Eje Oriental
Valencia, 9 de Agosto de 2000

Editorial
Notitarde
C.A.

San Joaquín, iluminado y sabroso

Tierra de Pastores y panelas

 

Municipio: San Joaquín
Fundación: 3 de diciembre de 1795
Altitud: 437 mts/s.n.m
Temperatura media: 25 C
Patrono: San Joaquín

 Esta población ardiente como el Cumaco y tradicional como sus danzas, es una interesante mezcla de colores y sabores

 

Al llegar a San Joaquín, lo primero que percibimos es cómo los jóvenes, adultos, niños y no tan niños, se desplazan diligentes en sus bicicletas, pues, éste es el medio de transporte tradicional de los sanjoaquineros, quienes pueden llevar desde una pequeña compra hecha en el abasto o la panadería, hasta sus hijos al colegio. Esta imagen, por momentos nos retrocede en el tiempo, aunque en el ambiente hay claras evidencias del presente.

En él la intersección donde se unen la entrada y salida del pueblo, la estatua de San Joaquín (padre de la Virgen María) patrono del pueblo, recibe y despide a quienes visitan este destino con un cálido mensaje en el que puede leerse: "Soy el viajero del folclor y mi corazón cristiano en el jardín del amor digo al ofrendar la flor que purifica mi fe, avanza y yo te daré la Paz de mi corazón, endulzando la oración con Jesús, María y José".

Cuentan los historiadores que fue el Conde de Tovar, quien tras hacer las gestiones necesarias, en las tierras de Punta Zamuro, propició el 3 de diciembre de 1795 la construcción del pequeño pueblo bajo la advocación cristiana de San Joaquín. Desde sus orígenes, el pueblo está íntimamente ligado a los primeros asentamientos de campesinos y esclavos de la vecina Hacienda Cura y las 13 primeras familias vascas, creando así una pequeña sociedad de mantuanos, libertos y esclavos. Así se inició la historia de este pueblo que en 1983 alcanzó su Autonomía Municipal, tras la ardua labor de su Cronista (Antonio José García) y un grupo de sanjoaquineros, que se plantearon este ideal.

 

UNA IGLESIA Y DOS PATRONOS: DOBLE BENDICION

San Joaquín, al igual que muchos pueblos coloniales venezolanos, centró su crecimiento y vida social, en torno a su iglesia, frente a la cual está hoy día la plaza Bolívar y otras construcciones de valor histórico o comercial.

La iglesia Nuestra Señora del Carmen, construida entre 1802 y 1809, bajo la dirección del presbítero José Damián Saubenz, (fundador del pueblo); representa con su maciza estructura de tres naves, un auténtico legado arquitectónico de la época. Aunque fuertemente afectada, se mantuvo en pie luego del terremoto de 1812. Su reedificación fue posible gracias al impuesto que pagaron los pesadores de ganado. En ella, aparte de la imagen de San Joaquín, está la Virgen del Carmen, instalada en el templo en 1906; a partir de 1920, comenzaron las celebraciones de las fiestas religiosas en su honor al ser ascendida como Patrona Eclesiástica, convirtiéndose así en Patrona de la Parroquia y,San Joaquín, en el Patrono de la población, cuyas festividades se celebran el 16 y 26 de julio respectivamente, cuando sus pobladores se unen para manifestarles su agradecimiento por las múltiples bendiciones que derraman diariamente sobre quienes acuden tras su guía y protección.

 

UNA PUERTA A LA COMUNIDAD

En el Centro Socio-Cultural San Joaquín conocimos a los entusiastas investigadores del quehacer histórico y cultural de este pueblo, así como la labor que desempeñan; su coordinador general Oscar Muñoz, explicó que ésta organización nació el 18 de septiembre de 1979, gracias a la iniciativa de la comunidad y de la Fundación Polar, a fin de preservar el patrimonio histórico y cultural de los sanjoaquineros, a través de la difusión.

Además, de su sede principal, en la calle Arismendi, (casco de la población), el centro posee dos Multihogares de cuidado diario donde se atienden a niños de familias de escasos recursos, ubicados en el barrio Palo Negro (norte) y en el barrio Las Malvinas (sur). Igualmente, han desarrollado programas como la Escuela para Padres, cursos de organización comunitaria, encuentros nacionales de historia y publicaron la revista "La Panela Ilustrada", que será reeditada.

 

CASA ALEJO ZULOAGA, CUNA DEL SABER Y DEL SABOR

A pocos pasos de la iglesia, está una espléndida construcción colonial de amplios ventanales, que invita a conocer sus espaciosos corredores donde las paredes y los techos parecieran guardar recelosos los secretos y leyendas de su pasado.

