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Oscar para Al Gore entre bromas sobre su candidatura a presidencia
La película sobre el cambio climático "An inconvenient truth", del director David Guggenheim y con Al Gore como protagonista, se llevó la noche del domingo en Los Angeles dos estatuillas: al mejor documental y a la mejor canción ("I Need to Wake Up", música y letra de Melissa Etheridge).
El político de 58 años disfrutó la hora de este triunfo, pero dejó sin responder la pregunta más importante: ¿Se presentará como candidato a las elecciones presidenciales de 2008?
Cuando el actor estadounidense Leonardo DiCaprio insistió en preguntarle, Gore hizo que el público esperara expectante unos segundos, para luego conquistarlo con su sentido del humor: "Mis conciudadanos, aprovecho la oportunidad, para anunciar formalmente mi intención...". La música se tragó el resto de sus palabras, y Gore desapareció riendo del escenario.
Se trata de una increíble transformación de un fracasado candidato a la presidencia que se reinventó en los últimos años.
Un espectáculo unipersonal llevó a Al Gore tras la derrota electoral a recorrer el país con su conferencia de diapositivas advirtiendo sobre el cambio climático.
De repente, la gente comenzó a conocerlo en una faceta muy diferente, que ya no era acartonada y robótica, sino relajada y feliz, escribió el "Washington Post".
La comunidad de fans celebra a Al Gore ya como a una estrella de rock. En Boise, en el estado de Idaho, las 10.000 entradas para su conferencia se agotaron más rápidamente que las del concierto de Elton John.
"Debemos solucionar la crisis climática", dijo Gore con su Oscar en la mano. No se trata de una cuestión política, sino moral, añadió.
Debido a sus oscuras advertencias sobre la catástrofe climática, Al Gore lleva el apoyo de "Goracle", un juego de palabras con su apellido y la palabra oráculo (oracle, en inglés).
En la película y el libro del mismo nombre, "An inconvenient truth", Gore, activista ecológico desde hace tres décadas, lleva a espectadores y lectores a un consternante viaje emocional e intelectual.
Gore explica de forma fácilmente comprensible y en parte sorprendentemente cómica por qué la Tierra se calienta, qué efectos tiene eso y qué es lo que puede hacer cada ciudadano.
En la película de cien minutos, Gore ofrece a sus compatriotas, que consumen aproximadamente un cuarto de la energía mundial, una amarga verdad: grandes zonas de Manhattan o de los alrededores de San Francisco quedarán bajo el agua cuando el nivel de los océanos ascienda como consecuencia del calentamiento global.
Incluso la Casa Blanca tendría vista al mar, si el Potomac se sale de sus márgenes en Washington.
El mensaje del último informe de la ONU sobre el clima, con sus sombrías advertencias, también llegó a Washingon. Y ya no se niega totalmente la relación entre los gases de efecto invernadero y el cambio climático.
Eso sí. El sucesor de Al Gore en el puesto de vicepresidente, Dick Cheney, reconoce que no vio la película galardonada ni tiene previsto hacerlo.
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