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Notitarde C.A. |
A la cabeza desde 2001 de la Conferencia de los Obispos de Francia (CEF, en sus siglas en francés), Ricard, de 61 años, es, según el diario católico "La Croix", "un pastor que conjuga la jovialidad marsellesa de su ciudad natal y el rigor del gestor". Reelegido en noviembre de 2004 como presidente de la conferencia episcopal francesa, Ricard fue el primero en nombrar en 2002 a una mujer como portavoz de la Iglesia en Francia. Con el nombramiento hoy como cardenales de Ricard y del jesuita y antiguo secretario de la comisión bíblica pontificia, Albert Vanhoye, de 82 años, ya son nueve los pastores franceses que ascienden a ese exclusivo club de la Iglesia católica. Sólo seis, entre ellos Ricard, son susceptibles de integrar el colegio cardenalicio que elige a un papa, al tener menos de 80 años. Hijo del que fuera secretario general de la Cámara de Comercio e Industria de Marsella, Ricard, nacido el 25 de septiembre de 1944, sintió nacer su vocación cuando contaba con sólo 14 años y fue ordenado sacerdote el 5 de octubre de 1968. Toda su carrera se desarrolló en la región de Marsella hasta 1993, cuando fue nombrado obispo auxiliar de Grenoble y tres años después pasó a ser vicepresidente de la conferencia episcopal francesa y obispo de Montpellier, donde estuvo cinco años más. Su nombramiento en 2001 como arzobispo de Burdeos coincidió con su ascenso a presidente de la CEF. Ricard, que es miembro de la Congregación para la doctrina de la fe y de la Comisión pontificia "Ecclesia Dei", participó en 2002 en la puesta en marcha de una instancia consultiva entre la Iglesia y el Gobierno francés, por lo que conoce bien las cuestiones de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, que en Francia es laico. "Aquellos que quieren apartar las religiones del espacio social y encerrarlas en el terreno de las creencias privadas se equivocan de siglo", subraya Richard, que apuesta por "un laicismo de participación". EFE
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