Cuna en 1853 del Dr. Alejo Zuloaga (primer rector de la Universidad de Valencia hoy, Universidad de Carabobo), así como de las primeras panelas. "La Casa Alejo Zuluoga", ha estado estrechamente ligada a la historia de San Joaquín, dejando una huella de servicio durante lo que ha sido desde pulpería, escuela, prefectura y telégrafo hasta que en 1987 La Fundación Polar la adquirió y, tras un proceso de restauración, con el apoyo del Centro Socio-Cultural San Joaquín, la transformó en un espacio abierto donde se efectúan programas formativos dirigidos al rescate y conocimiento del patrimonio regional.

 

CANTO PARA CONMEMORAR EL NACIMIENTO DEL REY DE REYES

Los señores Jorge Ramírez, presidente de Los Pastores de San Joaquín y Diego Magallanes, coleador e integrante de la parranda de los pastores, fueron nuestros gentiles anfitriones en diferentes visitas que realizamos. Ramírez y Magallanes, (como todos los pastores son devotos del Niño Dios), nos comentaron que esta danza folklórica y de gran sentir religioso se bailaba a comienzos del siglo XX en el caserío de Aguas Calientes, siendo en 1920 cuando comienza en San Joaquín, organizado por los hermanos José Ruiz y, Asunción Beltrán, cariñosamente conocido como el "Maestro Chon", ellos animaron a los jóvenes sanjoaquineros enseñándoles la música y el baile. Desde entonces, se ha hecho tradición cada 24 de diciembre el baile de Los Pastores de San Joaquín, quienes aparte de reproducir el ejemplo de Aguas Calientes, lo enriquecieron agregándole "El µngel", representado por una niña que recita las palabras dichas a los pastores de Judea, según el texto de San Lucas.

En los años 50 la danza se realizó en diferentes sitios de la población y fue prohibida su escenificación dentro de la iglesia. Es a partir de 1960 cuando el padre Domingo Segado les permite bailar frente al Altar Mayor.

Los personajes que la componen son: el Primer Pastor y Primer Pastorcilla, que guían las filas. El Cachero dirige la danza y controla la realización de las figuras. El Viejo y la Vieja, personajes humorísticos, emulan a las antiguas generaciones. El Capataz dirige el grupo de Parranda, mientras que el niñero (es un niño o un anciano) transporta la imagen del Niño Jesús. El ovejo, persona vestida de blanco, representa la ofrenda del cordero y el Titirijí es un pájaro que acompaña a los Pastores, quienes representan a los de la antigua Judea, mientras que las Pastoricillas (hombres vestidos de mujer), son sus compañeras. Esta danza se inicia desde tempranas horas de la noche, visitando las principales calles de la población, al compás del "Villano". El recorrido culmina con la llegada a la iglesia.

Mientras van por la calle, los pastores entonan "Villanos", diferentes de los villancicos dejando de lado los temas devocionales, dando paso al doble sentido con el que los pastores celebran socarronamente su masculinidad, recordando a la vez su carácter laico con versos como éstos:

"El hombre debe tener

hasta cincuenta mujeres

por si se le muere una,

le quedan cuarenta y

nueve"

 

"Las mujeres de hoy en

día

yo les diré cómo son

alegres para una fiesta

y tristes para el fogón".

 

El 11 de octubre de 1981 y tras 66 años bailando pastores, el Maestro Chon se iría de San Joaquín para seguir con su danza el sendero del Señor, dejando en esta tierra esta hermosa tradición, la cual ha visto sus frutos en los más de 200 pastorcitos (niños pastores), que son preparados día a día por los Pastores adultos, para dar continuidad su legado inmortal.

 

EL ANGEL GUARDIAN DE UNA TRADICION

Un personaje muy querido y emblemático es la señorita Luisa Camacho, nacida el 25 de agosto de 1915 en este rincón carabobeño. Desde los años 40 está a cargo de la preparación y selección de los ángeles que participan en el Acto Sacramental, convirtiéndose en la custodia de los pastores.

La señorita Luisa es el "Angel" que cuida de esta tradición casi desde sus inicios, conoció al Maestro Chon así como a los primeros pastores. A sus 85 años, la blancura de su tez es como un suave destello de luz que pareciera bajado del cielo y pese a que camina con andadera, con su voz firme muy amablemente prohíbe que la ayuden, pues se trata de una mujer de gran temple y espíritu independiente. Su presencia nos infunde paz y respeto, intuyo que es uno de esos maravillosos seres que llevan en sus manos cuarteadas y en su mirada infinita, el tesoro de la sabiduría que da la vida.

