Eje |
|
|
Allí también brilla una estrella El camino que lleva a Belén
Municipio: Carlos Arvelo
La vía desde Valencia se asemeja a una especie de popurrí natural manifestado con una superposición de imágenes que va cambiando por ese camino que lleva a Belén. Esta antesala que pareciera formar parte de una obra en muchos actos, comienza en Flor Amarillo con una que otra palma sembrada en medio del mercado que deambula en la única calle. El sol todavía no se esconde. Güigüe es cemento, es tierra calentada por calderos de chicharrón y adornada con una que otra rama verde que mágicamente se reproduce hasta El Trompillo, donde por instantes no vemos luz, las hojas casi rozan el lente en esos encuadres de selva tropical que crece allende la vía. Ahora subimos y los árboles quedan atrás. Se acabaron los primeros planos. Desde las alturas, todo es generalmente verde. Las colinas protegen la tierra y divisamos, atónitos, el valle prometido. El ligero descenso se inicia en ese mismo punto, donde también comienza esa especie de ansiedad natural que nos incita a ver la intimidad de ese paisaje que observamos en lejanía.
BIENVENIDOS A BELEN Caballos y vacas desfilan como fastidiados por ambos lados de la vía. Es la hacienda El Caruto, regentada por militares que mantienen y cultivan esas tierras que se muestran radiantes. También hay producción avícola, como en toda la zona. Llama la atención la casa principal, muy bien conservada y, si se quiere, recientemente remodelada, de amplios corredores y gruesas columnas estilo colonial venezolano. La visita se hizo en la superficialidad, animada solamente con las medidas palabras del actual director de El Caruto, Mayor del Ejército Danilo Peña Leal. Profundizar en estas tierras parece engorroso para turistas y comunes curiosos.
Sin titubear, seguimos hacia la plaza. La iglesia posa austera, limpia, sin pretensiones. Es un hermoso templo de pueblo cubierto de puro blanco, con campanario, casa parroquial y virgen propia, imagen que aparece sentada sobre una silla de madera, vestida y completada con una corona de metal plateado, igual a la que lleva el niño que está en sus brazos. La iglesia Nuestra Señora de Belén de la Sierra, construida durante el primer mandato del doctor Rafael Caldera, siguiendo el más puro estilo colonial, está orientada hacia el oeste. Su planta es de forma rectangular y está dividida en tres naves por dos series de columnas de seis. Existe un presbiterio situado en la nave central, sobreelevado del piso de la planta por dos gradas. Tres puertas de madera en la fachada, una central y dos laterales, resuelven la entrada y salida a la feligresía. En la parte superior de cada una de ellas, se observan los vitrales de forma circular, diseñados por el padre Olmos, sacerdote y artesano reconocido en la zona desde hace más de treinta años y finalmente construidos por µngel Atienzar, artista plástico de origen español especializado en vidrio. En las naves laterales existen cinco ventanales de madera con postigos de vidrios de color. El pavimento es de baldosa roja de forma hexagonal, propia de las iglesias pueblerinas del siglo pasado. El techo, elemento que parece contribuir al recogimiento, es todo de madera pulida y cubierto de tejas criollas.
LO QUE ES DEL CURA... Una de las reliquias humanas que aún conserva Belén, según las voces populares que suenan en la plaza, es el padre español Vicente Olmos, quien tiene ya 36 años en América, entre Colombia, Tinaquillo y principalmente Belén. Luego de atravesar los naranjales y de impregnarnos de cítrico, llegamos a su casa, una construcción nueva, con gélido corredor, pleno en cemento, pero con algunos toques sensibles: tallas en madera de motivos religiosos o indígenas, provenientes de los Andes y pintadas con las manos largas y artesanales del sacerdote. La creación de la iglesia de Belén forma parte de su curriculum, al igual que sus pinturas ingenuas, algunas de las cuales han recibido importantes premios, como el "Bárbaro Rivas" del salón Arturo Michelena en el período del presidente Luis Herrera Campíns o el del Conac en Catia la Mar. Aparte de esta historia de paletas, el padre Olmos tiene, en el amplio salón principal de su residencia de Belén, una impresionante colección de obras de arte: Armando Pérez, Wladimir Zabaleta, Braulio Salazar y pequeñas serigrafías de Dalí, por nombrar los más relevantes, cuelgan orgullosos sobre esas paredes olorosas a cítrico y al café que a diario se cuela por esos ladrillos.
CASA GAROFFALO En una esquina, la bodega El Carmen, creada hace muchísimos años por los González venidos de Mérida y actualmente regentada por su nuevo dueño, Humberto Manzanilla. En la acera de enfrente, la casa de los Garóffalo, construida en 1888 por don José y símbolo arquitectónico del pueblo de Belén. Su estructura colonial con patio interno repleto de trinitarias y rodeado de helechos, estrechos corredores, techos de caña amarga, pisos de baldosa roja pulidísima, paredes de adobes y nichos donde reposan detalles que huelen a historia, dotan esta casona en pleno casco de Belén. La escoba de la criada que trabaja en la residencia hace muchísimos años, roza los muebles de paletas, vitrinas, camas techadas y rodeadas del mosquitero, mientras ella -la criada- cuenta con sabiduría la única historia que conoce: la vida de una familia común venida de Italia e instalada en Belén desde el siglo pasado. Glorias y derrotas, sabores y sinsabores, altas y bajas pasiones, todas guardadas en los rincones y en las alacenas.
