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Jorge Urosa Savino mediador entre la iglesia
y Hugo Chávez
El arzobispo de Caracas, Jorge Urosa, quien fue investido
cardenal este 24 de marzo en el Vaticano, tiene en sus manos desde finales
de 2005 un delicado y difícil proceso de reencuentro entre la Iglesia
Católica y el gobierno de Hugo Chávez, enfrentados desde que
el Presidente asumió en 1999.
Urosa, de 63 años, ex arzobispo de la céntrica
ciudad de Valencia, inició su labor de enfriamiento de las confrontaciones
prácticamente desde que fue nombrado en el Arzobispado de Caracas,
el 19 de septiembre de 2005.
El nuevo purpurado sustituyó en el arzobispado al
cardenal José Ignacio Velasco, fallecido en 2003, quien llevó
las confrontaciones al máximo al rubricar el 12 de marzo el decreto
que disolvió los poderes tras el golpe que sacó a Chávez
del poder por 47 horas en abril de 2002.
Urosa se reunió con Chávez el 2 de noviembre
de 2005, tras lo cual declaró que "los sacerdotes no debemos
participar en eventos partidistas".
El prelado, quien asumió como arzobispo de Caracas
el 5 de noviembre de 2005, ha sostenido también reuniones con el
vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, y declaró
contra un llamado opositor para acudir a los templos el 4 diciembre, cuando
se eligieron los 165 diputados a la Asamblea Nacional.
Sin embargo, el nuevo cardenal ha sostenido encuentros
con sectores opositores y destacó la "necesidad de que exista
una actitud de apertura y de propiciar la reconciliación por parte
del gobierno". También pidió otorgar "medidas de
gracia" a los procesados por la justicia por casos políticos.
Los enfrentamientos entre jerarcas de la Iglesia Católica
y el gobierno comenzaron pocos meses después que Chávez asumió
el poder, cuando el obispo de la occidental Coro, Roberto Lückert,
le dijo al mandatario que se creía el "Llanero Solitario".
Desde entonces continuaron los roces y Chávez llegó
incluso a decir que algunos altos prelados tenían "el diablo
bajo la sotana". Según Chávez, el extinto Velasco estuvo
en la isla caribeña de La Orchila, último sitio de su reclusión
durante el golpe de 2002, para tratar de convencerlo de que firmara su renuncia.
Urosa procura la distensión junto al nuevo nuncio,
Giacinto Berlocco, y al nuevo presidente de la Conferencia Episcopal, Ubaldo
Santana.
La nueva directiva de la Conferencia Episcopal, incluido
monseñor Lückert, se reunieron el pasado 25 de enero con Chávez
y entonces se "limaron totalmente todas las asperezas, acordaron potenciar
el diálogo", según anunció el Vicepresidente.

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