Valencia, 3 de Abril de 2005

Editorial
Notitarde
C.A

Hace dos décadas el Papa "Amigo" nos visitó por primera vez

"Hacía tiempo que deseaba venir a veros, queridos hermanos y hermanas de Venezuela"

Durante su peregrinación por todo el mundo, Juan Pablo II pisó tierra venezolana en 1985, en lo que constituyó la primera visita de un pontífice romano al país. El 26 de enero de 1985, enmarcada en su 25ta. visita pastoral fuera de Italia, el Sumo Pontífice inició una gira sudamericana en Venezuela, un suceso extraordinario que movilizó a millares de personas de todos los rincones de la Patria.

A las 3:53 de ese día, el Papa arribó al país, donde fue recibido por el entonces presidente Jaime Lusinchi, quien le dio la bienvenida en nombre del pueblo venezolano. Miles de personas se congregaron y acompañaron al ilustre visitante en la ruta Maiquetía-Caracas, quien manifestó su satisfacción: "hacía tiempo que deseaba venir a veros, queridos hermanos y hermanas de Venezuela".

Su estadía se inició con una visita oficial a Miraflores, seguida de una reunión con las autoridades eclesiásticas del país en la Nunciatura Apostólica. Ya tarde en la noche, la alegría de la gente lo obligó a salir a la ventana de la Nunciatura para darle las buenas noches a la joven multitud, que hizo vigilia ante la ventana del Papa para despertarlo con sus cantos.

En la mañana del 27 de enero, se dirigió a Montalbán, en un amplio espacio donde posteriormente se construyó un complejo habitacional con su epónimo, y donde la muchedumbre durmió en la explanada habilitada para presenciar la eucaristía presidida por el Obispo de Roma. Allí condenó el divorcio, el aborto, la esterilización y la eutanasia, y defendió a la familia como centro de la sociedad. "Luchad contra la plaga del divorcio que arruina a las familias e incide negativamente en la educación de los hijos. No rompáis vosotros la que Dios ha unido Respetad siempre la vida que es un espléndido don de Dios. Recordad que nunca es lícito suprimir una vida humana, con el aborto o con la eutanasia."

Este encuentro con el Sumo Pontífice marcó para siempre a millares de caraqueños. Hoy el padre Aldo Fonti, rector de la Iglesia de Nuestra Señora de la Visitación, reflexiona: "Esa visita marcó la vida no sólo de la iglesia en Venezuela sino más importante aún: dejo una huella indeleble en la feligresía que supo ver en Su Santidad a un auténtico líder espiritual".

Ese mismo día, el Jefe de la Iglesia partió hacia Maracaibo donde ofició una misa en Grano de Oro en la Universidad del Zulia. Allí confirmó la consigna de su visita: Renueva tu fe. "Se ha cumplido el plazo, citaba el Papa a Jesús, está cerca el Reino de Dios: convertíos y creed en el evangelio".

Mérida fue la parada siguiente, donde más de 300 mil feligreses presenciaron en la mañana del 28 de enero, la misa del Sumo Pontífice en La Hechicera. "Puede decirse con razón que los Andes constituyen la reserva espiritual de la Nación", indicó en la homilía. Allí destacó la importancia del hombre como hijo de Dios y de la fe como elemento vinculante con el Creador: "La fe renovada ha de traer asimismo consigo la fidelidad al hombre. La fe nos enseña que el hombre es imagen y semejanza de Dios, lo cual significa que está dotado de una inmensa dignidad. A este hombre, hijo de Dios, hemos de acogerlo, amarlo y ayudarlo. La fidelidad al hombre nos exige aceptar y respetar sus tradiciones y su cultura, ayudarle a promoverse, defender sus derechos y recordarle sus deberes".