Belén es una historia con queso. Su nacimiento y evolución han estado marcados por las manos de esos queseros que se levantan a oscuras a mover la leche que al amanecer ya está hecha queso. Los ojos veteranos que han visto muchas lunas en ese pueblo, relatan que la elaboración de este alimento comenzó en la casa de los Garóffalo a finales del siglo pasado, cuando don José preparó la receta que guardaba en el bolsillo desde que embarcó de Italia. Ahora, las queseras abundan: latas, tortas, enrollados, rellenos y sanitos. El hacedor, este artesano culinario que es común en cada esquina de Belén, tiene el secreto, una especie de movimiento heredado sobre la paila que contribuye al sustento y a la alimentación de nativos y visitantes. Belén en busca de quesos debe ser con escasos 1.000 bolívares antes de las nueve de la mañana. Después, todo se torna más caro, caliente, muy seco y complicado.
VISTA HERMOSA Una especie de encrucijada decorada con Tacazuruma -tribu india que habitó por primera vez este valle-, donde se miran los caballos y los burros, campesinos y hacendados, queseros y comerciantes, sirve como punto de referencia para seguir subiendo, ahora sobre la tierra que estos tiempos huele a húmedo. Llegamos a Vista Hermosa, una de las principales haras de Venezuela, especializado en la cría de caballos pura sangre. Con un plantel de casi 300 animales, entre potros y yeguas al pie, potros recién nacidos, potros de un año que van a subasta, padrillos y yeguas madres, y en una extensión de aproximadamente 380 hectáreas, su dueño de origen gallego, Julio Pasos, se siente satisfecho con la labor cumplida en los últimos cinco años, cuando se traslada de los pequeños terrenos de Cúa a este hermoso valle, donde los animales parecieran crecer en paralelo a la gente que, sobre esas colinas medianas y muy altas, cabalga sin temores, respira y observa ese paisaje que gracias a la luz y a la natural vitalidad, todos los días cambia. En términos cronológicos, este haras data de los años 40. Antiguamente se llamaba La Sierra y era de los hermanos Parisi. En estos momentos, Vista Hermosa tiene aproximadamente veinte campeonatos a nivel nacional con una tradición sostenida de criar campeones.
PARAISO EN PETALOS Tierras que antiguamente pertenecían a la actual Vista Hermosa fueron aparceladas por Alexis Prieto, un enamorado de Belén que ha sabido materializar sus sentimientos. Sobre esos suelos nobles, sorprendidos por algunas colinas y matizados con verdes y marrones, se instala con la frecuencia que permite la cotidianeidad citadina, gente de urbes: profesionales escapados de las cornetas, los celulares y el reloj. En parcelas de 1.000 metros, algunos ya tienen el llegadero de adobe o un trailer al más puro estilo cowboy. Lo cierto y lo invariable es que todos se han decidido por el cultivo: hortalizas, especies, girasoles y muchas rosas que ya están enderezadas y coloreadas por el sol, la tierra y el rocío manifestado en esa herencia perfumada que rellena el diminuto espacio entre pétalo y pétalo.
PROAVICA Sobre una de las lomas, divisamos Proavica, granja de gallinas abuelas que produce las reproductoras, que a su vez producen los pollos de engorde. Desde hace más de 20 años, Enrique Mayor es el encargado de esta planta que, para penetrarla, hay que aglutinar paciencia, tiempo y una dosis exclusiva de amor avícola. El propietario y primer accionista de Proavica es Protinal. Entendidos afirman que en Venezuela hay tres o cuatro empresas de este tipo: una en Paraguaná, dos en Carabobo- en Belén y otra en la zona sur, vía Los Aguacates- y una en Maracay, pero ésta se dice que es la más importante, ya que produce, indirecta o directamente, el 40% de la avicultura nacional, es decir, allí se producen los reproductores que van a servir en diferentes granjas del país, para producir los pollos de engorde. También allí hacen los mejoramientos genéticos necesarios.
ASOCIACION DE PRODUCTORES AGROPECUARIOS En plena plaza Bolívar está la sede de la Asociación de Productores Agropecuarios, una institución sin fines de lucro, formada por agricultores o productores agropecuarios que tienen fines comunes, es decir, tratar de consolidar ideas para mejorar el medio ambiente o la forma de vida de los habitantes. El foco principal funciona en Belén, pero agrupa productores desde la zona de Los Naranjos, Güigüe, Central Tacarigua, entre otros. Según su director, Oscar Mazzei, agrónomo, llegado a este valle hace más de 15 años, esta asociación ha llenado un vacío que existía, identificando así a más de tres mil productores de esta zona sur de Carabobo: "Hemos tenido un crecimiento vertiginoso y estamos engranando muchas ideas que pensamos hacer realidad en el futuro", reseñó Mazzei, quien, a manera de referencia histórica política de Venezuela, conocimos que es hijo de Oscar Mazzei, militar retirado, ministro de la Defensa del régimen perezjimenista. Su padre, se radicó en Belén después de haber regresado del exilio político producto de los acciondemocratistas y desarrolló por muchos años un inmenso amor por la agricultura y por la parte agropecuaria. Actualmente, Oscar -hijo- y su familia habitan la hacienda Los Leones productora de avicultura y ganadería, ubicada casi en frente de Proavica, poco después de Belén Paradise. Allí, tienen recepción de pollos de engorde, lo que formaliza y fomenta el pie de cría. En esa finca, dimos la vuelta, hacia el busto de Tacazuruma, las bodegas, los calderos, los celulares y la redacción. Quedaron allí las yeguas, el queso, las flores...
|
Home Page - Regresar a Primera Página Eje Sur | Eje Costero | Eje Oriental | Eje Sur Oriental | Eje Central | Eje Occidental | |