Desde muy joven permitió que su casa fuera un hogar para los pastores, ha visto evolucionar sus trajes desde las tiras de papel, los algodones y la harina hasta las tiras de telas de hoy día.

Quiere que esta tradición, continúe por siempre aunque admite con cierto temor "pero lo veo difícil, porque se van perdiendo los valores y las tradiciones, es que ahora quieren cambiarlo todo".

Al consultársele sobre las cualidades que ella pedía para que una niña fuera el ángel comenta enfática, "que sea despierta, muy despierta, nada tímida."

En su casa guarda con amor, la imagen del Niño Jesús que acompaña a los Pastores, y que data del siglo XIX. êsta llegó a su hogar en 1928, cuando falleció su propietaria Dolorita Flores y la madrina de la señorita Camacho asume su custodia. Hoy, Luisa es quien lo cuida, habiéndole realizado durante estos años diversos vestidos, como muestra de su devoción.

 

LA ILUMINADA DEL CUMACO

"Ay San Juan Bautista, paÏ donde tú vas...

Ay San Juan Bautista vamos pal Ereigue".

Con este alegre canto nos recibe en su casa la señora Alicia Nieves, "La Iluminada del Cumaco", quien tiene en su sala una imagen del venerado Santo. Nieves explica que este golpe de tambor se remonta a la colonización de América, y se cree que su raíz está en Africa y que de allí lo trajeron los negros esclavos.

En San Joaquín, Alicia Nieves y el recordado Eusebio Barreto "Coquito" fundaron la escuela de Cumaco en la casa de Alicia, hace más de 25 años, donde reciben clases (completamente gratis) grandes y chicos, ella afirma que "el secreto del Cumaco es tratar de cansar al parejo y correrlo y correrlo, para que cuando éste se canse uno les mete el pie y el se cae".

Explica que ellos bailan con el santo del Maestro Chon "que era muy feo", pero que ahora está muy bonito gracias a sus cuidados desde hace 10 años. La fiesta comienza el 23 de junio hasta el amanecer del 24, día de San Juan y esta hermosa tradición hoy en día está en todo San Joaquín gracias al esfuerzo de Alicia y Guillermina, quienes siguen cantando y propagando este ardiente golpe de tambor.

 

LAS PANELAS DE SAN JOAQUIN, FRUTO DEL INGENIO FEMENINO

Hace 115 años se vendieron las primeras Panelas de San Joaquín, dando pie a la existencia de una industria que comenzó de forma casera y que hoy constituye la fuente de ingresos de muchas familias.

Fue en la cocina de la casa Zuloaga donde se elaboraron los primeros bizcochos, producto del ingenio de doña Silveria Zuloaga Egusquiza de Nieto, quien transfirió su saber a doña Juana Eleizalde de Uriarte, que con gran visión comercial inició su venta bajo el nombre de "Panelas de San Joaquín". Las mismas fueron embaladas en canastas y trasladadas en carretas de mulas, hasta las poblaciones vecinas.

Para 1895, el pueblo de San Joaquín, dio paso al Gran Ferrocarril de Venezuela, entonces Las Panelas viajeras incansables, cambian de medio de transporte y extienden su comercialización en el país.

Doña Juana perpetuó la industria al transmitir la receta a sus ahijadas en 1924. Al morir, en 1931, ya el prestigio y la fama de las panelas estaba consolidado, existiendo al final de los años 30 tres fábricas de panelas, pertenecientes a las primeras herederas del secreto.

Con el transcurrir de los años y dado su auge, la materia prima fue cambiando: los huevos criollos por huevos de granja, el papelón por azúcar refinada, el almidón de yuca, por harina de trigo y, se modernizaron las técnicas de su elaboración.

Hoy, tras cuatro generaciones de paneleras y paneleros (porque hace varios lustros dejó de ser un asunto netamente femenino), las Panelas de San Joaquín van de mano en mano, en cajas de cartón o en simple papel, donde es posible ver en la Autopista Regional del Centro (entre Guacara y Mariara) a las vendedoras de panelas que con su atractivo ventear se han ganado el jocoso apelativo de ser "las mujeres más calientes de Carabobo".

"Las Panelas" son el símbolo de un pueblo trabajador que no ha sucumbido a la transculturización, defendiendo sus tradiciones y que se siente orgulloso de llenar con esta dulce receta de sabor a Venezuela.

 

 

 


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