Dino Turco

Pasión por las réplicas perfectas

Al hojear en la historia del automovilismo en Venezuela es necesario recorrer el capítulo de Gino Turco. Sin duda, un personaje fundamental a la hora de hablar de pistas, pilotos, autos e historias relacionadas con el mundo motor.

Finalizada la segunda guerra mundial Dino recibió en su pueblo natal, Cameli -al norte de Italia- dos ofertas de trabajo: una de Perú y otra de Venezuela, esta última relacionada con un taller de servicio para transportes.

Luego de cumplir su compromiso en Perú se vino a nuestro país en el año de 1947. Sin embargo, se-expuso a numerosos inconvenientes que impidieron su establecimiento, así que decidió marcharse nuevamente a Europa.

De vuelta en el viejo continente se asentó en España. Allí instaló una granja de pollos, pero pasó poco tiempo para que tomara sus maletas y regresara a Venezuela para pedir la revancha.

Esta vez salió ganando. En Caracas montó Tecno Motors, que se constituyó en el primer taller de reconstrucción de motores del país.

Vivió, y en parte fue también artífice, del inicio de las carreras automovilísticas en Venezuela, en la década de los 40, las cuales se desarrollaban en los trazados de las carreteras, impulsadas por los inmigrantes italianos que querían revivir uno de sus deportes favoritos.

Si bien Dino Turco se mantiene de su trabajo en el áreas de los transformadores y rines, desde hace 20 años se dedica con intensidad a su pasión: las replicas de carros.

En la actualidad tiene los proyectos de réplicas de modelos de Lotus, Masserati y El Cobra. El proceso es minucioso. Comienza con un dibujo del automóvil, luego se hace una maqueta a escala de yeso para ver cómo quedaría el producto terminando y, después, envolviendo el material con que se construye el chasis, una especie de tela metálica a la que se le va dando forma hasta que toma las dimensiones deseadas y que reproducen al original.

Confiesa que admira a todas las personas que han construido o hecho algo, desde una caja de zapatos hasta una bicicleta. Estima que es necesario el desarrollo de esa inventiva y para eso hay que experimentar. Es la única manera de aprender.

 



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