El Papa Juan Pablo II, que condujo la Iglesia Católica durante 26 años y que contribuyó a derribar el comunismo en Europa con su prédica viajera, murió ayer sábado por la noche en sus aposentos del Vaticano a los 84 años después de una prolongada lucha contra una serie de dolencias.
"Todos nos sentimos huérfanos esta noche", dijo el subsecretario del Estado Vaticano Leonardo Sandri, al dar la infausta nueva a la multitud de 70.000 personas congregadas en la Plaza de San Pedro desde donde las miradas convergían a la ventana de los aposentos papales en un tercer piso.
Su santísima intransigencia a favor de la vida y su amorosa terquedad en la búsqueda de la paz lo hizo merecedor del cielo y el cielo ha ganado también a un ángel de la paz.
"Los ángeles te reciben", dijo la televisión del Vaticano después que el vocero Joaquín Navarro Valls anunció a la prensa la muerte del Papa, que durante años padeció el mal de Parkinson y que se vio debilitado por infecciones y fiebres en las últimas semanas.
El Colegio de Cardenales se reunirá el lunes a las 10 a.m. (08.00 GMT) en su primera convocatoria antes del proceso de elecciones secretas que se hará en los próximos días para escoger al nuevo Papa.