Esa misma noche, Su Santidad estaba de vuelta a Caracas. En el Estadio Olímpico de la Ciudad Universitaria, más de 40 mil jóvenes vibraron con su mensaje, a quienes pidió no cerrar los ojos a la realidad, no evadirse ante las dificultades, y buscar la verdad. "Los jóvenes venezolanos: ¿se dejarán abatir por las dificultades, o tendrán el valor de ser cristianos de verdad y de construir una sociedad más justa, más fraterna, más acogedora y pacífica?. En aquella conversación claras directrices para alcanzar el camino que nos haga superar cualquier crisis...

"Ante esta situación difícil, alguno podría ceder a la fácil tentación de la huida, de la evasión, cerrándose en una actitud de aislamiento egoísta, refugiándose en el alcohol, en la droga, en el sexo, en ideologías alienantes o que predican el odio y la violencia".

El 29 de enero, el Vicario de Cristo ofreció una misa en Ciudad Guayana, con la asistencia de centenares de miles de personas, en su mayoría obreros y campesinos del Oriente y sur del país. La voz del niño Adrián Guacarán con la canción "El Peregrino", fascinó al Pontífice. En la homilía Juan Pablo II reivindicó la prioridad del trabajo frente al capital.

A las 4:45 de la tarde el Santo Padre partía de Maiquetía rumbo a Ecuador, seguido de países como Perú, Trinidad y Tobago.

Luego de esta apretada y vibrante agenda, Su Santidad se despidió de nuestro pueblo la tarde del 29 de enero de 1985. Sólo fue un hasta luego, porque nueve años más tarde volvería a estremecer los cimientos de una población esperanzada en renovar la fe y aclamar al máximo líder que hayamos conocido en al menos los últimos cien años.

SEGUNDA VISITA

Por segunda vez, el Papa Juan Pablo II arribó a Caracas el 9 de febrero de 1996, a las 4:15 de la tarde, procedente de Centroamérica. Acompañado de una comitiva de prelados y periodistas, el Santo Padre fue recibido por el entonces presidente Rafael Caldera. A su llegada, el Santo Padre manifestó su alegría por volver a esta "tierra de gracia".

Mientras tanto, los feligreses alegres inundaron las calles de la ciudad y acompañaron al Vicario de Cristo en su recorrido hasta Caracas. En esta segunda visita a Venezuela, el Papa contaba con una agenda tan ocupada como la primera jornada.

En la mañana del 10 de febrero, Juan Pablo II partió para Guanare, donde miles de personas le dieron una fervorosa bienvenida.

El Sumo Pontífice inauguró el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto, ubicado en las afueras de la capital espiritual de Venezuela, donde ofició la Santa Misa en su honor. Frente a más de 3.500 feligreses, el Obispo de Roma expresó en su mensaje central que la apertura del templo era "una invitación a revitalizar la fe a amar a la Iglesia y a la humanidad con el mismo amor de Cristo".

El domingo 11 de febrero, el Papa ofició la misa en el la Base Aérea "Francisco de Miranda", de La Carlota. Miles de personas habían acampado el día anterior en espera de su Santidad. En la homilía Juan Pablo II exhortó a los venezolanos a derribar "todos los ídolos para superar la crisis y hacer un corazón más humano".

En este último acto, el Papa se muestra conmovido por las piezas musicales interpretadas por un coro de 1.500 voces y una orquesta con 700 instrumentistas provenientes del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles. Sentimiento semejante expresará en el Teresa Carreño donde Simón Díaz, acompañado de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, le cantará la pieza Tonada del Papa amigo, de su autoría.

Posteriormente, el Papa sostuvo un encuentro con la juventud en la avenida Los Próceres. Se respiraba en el lugar la emoción de los 200.000 muchachos congregados a la espera del Santo Padre. Dentro de este ambiente festivo, el Romano Pontífice instó a los jóvenes a ser unos "profetas de la vida".

Luego de esta jornada se dirigió a Maiquetía para retornar a Roma, luego de tres días en nuestro país.



 

 

 



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