donde ha trajo al mundo a todas las almas que nacieron allí hasta 1970, cuando fue jubilada.

"Empecé a trabajar con un motorcito, un mecate, y una lámpara de kerosén porque no había luz eléctrica".

Fresca y rozagante, llena de vitalidad, los 72 años de Lourdes Martínez le permiten recodar con lucidez el haber hecho casi proezas, ella solita, con cada parto que se le presentaba en aquellas precarias condiciones, y muy risueña recuerda tantas anécdotas que le han merecido el cariño de todos los chirgüeños. Hace dos años, Lourdes fue reina del Carnaval... ¿qué tal?

 

LA RUEDA DEL INDIO

Este testigo de la civilización quéchua, es un impresionante monumento arqueológico precolombino situado en la parte más alta de la ladera del cerro "La Bolivita".

Está formado por geoglifos que fueron labrados muy definidos sobre la roca del cerro; la figura tiene 50 metros de altura con una circunferencia de 36 metros. El lugar donde se encuentra está localizado a unos 900 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Se dice que fue construido hace más de 500 años por los indios cariaprimas, y justamente fue desde la hacienda de este mismo nombre, desde donde lo pudimos divisar.

 

CARIAPRIMA DESDE 1545

La Hacienda Cariaprima, ubicada en la cabecera del río Chirgua y que da nombre a un pequeño caserío que la rodea, parece detener el tiempo en sus patios de secado de café.

El doctor Oswaldo López de Ceballos, fiel heredero de este fundo que ha permanecido en la familia desde 1545, conserva las trillas con las cuales se producía café, así como muchos muebles y objetos de gran valor histórico y sentimental, con los que se puede reconstruir parte de la historia de la época.

Al final del enorme patio colonial donde se extendían los granos de café para su debido procesamiento, existe intacto un corredor que servía y sirve como capilla, donde las familias que vivieron en esas hermosas instalaciones y los vecinos de algunos caseríos escuchaban misa, cuando el sacerdote de Montalbán tenía tiempo de acercarse hasta el final del valle que constituye Chirgua.

 

 

 


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