Jorge Urosa Savino
Nuevo Cardenal de la Iglesia Católica

Valencia, 25 de Marzo de 2006

Editorial
Notitarde
C.A

El Vaticano abrió sus puertas y hubo festejos por los nuevos cardenales

Las sobrias y elegantes salas del Vaticano fueron abiertas excepcionalmente este viernes en la tarde para recibir a una muchedumbre de católicos de todo el mundo que rindió homenaje a los 15 nuevos cardenales proclamados por Benedicto XVI, entre ellos el venezolano Jorge Urosa.

"Me siento muy contento y agradecido con el Papa", admitó a la AFP el nuevo cardenal latinoamericano, vestido de pies a cabeza con su traje cardenalicio rojo sangre, mientras saludaba y bromeaba con obispos, compatriotas y periodistas.

Una atmósfera festiva reinaba en los magníficos recintos y corredores del palacio apostólico, donde los 15 nuevos purpurados, de once nacionalidades diferentes, cumplían el antiguo rito de las "visitas de calor" que por tradición se celebran en ocasión de la proclamación de un "príncipe" de la Iglesia.

"Recibo el título con humildad, como un gesto de amor por Venezuela y para fortalecer a la Iglesia latinoamericana", agregó con tono más serio el arzobispo de Caracas, quien fue profesor por 20 años.

Instalado en la espléndida Sala de las Bendiciones, que da sobre la explanada de la Plaza de San Pedro, a pocos pasos del anciano cardenal africano de Ghana, Peter Dery, rodeado en su silla de ruedas por parientes vestidos con sus túnicas típicas, y del arzobispo chino de Hong Kong, Joseph Zen, fotografiado continuamente, el arzobispo de Caracas resaltaba por su estilo cordial, afectuoso, caribeño.

"Seguiremos el ejemplo de la iglesia colombiana, de sus obispos, que trabajan por la paz, el diálogo. Hay que trabajar con tenacidad para resolver los problemas que agobian a Venezuela", asegura. El primer cardenal latinoamericano designado por Benedicto XVI, reconoce que Venezuela necesitaba un cardenal activo, tal como ocurre en los demás países de América Latina y se siente, como lo afirmó el mismo Papa en su homilía de la mañana, parte del "senado" de la Iglesia.

El carácter cosmopolita del homenaje, con grupos de asiáticos vestidos de raso variopinto, africanos con túnicas rojas y amarillas, eslovenos con trajes típicos floreados, al lado de aristócratas italianos, impecablemente de chaqueta negra, creaba un clima de verdadera fiesta.

El ex secretario de Juan Pablo II por 30 años, "Don Stanislao" Dziwisz, actual arzobispo de Cracovia, en Polonia, era una de las figuras más festejadas, ante una fila de camarógrafos, vaticanistas y polacos que querían entrevistarlo y saludarlo.

La Sala Pontificia, donde recibía, estaba llena de regalos, flores y autoridades, confirmando la popularidad que acompaña todo recuerdo del Papa fallecido el año pasado.

"Seguiremos a don Antonio adonde vaya", clamaba por su parte uno de los quinientos españoles, la mayoría ancianos, que con pañoletas anaranjadas hacían fila para saludar al nuevo purpurado español Antonio Cañizares, arzobispo de Toledo.

En medio del gentío, desfilaba discretamente con su simple sotana negra el secretario particular de Benedicto XVI, Georg Gaenswein, de 48 años, quien se dejaba abordar con disponibilidad por todo aquel que se le acercaba.

Mientras la noche comenzaba a caer y las lámparas y arañas iluminaban los gigantes salones, las puertas del Vaticano volvieron a cerrarse cubriéndose de nuevo con un manto de silencio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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